A-Dios a Whitney Houston

7. A-Dios a Whitney Houston

El sábado 11 de Febrero la cantante y actriz estadounidense Whitney Houston fue encontrada muerta en un Hotel de Los Ángeles donde se encontraba. Una voz excepcional aunada a una gran belleza y a una personalidad carismática. ¿Cómo no recordar su tema: I will always love you, de la película: “El guardaespaldas”, en dónde actúa al lado de Kevin Costner? Una mujer que aparentemente lo tenía todo y que sin embargo parecía no ser feliz.

Los artistas dan la impresión de tenerlo todo y sin embargo muchos pareciera que están tan vacíos, que nada de lo que tienen los llena: sexo, bebidas, drogas, dinero, fama, belleza… ¿qué más pueden pedir? Antes que nada deseo expresar que no quisiera aprovechar la muerte enigmática de esta cantante para ponerme de moralista ante el mundo del show business. Sin embargo ya van varios que han muerto últimamente en las mismas condiciones, entre los muy famosos, como Michael Jackson y Amy Winehouse, por ejemplo. Y todo esto hace que uno se interrogue por ellos mismos y por nosotros.

¿Qué cosa es la fama? ¿Cuál es el precio que hay que pagar por ella? La fama es el hecho de ser reconocido (por diferentes razones) por mucha gente. Un jugador de fútbol, una actriz, un político, ciertos hombres de Iglesia, etc., son personas famosas. La fama, o notoriedad pública, puede utilizarse de diferentes maneras. De manera constructiva pero también auto-destructiva. Me parece que el P. Alejandro García Duran (mejor conocido como “Padre Chinchachoma”) supo utilizar los reflectores que lo buscaban a él, para dirigirlos a los niños de la calle; como el P. Alejandro Solalinde lo hace ahora para que nos interesemos más por los indocumentados de paso por México. Sin embargo aquellos que manejan muchas miradas, cámaras, luces y aplausos, y que se quedan con los reflectores sólo alumbrándolos a ellos, me imagino que han de llevar una vida muy difícil y auto-destructiva.

Ya la Serpiente, en el Libro del Génesis, trató de dirigir los proyectores sobre la primera pareja, Adán y Eva, cuando les dijo: “Coman de éste fruto y serán como dioses”. Y desde entonces muchos hombres y mujeres han querido comer algún fruto particular (droga, sexo, poder, etc.) que los pueda hacer dioses. Sin embargo no hemos nacido para nosotros mismos sino para los demás. La fama por ella misma es perversa, quita libertad, aprisiona. Es interesante remarcar en los evangelios como Jesús huye de la fama, de la celebridad, de los aplausos de la masa.  “No se lo cuentes a nadie” , le dice Jesús al leproso que acaba de curar en el evangelio de éste VI Domingo de Tiempo Ordinario.

Por otra parte es interesante ver como nuestros políticos en México corren detrás de la popularidad. ¿Cuántos millones de pesos estamos gastando en impuestos por ver la cara de Alejandra Barrales omnipresente en posters por toda la ciudad? Y lo mismo pasa con todos los dirigentes políticos, sean del partido que sean. Se buscan aplausos y reflectores, aunque no tengan nada valido que ofrecernos, ellos al igual que sus posters, son sólo apariencia, sonrisas hipócritas.

Que descanse finalmente en paz Whitney Houston y que a nosotros, mientras vivamos, Dios nos conceda la humildad que debe tener todo discípulo de Cristo.

Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México, 12 de Febrero de 2012

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One thought on “A-Dios a Whitney Houston

  1. Padre, cuanta razón tienes. En la actualidad parece que las figuras públicas se alimentan de apariencias. Pero ni la fama ni las apariencias llenan el corazón del hombre.

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