12. Cristo de nuevo crucificado

Hace algunos años leí un libro estupendo de Nikos Kazantzakis, Cristo de nuevo crucificado. Título que me viene a la mente al escribir esta columna. Hemos iniciado la Semana Santa con la celebración del Domingo de ramos que he vivido en la parroquia de Nezahualcóyotl, Estado de México, en la cual participo. Un día repleto de palmas y de actividades imprevistas.

En México, y pienso que también en otras partes del mundo, muchos “católicos” están acostumbrados a asomarse por la iglesia en celebraciones particulares: Virgen de Guadalupe (bendición de imágenes); la candelaria (llevar su niño Dios vestido, en vez del cirio) miércoles de ceniza (recibir ceniza), domingo de ramos (llevar su palma a bendecir); viernes santo (acompañar en el viacrucis), San Judas Tadeo (llevar su santo), etc., entre otras devociones más. Nuestra gente está muy acostumbrada a llevar algo en las manos, a sentir algo, a experimentar algo, etc. Y esto no está mal, pero este “algo” debe ser evangelizado para no caer en supersticiones.

En los días pasados me ha tocado escuchar el discurso de algunos dirigentes políticos y ha sido algo deprimente. Nuestro presidente Peña Nieto, mi gobernador en el Estado de México Eruviel Ávila y el Secretario de Educación Emilio Chuayffet. Todo estuvo preparado para no recibir en ese lugar voces disidentes y contestatarias. Durante sus breves discursos tuve deseos de gritarles “mentirosos”, pero me aguanté, creo que estuvo mejor. Hubiera sido mi último día de clases en esa institución. Creo que mi trabajo de concientización, como profesor universitario, y de evangelización en la parroquia que asisto, es más fructífero que algún grito lanzado ese día.

A la muerte social de Cristo (política y en algunos casos religiosamente) hay que añadir la muerte individual que se experimenta en casos concretos. Por ejemplo, me vinieron a ver en la noche para que fuera a llevar la unción de los enfermos a una persona que me decían estaba gravemente enferma. Cuando llegué ella misma (Ofelia) me abrió la puerta. Estaba rezando con sus hijos y con sus nietos, afuera llovía muy fuerte. La confesé y recibió los otros sacramentos de la unción de los enfermos y de la eucaristía. Ya cuando me iba su hija me alcanzó en la puerta para decirme –como justificando que su mamá aparentemente se viera bien– que ya la habían desahuciado en el Seguro. Les habían dicho que tenían muchos enfermos y que ya no se podía hacer nada por ella. Está mal del hígado. Les dije que si no habían buscado en otro lugar, pero es una familia muy pobre y me decían que no tenían dinero. Pocas horas después fui bautizar de emergencia a Nancy, que tenía 3 horas de haber nacido y que luchaba entre la vida y la muerte.

La Pasión de Cristo continúa en cada ser humano que sufre. Hay sufrimientos ligados a nuestra condición humana, pero hay otros que son impuestos por los nuevos dictadores de nuestra sociedad y de nuestro mundo.

Les deseo feliz preparación para celebrar la muerte y resurrección de Cristo

 Loma Bonita, Nezahualcóyotl, Estado de México a 30 de Marzo de 2015.

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