“Llena eres de gracia” (Reflexión en el año de la fe)

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8. “Llena eres de gracia”

(Reflexión en el año de la fe)

El ángel Gabriel saluda a María diciéndole: “llena eres de gracia”. ¿Qué cosa es la gracia? y ¿Por qué el ángel le dice a María llena de gracia? El Catecismo de la Iglesia Católica, que es el texto oficial de la Iglesia, nos dice en el Núm. 1996 que: La gracia es el favor, el auxilio gratuito que Dios nos da para responder a su llamada: llegar a ser hijos de Dios”. Y en el Núm. 1997 que: “La gracia es una participación en la vida de Dios. Nos introduce en la intimidad de la vida trinitaria.” Analicemos con más detalle el tema de la “gracia”, tanto en la vida de María como en la nuestra.

La palabra “gracia” viene del griego kharis, que significa regalo o dadiva. Esta palabra empleada en el Nuevo Testamento retoma a su vez el significado del término hebreo hen: la ayuda que alguien fuerte da una persona atribulada o necesitada, incapaz de mejorar su condición a causa de su propia debilidad. La gracia es por lo tanto un don (de kharis, viene también carisma). Es un “regalo inmerecido”, y esto es algo muy importante que debemos subrayar. No se trata por lo tanto de una recompensa o de un pago por haber hecho bien nuestro trabajo, de “algo que Dios nos debe”; sino de un “regalo gratuito” que Dios nos da por pura iniciativa suya, por amor. ¿En qué consiste este regalo gratuito e inmerecido que nos hace Dios? En participar un poco de lo que Él es, en comunicarnos su fuerza, su santidad.

La gracia de Dios es múltiple y se manifiesta de varias maneras. Hay veces que en nuestra debilidad necesitamos más de tal fuerza para cumplir tal actividad, para alejarnos de tal vicio, para vencer tal obstáculo, etc., y la gracia viene siendo como la “batería” o la “vitamina” que Dios nos da para cumplir bien nuestras metas, en resumen para alcanzar la santidad. Una santidad que por nosotros solos, confiados en nuestras propias fuerzas –o más bien debilidades– seríamos incapaces de alcanzar. En este sentido es revelador el pasaje de San Pablo en que le dice al Señor que aleje de él un aguijón que atormenta su carne (¿una tentación? ¿una debilidad particular?). Y dice Pablo que el Señor le respondió: Te basta mi gracia, mi mayor fuerza se manifiesta en la debilidad.” Y luego continúa: “Pues si me siento débil, entonces es cuando soy fuerte.” (2Cor 12, 9.10). María es llena de gracia, es decir está llena de la fuerza de Dios. Antes de que ella diga sí (Fiat) a Dios, Él la ha llenado de Él, por puro amor, por pura iniciativa gratuita de su parte; le ha dado fortaleza para que ella pueda responderle a lo que Él le va a pedir, respetando claro está su libertad y voluntad.

Oración:

“Señor heme aquí, vacío y sediento de ti. Lléname de ti, dame tu gracia y después pídeme lo que Tú quieras.” Amén.

Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México, 25 de Febrero de 2013

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