El sexo en el confesionario

13. El sexo en el confesionario

Poco tiempo después de haber entrado al seminario, en 1981, uno de nuestros formadores nos comentó acerca de un libro escrito por unos periodistas italianos que, simulando confesarse, grabaron sus confesiones en varias parroquias de Roma. En su supuesta “confesión” hablaban de temas sexuales con los sacerdotes para grabar lo que ellos les decían. Confesiones que ellos publicaron íntegramente algunos meses después. Estos periodistas fueron excomulgados por la Iglesia y a muchos de aquellos sacerdotes, “grabados sin saberlo”, se les cambió de parroquia, ya que en el libro se citaba el día y la parroquia en la que fueron realizadas dichas “confesiones”, y se trató de guardar el anonimato de los confesores.

Por curiosidad algunos leímos ese libro, al que sin pretenderlo nuestro formador le había hecho publicidad. Realmente era lamentable y triste leer el nivel de morbo y de indiscreción por parte de algunos confesores, aunque también hubo algunas confesiones muy bien realizadas. En noviembre del presente año voy a cumplir 20 años de sacerdocio, y por lo menos la mitad de éste tiempo he administrado el sacramento de la confesión en dos lugares muy importantes como son la Catedral Notre-Dame de Paris (donde confesé de 1997 al 2003) y la Basílica de Guadalupe (de 2007 a la fecha).

Una buena parte de los pecados que se escuchan en el confesionario tienen que ver con la sexualidad: masturbaciones, malos pensamientos, infidelidades, homosexualidad, etc. Yo me pregunto si en la Iglesia católica no hemos sobrevalorado los pecados que tienen que ver con el sexo y hemos descuidado otros temas importantes como son la misericordia, la búsqueda de la justicia y la promoción de los derechos humanos. Hemos formado personas escrupulosas que corren al confesionario cuando un mal pensamiento sexual cruza por su mente, pero se les olvida decir lo que hacen o dejan de hacer en torno a la misericordia o a la justicia, por ejemplo. Se han formado generaciones de sacerdotes (y de religiosos y religiosas) reprimidos sexualmente que en ocasiones transmiten sus frustraciones y culpabilidades a la gente.

¿Cómo se comportó Jesús en torno a la sexualidad? ¿Qué tanto lugar ocupa la sexualidad en la Biblia? Me parece que en el Antiguo Testamento se le concede más espacio a la sexualidad que en el Nuevo. Y se muestra una sexualidad unida al amor, como es el caso del Cantar de los Cantares, en dónde el amor y la sexualidad humana prefiguran la relación profunda de Dios con su pueblo. Por otra parte amar es sinónimo de conocer en la Biblia, y conocer es ejercer la sexualidad. Se dice por ejemplo “Y Adán conoció a Eva, su mujer, la cual quedó embarazada”. Hay un elogio a la sexualidad ya que a través de ésta y de la fidelidad a la mujer amada se vive la fidelidad (o infidelidad) a Dios, como es el caso del libro del profetas Oseas, o como lo marca el Libro de los Proverbios: “Bendita tu virilidad, y gózate de la compañera de tu juventud. Que sus encantos y caricias te satisfagan. Que su amor te llene de delicias.” (Prov. 5, 18-19). En el Nuevo Testamento aunque se habla poco, siempre se le ve en relación a la misericordia. Como es el caso de la mujer adultera (Juan 8, 1-11), o de la mujer que lava los pies de Jesús con sus lágrimas (Lucas 7, 44-50).

La sexualidad nos puede llevar a Dios o nos puede alejar de Él, todo depende de cómo la vivamos. Si en la Iglesia en general la sexualidad tiene una connotación negativa es porque la hemos desvinculado del encuentro con Dios, creando una situación malo-bueno que culpabiliza y confunde a los fieles. Y por otra parte están los medios de comunicación que idolatran el sexo, mientras un sector importante de la Iglesia espiritualiza al ser humano olvidando su dimensión carnal. ¿Qué hacer? Me parece que algo importante es brindar grandes ideales a los niños, jóvenes y viejos. “No sólo de pan (o de sexo) vive el hombre” dice el Señor. Y en la lectura de este 3er domingo de Cuaresma Jesús dice a la Samaritana: “Has tenido cinco maridos y el que tienes ahora no es tu marido.” Es decir la sexualidad y todos nuestros afectos deben entrar en una sed más profunda que es la sed de Dios. Si no es así nos seguiremos dando topes y quedando insatisfechos.

Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México, 28 de Marzo de 2011.

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8 thoughts on “El sexo en el confesionario

  1. profe, hace tiempo le quería pedir que tratara temas como estos (sobre sexualidad), por su amplia difusión, pero creo que no lo había hecho porque otros temas también importantes entraban en debate actual; pero ahora lo hace, qué bueno! :D, el sábado escuché un comentario, sobre un padre benedictino que habló frente a Benedicto de la necesidad del amor erótico y agapéico en la persona (algo así era el tema), mucho por comprender queda!

