El amor se añeja con el tiempo

29. El amor se añeja con el tiempo

He celebrado los 25 años de matrimonio (bodas de plata) de mi primo Toño y de su esposa Griselda en Tijuana, Baja California. Unos días antes fuimos a visitar los viñedos de Valle de Guadalupe. En la boda hemos leído el evangelio del episodio de las bodas de Caná. El primer milagro de Jesucristo –que consistió en convertir el agua en vino– nos hace pensar en el amor (de esposos, de amigos, a uno mismo, a Dios, etc.) que está llamado a madurar, crecer y añejarse, con el paso del tiempo.

Jesús por pertenecer a un país mediterráneo (Israel) vivió desde pequeño inmerso en la cultura del vino. Muchas de sus parábolas nos hablan del vino, de viñas y de viñadores. El primer milagro que realizó fue el regalo de 600 litros de excelente vino a una joven pareja que se acababa de casar y que pasaban por un primer problema: se les había acabado el vino. María se da cuenta de la situación y le pide a su hijo que haga algo por ellos. Jesús manda a los sirvientes que llenen de agua 6 tinajas (de 100 litros cada una), lo bendice, y pide al mayordomo que pruebe el contenido. El agua se había convertido en un vino tan exquisito que ni los mejores viñedos del mediterráneo, de Chile o de California, podrían competir con él.

En la sociedad actual se le da mucha importancia al cuerpo, es decir a la botella. Así tenemos botellas que lucen muy hermosas por fuera, pero que no tienen nada por dentro, están vacías, o peor aún avinagradas

Las bodas de Caná se ha convertido en un texto clásico para reflexionar sobre  el amor que, al igual que el vino, está llamado a añejarse y enriquecerse con el tiempo. Sin embargo no todo el vino envejece de la misma manera, hay vino que se avinagra, se hecha a perder, se tira. Podemos pensar que si el vino, que es vino, quiere mejorar y añejarse con el paso del tiempo, con los seres humanos debería de suceder lo mismo: deberíamos anhelar ser mejores a medida que vayamos envejeciendo. Una pareja de 50 años de matrimonio debería “ser mejor” que una de 25 y mucho más todavía que una de recién casados. De la vida sacerdotal (y en cualquier otro tipo de vida) se puede decir lo mismo: A más años de vida mayor santidad, es decir añejamiento. Lamentablemente no siempre sucede así. Hay veces que los años nos van avinagrando en vez de santificarnos. Matrimonios destruidos por la rutina, engaños, conflictos no resueltos, etc. Sacerdotes avinagrados (amargados) que han dejado de creer en su sacerdocio para instalarse en las comodidades de la vida materialista y atea, etc.

En la sociedad actual se le da mucha importancia al cuerpo, es decir a la botella. Así tenemos botellas que lucen muy hermosas por fuera, pero que no tienen nada por dentro, están vacías, o peor aún avinagradas. Jesús, el Maestro, es capaz de convertir el agua de nuestras vidas en vino excelente si nos dejamos transformar por Él.

Tijuana, Baja California, México a 17 de Julio de 2012

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