Padre nuestro

42. Padre nuestro

A partir de esta semana publicaré –de vez en cuando, dependiendo de otros temas que también desee comentar– el análisis de las oraciones cristianas básicas (Padre nuestro, Ave María, Magníficat y Credo). Comienzo con el Padre nuestro. No lo haré desde un punto de vista exegético o técnico; sino más bien a partir de mi propia reflexión como cristiano, sacerdote y filósofo. Mi pregunta de base es la siguiente: “¿Qué es lo que quiero decir cuando digo tal frase?”. Espero que este material pueda servir como soporte a quienes lo lean. Lo ideal es que cada persona realice su propia reflexión a la primera persona.

Padre nuestro… Hermosa frase con la que iniciamos la única oración que Jesucristo nos enseñó (Mt. 6, 9-13; Lc. 11, 2-4). Si debemos al judaísmo, nuestros hermanos mayores en la fe, la idea genial del monoteísmo: Dios-Uno; el cristianismo nos ha legado la idea extraordinaria de un Dios vulnerable. Es decir la idea de un Dios sensible que sufre y se alegra por lo que les pasa a sus hijos. Basta con preguntarle a un padre de familia lo que él siente, sufre, se alegra y goza por lo que acontece a sus hijos. En la primera frase de la oración se encuentran dos elementos que es importante analizar. “Padre” y “nuestro”.

“Padre…” Jesús nos ha enseñado que hay que dirigirnos a Dios como a un padre. Me parece que no se trata solamente de “hacernos creer” que Dios nos quiere como padre, sino “sentirlo de verdad”. “Si ustedes que son malos saben dar cosas buenas a sus hijos, con mayor razón el Padre de ustedes les dará cosas buenas a los que se las pidan.” (Mt. 7, 11). Aquí es importante recurrir a la psicología humana. ¿Cuál es la relación que tenemos con nuestro padre biológico? Tal vez para tantos niños de la calle, niños abandonados por sus padres o niños golpeados, es difícil pensar en un padre amoroso cuando el que les tocó ha sido un desgraciado. En lo personal me tocó un padre comprensivo que siempre se preocupó por mí y me manifestó su cariño. Dios nos tiene un amor más grande que aquel que podamos imaginar. Considero que es importante amar más a las personas que vivieron sin experimentar el amor de su progenitor, ya que todos deberíamos experimentar el amor paterno, aunque este no venga necesariamente del padre biológico. La parábola más hermosa que Jesús inventó para que entendamos el amor que su Padre tiene por nosotros (por cada una/o) es la parábola del hijo pródigo (Lc. 15, 11-31). El gran humanista Charles Péguy decía al respecto: “Todas las parábolas son hermosas, todas las parábolas son grandes, pero hay una que ha hecho llorar a millones y millones de hombres: “Un padre tenía dos hijos… .” ¿Cómo no amar a un Dios que a pesar de mis errores y caídas no está atento para juzgarme y condenarme, sino para abrazarme, llenarme de besos y devolverme mi dignidad de hijo? Por otra parte Jesús va aún más lejos y nos invita a llamar a su padre -que es el nuestro- “papito”, es decir Abbá (Mc. 14, 36).

“…nuestro.” A muchos tal vez les gustaría ser “hijos únicos” de Dios. Así tal vez piensen que lo aprovecharían más y que sería sólo para ellos. Sin embargo la palabra Padre va unida al plural nuestro.  Es Padre mío, Francisco Xavier Sánchez, pero también es Padre de otros muchos, de todos los seres humanos: negros, blancos, judíos, musulmanes, cristianos, homosexuales, corruptos, gente buena, etc., que yo cruzo o no en mi camino. La expresión “Padre nuestro” implica simultáneamente el reconocimiento de la fraternidad universal. Un sólo Padre implica una sóla humanidad. Y esto no hay que olvidarlo. Cualquier hombre o mujer que yo cruce en mi camino es mi hermano. La primera frase del “Padre nuestro” es relacional ya que nos pone en relación con Dios (como Padre) y con todos los seres humanos (como hermanos).

Oración: Gracias Padre por haberme elegido como hijo. Y por seguir siendo mi Padre a pesar de todo: de mis caídas, infidelidades y tropiezos. Fortaléceme para buscarte siempre, recordando que tu amor por mí es más fuerte que mi pecado. Ayúdame también para reconocer como hermanos míos a todos los hombres y mujeres que has puesto en mi camino. Amén.

Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México a 15 de Octubre de 2012

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3 thoughts on “Padre nuestro

  1. Buenas tardes padre, comienzo este mensaje avisandole que me parece fantastico que tenga un blog. No es todos los días que nos encontramos con un hombre de religión que no este divorciado de la tecnología y casí casí por ende, estar divorciado de la juventud. Mi segunda parte de este mensaje es para pedirle un favor personal, soy periodista de un medio internacional, manejamos una revista y una página de internet donde subimos material y documentales donde hemos cubierto temas en todos los rincones de la tierra. Actualmente nos encontramos haciendo un documental sobre San Judas y el fervor por el en el DF y nos encantaría poder entrevistar al padre Federico Loos para esto. Encontre en su blog que es un buen amigo suyo y me gustaría pedirle como favor ayuda para contactarlo. Muchas gracias

  2. Por cierto, acabo de ver en su curriculum que usted es coautor de “Episodios del Evangelio con sabor a banda”, nos encantaría conseguir una copia y poder entrevistarlo al respecto. Espero nos podamos poner en contacto pronto.

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