  2. Estoy de acuerdo en que la iglesia se ha concentrado en los pecados “de la carne” y son especialmente duros los sacerdotes tratandose de nosotras las mujeres. Parece que somos siempre ocasion para que los hombres pequen, y nos han culpado de todo, desde el Antiguo Testamento.
    Poco se habla, poco pensamos en las otras tantas formas de pecar… las de los poderosos y los que tienen poder de decision, los pecados sociales…. y los de omision, ¡en esos poco pensamos!

  3. Buenas tardes, Padre!
    Antes que nada espero que este bien, y le agradezco muchísimo que escriba sobre el sexo! Porque hace mucho tiempo estoy buscando blogs de sacerdotes que traten sobre estos temas pero hasta ahora solo he encontrado pastores cristianos.
    Sinceramente creo que la iglesia debería cambiar un poco la manera de enseñarles a los jóvenes sobre el sexo, a mi me enseñaron que todo lo relacionado con el sexo y la masturbación es pecado y algo muy sucio a los ojos de Dios, y ahora, siendo yo una chica de 20 años, me cuesta mucho cambiar esa manera de pensar. Ni siquiera puedo imaginar el hecho de tener relaciones con mi futuro esposo porque pienso que si dejo de ser “pura” Dios no me va a querer, pero realmente quisiera tener relaciones en un futuro con la persona que ame. Me siento tan perdida con este tema que a veces pienso que estoy loca.
    Un saludo desde Argentina!

    1. Hola C., Muchas gracias por tu testimonio tan concreto de vida. Efectivamente el sexo parece (o es) un tabú en la Iglesia cristiana, y me parece que en la mayoría de las religiones. ¿Por qué? Tal vez porque desde hace muchos siglos, y por una influencia platónica se ha separado lo corporal de lo espiritual, haciendo de lo primero algo impuro y sucio, y de lo segundo algo excelso. Sin embargo Jesucristo al hacerse ser humano como tú y como yo, realiza una re-habilitación de la carne. Es amigo de prostitutas, defiende a la mujer adultera, se deja tocar, lavar los pies y secarselos por una mujer pecadora. La sexualidad es un don de Dios y va unida al amor vivido en plenitud. Cuando encuentres a la persona amada y se unan sexualmente harán de ese encuentro un momento de comunión con Dios. Puedes leer el Cantar de los Cantares y ver como la sexualidad-amor es un prototipo del amor por los seres humanos. Hay veces que por entender erroneamente la sexualidad nos culpabilizamos y resulta al final algo contraproducente. Se vuelve una obseción. Cuando uses tus manos, tu sonrisa, tu voz, en fin todo tu cuerpo para amar a los demás, tu sexualidad se irá apaciguando y encontrado paz. Y cuando encuentres a la persona amada vivirás tu sexualidad con mucha plenitud y libertad. De otra manera alguien puede tener mucho sexo, pero sin el temblor del amor, esos ejercicios físicos no sirven de nada, al contrario, insatisfacen. Un abrazo desde México y mis oraciones. Por cierto estoy muy contento con la forma de llevar la Iglesia del Papa Francisco.

  4. Hola Padre, estoy muy contenta al encontrar esta entrada en su página porque tengo una pregunta sobre este tema y no me animo a preguntarle a ningún sacerdote.
    Cuando tenía 12 años fui al ginecólogo y tuve que ponerme una crema en mis partes íntimas y termine masturbándome un rato. Creo que fue “inocente” porque era la primera vez que me tocaba allí abajo y no sabia que tenía “eso”. Después lo volví a hacer una sola vez más cuando tenia 20 años, fue como otra vez lo hice “por curiosidad” y sin pensamientos ni pornografía de por medio.
    Mi pregunta sería.. ¿Fue eso pecado? Nunca lo confesé porque no tenía idea de que lo fuera.. Sinceramente no lo sentí así y no sentí culpa… Pensé que solo era pecado cuando se utiliza pornografía… Recién me entero que es un pecado mortal y encima he comulgado con esto y cometí sacrilegio sin saberlo… me siento muy mal, creo que me voy al infierno por ofender al Señor en la Eucaristía 😦

    1. Hola gracias por tu pregunta y tu sinceridad. Como escribía yo en mi artículo, me parece que en la Iglesia se ha creado una obsesión por la sexualidad y se han descuidado otras dimensiones humanas: no ser corruptos, pagar salarios justos, proteger al pobre, etc. El descubrimiento de la propia sexualidad no es ningún pecado, es por el contrario agradecer a Dios que nos ha creado con este impulso tan fuerte que busca complementariedad. Si en tu conciencia a los 12 y luego a los 20 sentiste que lo que habías hecho no era pecado, no era necesario incluso que lo mencionaras en confesión. Quedate tranquila no has cometido ningún pecado mortal que te lleve al infierno. Ama a Dios y a tus hermanos, que Dios ha puesto en tu camino, y allí encontrarás la vida eterna. Un abrazo y mis oraciones. P. Fco. Xavier

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