Humano demasiado humano. Nietzsche y experiencias sacerdotales

38. Humano demasiado humano.

Nietzsche y experiencias sacerdotales

Humano demasiado humano es el título de uno de los libros de Nietzsche (1878). Y es el título que se me ocurrió para esta reflexión sobre algunas experiencias sacerdotales, no en sentido general sino a partir de mis propias experiencias de vida como sacerdote.

Este domingo 18 de Sept. en una parroquia de Nezahualcóyotl, Estado de México, tuve tres encuentros con personas que me hicieron reflexionar sobre la manera cómo la gente me percibe. Primero llegó un señor a confesarse y me agradeció que fuera yo a esa parroquia a ayudar los días domingos ya que mis homilías, me decía él, le ayudaban mucho a reflexionar sobre su cristianismo. Después de él llegó una señora que me dijo que quería confesarse particularmente conmigo porque quería decirme algo. Me dijo que ella me había admirado mucho y que sentía gran estima por mí hasta que yo le hice algo que la lastimó mucho. Le dije que le agradecía que me lo estuviera diciendo en ese momento y que con sinceridad no recordaba el incidente. Me comentó que por el mes de Mayo ella estaba con otras personas, que me saludó y que yo no le hice caso. Me disculpé con ella pero le hice saber que realmente yo no recordaba ese incidente, que tal vez yo no la había visto ni escuchado y que seguramente por eso sucedió eso. Ella estaba llorando y me comentó que a partir de ese momento ya no ponía atención en la misa cuando yo la celebraba. Me disculpe nuevamente con ella y traté de no verle el rostro que además es difícil verlo con claridad por la rendija del confesionario que dificulta la visión. Le comenté que los sacerdotes somos seres humanos, con deficiencias y limitaciones, y que yo con sinceridad no la quise ofender porque fue algo seguramente involuntario, pero que ella al que debe buscar es a Dios. Los sacerdotes tan sólo somos servidores de ÉL. Algunos más capaces otros menos, pero su confianza debe estar en el Maestro. Después de ella llegó un matrimonio que me regaló una playerita para agradecerme los consejos que les había yo dado, seguramente Dios me los envío para mitigar un poco el revés que acababa de recibir.

Tan sólo soy un hombre que intenta seguir a Dios y que tropieza. Que trata de levantarse y volver a seguirlo. “Usted es demasiado humano” me decía una joven religiosa hace un par de meses que platicamos. “No puedo ser de otra manera” le contesté. Pero una humanidad que como la del primer Adán necesita del soplo de Dios para poder vivir. Para Nietzsche ser humano es eliminar a Dios de la vida, porque lo considera un estorbo para el sano crecimiento del hombre; para mí ser humano es reconocer que sin Dios no puedo hacer nada.

Hace unos meses comencé a experimentar síntomas de depresión –como aquellos, aunque en menor escala, que sentí en Paris durante mis últimos años antes de terminar mi doctorado– sin embargo ya me voy sintiendo mejor. Se me juntaron muchas cosas (algunas enfermedades de mis padres, malestar contra ciertas tendencias ideológicas en la universidad, etc.). La oración y el correr me ayudan mucho (me acabo de inscribir para un maratón para el 4 de Diciembre). También lo es el hablar y hasta el escribir como ahora lo hago.

Tomó una parte de la casulla, la besó y me dijo: “Eres un hombre bueno”. Y yo me puse a llorar sin que la poca gente que quedara lo notara. Sentí que aquellas palabras dichas por ese hombre aparentemente mal de la cabeza venían de Dios.

