De regreso a casa

16. De regreso a casa

Estoy volando de regreso a casa. ¿Dónde es mi casa? Normalmente donde están mis padres. Una casa rentada, modesta, pequeña, pero es la casa familiar. La casa a donde siempre llego y de donde siempre parto. He estado prácticamente un mes fuera de México y ya deseaba regresar. He conocido nuevos lugares, probado nuevos sabores, estrechado nuevas manos y abrazado viejos amigos.

Pero sobre todo creo que he vivido un reencuentro conmigo mismo. Un mes sin celular es algo maravilloso. Tiempo para pensar un poco de todo: religión, política, filosofía; para vivir un poco de todo: alegrías, deseos, emociones; en fin, un tiempo para sentir la vida recorrer mi cuerpo o para sentir mi cuerpo en consonancia con la vida. ¿Y Dios en todo esto? Ha estado omnipresente en este viaje, casi tanto como mi soledad (que siempre me acompaña) o como la deseada libertad (que siempre añoro). No he ido a ningún lugar en el que Él no estuviera antes de que yo llegara; no he comido nada sin que Él no estuviera presente en esa mesa, pero sobre todo; no he abrazado o besado a alguien sin saber (consciente, o en esos momentos inconscientemente) que lo estaba abrazando a Él.

Alguna vez chateando con alguien por Facebook yo le preguntaba si no daba mal ejemplo al publicar fotos variadas sobre lugares tan bonitos. ¿Tal vez estoy dando la impresión de ser un pequeño burgués que se pasea por el mundo visitando lugares hermosos y de difícil acceso para la mayoría de los mortales? Mi amiga me hacía ver que ella no lo entendía así, y que al contrario eso me permitía compartir mi experiencia con los demás. No lo sé, tal vez sea así. En todo caso si he podido realizar este viaje es sólo porque Dios es grande, como dicen mis hermanos musulmanes a quienes aprendí a amar y a descubrir como no lo había hecho antes.

Dios se ha manifestado a través de tantas personas que han hecho posible este proyecto. Gracias Mónica porque haces parte de mi vida tanto como yo lo hago de la tuya, con Aureliano Dios te ha recompensado. Hay varias personas que, de alguna u otra manera, me ayudaron a realizar esta aventura y se los agradezco.  Yo lo único que hice fue dar nueve lecciones de filosofía en Beirut y de todo lo demás se ocupó Dios, que tiene la mejor agencia de viajes que yo conozca en el mundo. Yo no tengo dinero, pero tengo (al igual que los tenía Jesús) algunos amigos que lo tienen y que me han ayudado.

Finalmente el Líbano, Jordania, Israel y Francia, son una partecita del mundo que es tan grande y tan extraordinario. Dice una canción infantil que me encanta: “El mundo es una bola de agua y tierra. Y todos somos chiquitos así chiquitos como la arena.” Creo que el racismo es fruto de la ignorancia. Pensar que una raza es superior a otra sólo por el color de la piel, o por cualidades físicas, nos asemejaría a caballos, y creo que ni a ellos se les puede jerarquizar de esa manera.

El mundo es más grande que el patio de nuestra casa y las religiones no son sino ríos que conducen al mismo océano que es Dios. No es el color de la piel, el coeficiente intelectual, o incluso la pertenencia a tal o cual religión, lo que justifica nuestra existencia en el mundo, sino la bondad que seamos capaces de transmitir a nuestros hermanos.

Que el Señor nos permita encontrarnos no como extranjeros sino como habitantes del mismo mundo y como hijos del mismo Dios-Uno. ¡In cha Ala!

En algún lugar entre el cielo y la tierra, 14 de Abril de 2012

Anuncios

3 thoughts on “De regreso a casa

  1. Padre Frank, hermosa tu reflexion, comparto contigo todo lo que piensas,sientes y escribes. Gracias a Dios,´por permitirme ser parte de tu familia.
    Bienvenido a casa !!!!

  2. Como ya te había dicho en algún momento, gracias por compartirnos tantos lugares que tal vez nunca conozcamos y que sin embargo lo hemos hecho a travez de tus ojos. Te agradezco todas y cada una de la fotografías que compartiste y nos hace ver cuan grande es el mundo que Dios ha creado para nosotros y que lejos de valorarlo lo estamos arruinando con nuestro egoísmo y nuestra falta de amor hacía nuestros semejantes. Gracias amigo mío y recuérdame en tus oraciones.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s