2). Su único hijo, nuestro Señor (Reflexión en el año de la fe)

32). Su único hijo, nuestro Señor

Reflexionemos sobre estas dos frases del Credo de los Apóstoles. “Su único hijo” y “nuestro Señor”. En primer lugar, si nosotros nos consideramos también hijos de Dios, entonces: ¿por qué decimos que Jesucristo es el único hijo de Dios? Segundo, ¿qué significa afirmar que Jesucristo es nuestro Señor?

Jesucristo hijo único de Dios. No hay que olvidar que el Credo que ahora analizamos –que es el más corto y que también se le conoce como “Credo de los apóstoles”– es el más antiguo y se fue constituyendo en los primeros siglos del cristianismo. En el Concilio de Nicea, en el año 325, se tuvo que afirmar la divinidad de Cristo frente a las herejías del sacerdote Arrio, que negaba dicha divinidad, atribuyéndola sólo a Dios Padre. Algunos años más tarde el Concilio de Constantinopla en el año 381, vuelve a acentuar la igualdad trinitaria en el Credo que ahora analizamos y que también es llamado “Credo niceo-constantinopolitano”.

Afirmar que Jesucristo es hijo único de Dios equivale a decir que Él mismo es Dios. La búsqueda de cierta comprensión de la Trinidad divina se ha ido desarrollando a lo largo de la historia. ¿Cómo hablar de un Dios comunitario, plural, pero a la vez idéntico a Él mismo? El carpintero de Nazaret llamado Jesús no es “hijo” en el sentido de “creatura”; no se trata de una filiación biológica sino identitaria. “Felipe no te he dicho que quien me ve a mí ve al Padre, ¿Entonces por qué me dices muéstranos al Padre?” (Jn. 14, 9). Sin embargo se sigue conservando la palabra hijo y esto me parece importante. El amor entendido desde la óptica de Dios no conoce de jerarquías sino que iguala, asemeja.

Nuestro Señor. En el Antiguo Testamento hay un profundo respeto al nombre divino. La palabra YHWH, escrita sin vocales para no ser pronunciada, encierra el misterio de Dios (Ex. 20, 7). El pueblo judío prefirió utilizar la palabra Adonai, Señor, para referirse a su grandeza y trascendencia. En el Nuevo Testamento se emplea la palabra Kyrios, que significa igualmente Señor en griego, pero se trata del Señor por excelencia, es decir de Dios mismo. Los primeros judíos conversos al cristianismo poco a poco fueron empleando la palabra Kyrios = Señor, aplicándola sólo a Jesucristo. Se trataba de un acto de fe y no de cortesía o de buena educación. Señor Martínez o Sr. Gonzáles son títulos de reconocimiento humano, decir que Cristo es el Señor es reconocer su divinidad. YHWH, ADONAI y SEÑOR son variantes del mismo deseo humano de relacionarse con una trascendencia que nos supera y nos atrae. Un “Mysterium tremendum” como lo dice el filósofo Rudolf Otto en su libro, Lo santo. Lo racional y lo irracional en la idea de Dios (1917).

Oración: “Señor y Dios mío gracias por revelarnos tu grandeza en la persona de Cristo. Creo en ti Dios hecho hombre para acercarme más a mis hermanos los hombres y mujeres con los que convivo cada día. Ayúdame a reconocer tu grandeza en la debilidad de quienes más sufren y que yo encuentre en mi camino”. Amén

Loma Bonita, Nezahualcóyotl, Estado de México, 19 de Agosto de 2013

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