Hace algunos años estaba yo celebrado misa en la parroquia de Tlalmanalco, Estado de México, y en esa ocasión me sentía yo triste y deprimido, ya no recuerdo ni por qué. En eso a mitad de la misa,  entró un joven que parecía mal de la cabeza, babeaba un poco y miraba en todas direcciones. Cuando llegó el turno de dar la comunión yo me decía a mí mismo “que no se acerque, que no se acerque”, y se acercó. El fue el último de la fila, me lo quedé viendo y le dije: “El cuerpo de Cristo” , él abrió la boca, recibió la comunión sin decir nada y se fue a sentar. Vi de lejos como se sentaba y se persignaba. “Por lo menos sabe en dónde estamos” me dije a mí mismo. Ya para terminar la misa, di la bendición con aspersión de agua a la gente y él se acercó, la mayoría de la gente ya se había retirado. Tomó una parte de la casulla, la besó y me dijo: “Eres un hombre bueno”. Y yo me puse a llorar sin que la poca gente que quedara lo notara. Sentí que aquellas palabras dichas por ese hombre aparentemente mal de la cabeza venían de Dios.

Es paradójico pero Nietzsche, en su libro: La gaya ciencia (1882), aforismo 125, pone su famosa frase: “Dios ha muerto” en boca de un insensato, de un loco,  que viene a recordar a los que creen tener razón, que Dios ha muerto. Yo sin embargo, aquella tarde sentí que Dios está más vivo y cerca de mí que nunca en la boca de aquel joven aparentemente insensato que me fue a saludar.

Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México a 19 de Sept. de 2011.

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11 thoughts on “Humano demasiado humano. Nietzsche y experiencias sacerdotales

  1. Que agradable es que se muestre usted “tan humano” con sus lectores y nos comparta sus miedos y cansancios. ¿que podemos hacer para ayudarlos a compartir su camino, como el nuestro, lleno de complicaciones?

  2. ES NATURAL QUE A VECES TENGAMOS DEPRESION, PERO LA ORACION ES LA MEJOR MEDICINA PARA SALIR DE ELLA, Y NO SE ME ACHICOPALE COMO VULGARMENTE DECIMOS. USTED ES UN SACERDOTE COMO MUY POCOS, HUMILDE, ESTUDIOSOS, TRABAJADOR Y SE PREOCUPA POR EL HERMANO, LO ADMIRO MUCHO PORQUE USTED ME MUESTRA EL ROSTRO DE CRISTO.

    1. Muchas gracias por el piropo. Ya me voy sintiendo mejor. Sin embargo en ocasiones también me llegan momentos de tristeza que son compensados con la certeza de saber que se trabaja para el Señor. Un abrazo y que Dios la bendiga en su vida y actividades.

  3. Gracias por compartir su ministerio por este medio padre… Somos humanos, demasiados humanos… pero seguimos porque tenemos a Dios de nuestra parte… Gracias por el ejemplo de humildad que nos da… porque así no olvidamos a quienes estan cerca y estamos llamados a servir…
    Saludos cordiales y bendiciones padre…

  4. Como decía santo Tomás, la gracia se construye sobre la naturaleza. Dios no nos deshumaniza, toma nuestra humanidad para ponerla al servicio de su pueblo.

    Animo!!!!

  5. padre:un gusto q comparta sus experienciasy sentimientos de esta forma, por q muchos nos guardamos tantas cosas precisamente creo yo para no vernos tan frágiles y no nos damos cuenta q la frágilidad es parte de ser humanos. Gracias, me conmovió realmente. Un cariñoso saludo desde valle de chalco.

  6. Hola Padre Francisosoy Marymar es la primera vez que entro a su pagina y realmente me gusta pues la mayor parte del dia uno lo vive de manera inconciente y sus comentarios nos ayudan a relexionar, yo asisto a misa los domingos y en ocaciones me toca escuchar sus homilias y me encantan. porque casi ningun sacerdote dice las cosas como usted, sin embargo a veces lo veo un tanto triste o preocupado y eso no me agrado, yo creo que lo que si le debe hacer feliz que los que lo escuchamos si nos siembra esa palabra de Dios y nos hace el domingo mas bonito. !Por favor no se deprima!

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