Bailarle al Santo Patrón

3. Bailarle al Santo Patrón

Voy llegando de Chiapas a donde he ido a bailarle al santo patrón de Chiapa de Corzo, San Sebastián. Por azares del destino nací en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, hace cerca de 50 años. Sin embargo después de haber sido bautizado en Tuxtla y de vivir los primeros dos años de mi vida en tierras chiapanecas, mis papás emigraron a la periferia de la ciudad de México (Tlalnepantla), en donde crecí y en donde mis ancianos padres todavía viven.

Baile de los Parachicos

El año pasado en una comida con familiares en Tuxtla, les propuse a varios de ellos que nos uniéramos a la fiesta del pueblo de Chiapa de Corzo, bailando en honor del Santo Patrón San Sebastián. Ese día creo que la mayoría dijeron que sí (tal vez por el efecto de las cervezas que se habían tomado). Sin embargo ya cuando tocó ponerse de acuerdo y afinar detalles sólo quedamos tres: un sobrino, mi hermano que se animó a última hora y yo.

Yo no sé bailar. Y no es que mi religión me lo prohíba (que ya me han prohibido otras cosas) sino que tengo los pies chuecos y con sinceridad no me gusta mucho el baile. Me siento incomodo, pesado y sin gracia, cuando he intentado bailar o más bien sacudir un poco mi cuerpo. Por lo menos el correr y participar a maratones –de vez en cuando– me ha permitido no estar tan rígido ni reprimido conmigo mismo. Sin embargo, los bailes folklóricos y religiosos son para mí otra cosa. En este tipo de bailes, no es sólo el placer o la diversión, sino que es más bien el sentimiento y la fe quienes animan al cuerpo.

Considero que en la Iglesia católica –en general– hemos dado poca importancia al empleo de nuestro cuerpo para nuestra relación con Dios (a excepción de grupos carismáticos, que en ocasiones exageran con sus shows de desmayos). Sin embargo en otras culturas como las africanas, asiáticas y precolombinas, el cuerpo es de gran importancia para una correcta e integra relación con la divinidad. Para nuestros antepasados en México no se podía concebir el culto a los dioses sin las flores y sin el canto (in xochitl in cuicatl). La danza religiosa hace parte de nuestras raíces más profundas de identidad mexicana.

Baile de los Parachicos

Tanto en las largas peregrinaciones como en las danzas (antes a los dioses, ahora a los santos patrones) hay algo que sucede en el cuerpo y en la mente del peregrino o del danzante. Se reza también con el sudor; con el cansancio del cuerpo; con los codazos involuntarios al cuerpo del vecino; con los huaraches que tocan la tierra como para despertarla; con la alegría de saber que la sangre irriga todo nuestro cuerpo para alabar a nuestro Señor dador de vida y a sus Santos predilectos. ¿Por qué en la Iglesia católica romana somos tan fríos y tan poco expresivos en nuestra relación con Dios que nos ha dado un cuerpo en movimiento? Creo que en esto tenemos mucho que aprender de nuestras comunidades rurales que viven aún algunas de nuestras tradiciones más genuinas.

¡Viva San Sebastián muchachos! ¡Viva! ¡Viva nuestra Señora la Virgen de Guadalupe muchachos! ¡Viva!

Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México, a 20 de Enero de 2013

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2 thoughts on “Bailarle al Santo Patrón

  1. ¡¡Que padre¡¡¡ Me hubiera gustado verlos…. Según sé, corrigéme si me equivoco, es una fiesta muy conocida y no sólo llegan personas a nivel local, sino internacional.

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