Mamá qué cosa es Navidad

52. Mamá qué cosa es Navidad

En la parroquia de Saint Hippolyte en París (donde trabajé tres años como capellán de jóvenes de 1996 a 1999) me pidieron que escribiera un cuento de navidad para la revista bimensual de la parroquia. Quise presentar a un Jesús marginalizado en el contexto parisino, y escribí un pequeño dialogo entre un niño musulmán y su mamá. Más que un cuento quise escribir una historia de gran actualidad en Francia (y en otras partes del mundo también); la presencia de extranjeros clandestinos e ilegales, muchos de ellos musulmanes o de otras religiones y culturas. ¿Cómo poder hablar de la presencia de Dios entre nosotros (Emmanuel), cuando no sabemos aceptar y ayudar al extranjero, nuestro hermano, que ya vive entre nosotros?

A mí me gusta mucho el chile, a los franceses el queso y a los árabes el cuscús. Algunos rezamos con los zapatos puestos y otros se los quitan para rezar. Hermosa variedad que nos permite enriquecernos y buscar a Dios en lo esencial: el amor, la paz y la justicia.

Esta reflexión sobre la búsqueda de Dios, perteneciendo a religiones y culturas diferentes, no la hice solamente en la facultad de Teología del Instituto Católico de París en donde estudié, sino también y sobre todo gracias a algunos diálogos que tuve con mi amiga Kiara (Ella es musulmana y hacía el aseo en la Iglesia). Una mañana que yo salía a la Universidad le dije el clásico saludo francés:

Bonjour Kiara, ça va? (Buenos días Kiara ¿Estás bien?). Y ella me contestó.

En árabe el saludo es más bonito porque se dice “Salem alékum”, que significa: “”¡Que Dios (Alah) te bendiga!”. “Y el otro responde: “¡Alékum Salem!” ¡Que Dios te bendiga también a ti”.

A partir de ese día el primer saludo que nos decíamos ella y yo era para pedirle a Alah que nos bendijera.

¿Mamá qué cosa es Navidad?1

Los que creen, los que siguen la religión judía, los cristianos, los sabios, en una palabra todo el que cree en Dios y que haya obrado el bien: todos estos recibirán un recompensa de su Señor. El temor no les alcanzará y no estarán afligidos.”

Corán, Sura II, 59

Fátima acababa de terminar su trabajo y estaba contenta de poder regresar a su casa. Era la víspera de navidad y había planchado algunas horas extras en la casa donde trabajaba. Hacía frío y la gente caminaba rápido, algunos se calentaban las manos en las bolsas, otros llevaban sacos llenos con comida o con regalos. Cuando pasó frente al supermercado tuvo deseos de entrar para hacer sus compras, pero viendo las enormes filas que había en cada caja se desanimó. Eran las seis de la tarde y el cielo estaba ya totalmente oscuro. Las grandes avenidas estaban decoradas con pequeñas luces centellantes, las tiendas exhibían siluetas de Santa Claus, árboles de navidad llenos de esferas y alguno que otro nacimiento.

Fátima estaba contenta de pasar su quinto año en Francia, el tiempo había pasado rápido, más rápido de lo que ella había imaginado al principio. Fue una noche parecida a esa cuando ella y su esposo Said habían llegado a París. Los dos amaban mucho su pequeño pueblo en Argelia, pero a causa de la guerra y de las últimas masacres que se habían realizado, Fátima tenía miedo por Said. Ella sabía bien que a causa de sus ideales por buscar libertad y justicia en su país, los dos arriesgaban su vida. Fue por eso que los dos tomaron la decisión de partir antes de que naciera su hijo. Fátima tenía seis meses de embarazo cuando abandonaron su país.

Las primeras semanas fueron difíciles, y tuvieron que ir de un lugar a otro con las familias que ellos conocían y que aceptaban hospedarlos, al menos por algunos días. No tenían papeles y Said todos los días buscaba algún trabajo clandestino que les permitiera sobrevivir. Afortunadamente los dos habían sentido que Alah siempre los protegía y habían puesto toda su confianza en él. Por eso, cuando su hijo nació quisieron llamarlo Mohammed como el gran profeta.

Fátima atravesó la Avenida de Italia, en el treceavo distrito de París, tomó la pequeña calle Kuss, y finalmente llegó a su domicilio. Hacía tres años que vivían allí y que comenzaban a tener una vida un poco más estable. Antes de subir al quinto piso, donde ellos vivían, Fátima pasó por Mohammed al cuarto piso en la casa de su vecina que se lo cuidaba.

Después de que ella y su hijo entraron a su departamento, Fátima comenzó a preparar la cena, fue entonces cuando Mohammed le preguntó:

¿Mamá qué cosa es navidad?

Fátima un poco sorprendida le dijo:

¿Pero por qué me preguntas eso?

Mohammed que jugaba con un carrito le respondió:

Porque lo he escuchado en la casa de François y también en la televisión.

Y bien, navidad es una fiesta para los cristianos. Le dijo Fátima

¿Y para nosotros también? Le preguntó Mahoma muy contento

Fátima guardó un momento de silencio, y cuando iba a hablar Mohammed la interrumpió:

¿Y qué es lo que festejan?

Festejan el nacimiento de su Dios, le respondió Fátima.

¿Y cómo nació su Dios? le preguntó Mohammed lleno de curiosidad.

Dicen que hace mucho tiempo una mamá tuvo un bebé en un pesebre y aún cuando su bebé era muy pobre, era el hijo de Dios, Dios mismo que venía al mundo.

¿Y nuestro Dios también viene al mundo? le preguntó Mohammed con una gran sonrisa cargada de esperanza.

Fátima miró a su hijo con gran cariño, lo abrazó, le dio un beso y sentándolo sobre sus piernas le dijo:

Sí, nuestro Dios también viene al mundo. El viene y nace en tu corazón cada vez que amas a los otros sin hacer distinción, cada vez que les sonríes y que les ayudas, porque el Dios de ellos y el de nosotros es el mismo, ya que hay un solo Dios y nos cuida y protege a todos.

Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México, a 26 de Diciembre de 2011

1 Publicado en: Francisco Xavier Sánchez Hernández, El taller de Dios y otros cuentos e historias más, Ed. Edamex, México, 2009, p. 85-87.

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3 thoughts on “Mamá qué cosa es Navidad

  1. Hola Francisco, gracias por todas tus enseñanazas y tú amistad.
    Deseamos que el año próximo sea un año de salud y trabajo para tí y tu familia como siempre lo han hecho.
    Saludos, Sara, Ricardo y de tus ahijados Arturo y Emilio.

  2. QUE DIOS NUESTRO SEÑOR LO BENDIGA A UD. Y A TODA SU FAMILIA Y QUE EL 2012 ESTE LLENO DE COSAS HERMOSAS, QUE TODOS SUS DESEOS SE LE REALICEN, QUE ESE AMOR Y HUMILDAD QUE NOS TRANSMITE EN TODOS SUS ESCRITOS Y COMENTARIOS SIGAN SIENDO ESA FUENTE DE SABIDURIA QUE DIOS NOS DA POR MEDIO DE USTED.
    FELIZ AÑO NUEVO

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