25. Homosexualidad y cristianismo

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25. Homosexualidad y cristianismo

En estos últimos días hemos comenzado a vivir en México un debate en torno al tema del matrimonio entre parejas homosexuales. Doy mi punto de vista como sacerdote, como profesor de universidad, y como acompañante espiritual durante algunos años de personas homosexuales en Paris, Francia.

Considero que la Iglesia tiene aún mucho camino por hacer en lo referente al acompañamiento de personas homosexuales y lesbianas. Que viven muchas veces situaciones de sufrimiento, de incomprensión y de rechazo en su entorno.

¿Cuáles son las causas de la homosexualidad? Es un tema complejo que cuando no se tienen los elementos suficientes de análisis es mejor no hablar para no decir tonterías. La realidad es que durante muchos siglos han existido (y existirán) personas que en algún momento de su vida se han “descubierto” atraídas por personas del mismo sexo.

El tema de la homosexualidad es muy variado y dista mucho de la “Gay pride” (marcha del orgullo gay), que no hace sino ridiculizar a muchos homosexuales. Porque la reivindicación por la dignidad homosexual no se consigue exhibiendo cuerpos semidesnudos que bailan sensualmente en un carnaval. Es una lucha en primer lugar contra ellos mismos por aceptar su propia identidad y posteriormente contra una buena parte de la sociedad que los rechaza.

Por razón de mis estudios viví más de once años en Paris y trabajé como confesor durante 5 años en la Catedral Notre-Dame de Paris, ubicada en el departamento IV y a un lado del barrio “Le Marais”, lugar de encuentro para homosexuales. Escuché varios testimonios de hombres y mujeres –católicos algunos y otros no– con tendencia homosexual. Tengo que confesar la gran calidad humana y la riqueza interior que encontré en muchos de ellos. Por eso estoy en contra de ridiculizar al homosexual viéndolo únicamente como amanerado, joto, maricón, marimacha, etc. Hay muchos homosexuales para quienes su preferencia sexual por el mismo sexo no es tan manifiesta. Hay algunos que tratando de esconderla se han hasta casado y tenido hijos llevando una doble vida. El tema de la homosexualidad es un tema complejo para ser abordado en pocas líneas.

Me parece que la sociedad (y las diferentes confesiones religiosas) debe aceptar que si dos parejas del mismo sexo desean vivir juntas, se les otorguen los derechos necesarios. Sin embargo a ese tipo de uniones considero que no se les puede llamar “matrimonio” porque no los son. En Francia, que está considerado un país muy abierto e incluso liberal, hace poco se han hecho grandes manifestaciones para no poner en igualdad las uniones entre homosexuales y el matrimonio clásico. En segundo lugar considero que tampoco se les debe acordar el derecho a la adopción de hijos. Ellos pueden ser (y muchos de ellos lo son) excelentes tíos y familiares de los niños, pero de allí a querer educarlos es diferente. Ante los derechos del homosexual prevalecen los derechos de los niños a tener una familia heterosexual (padre y madre).

Hay mucho tema de reflexión al respecto y en la Iglesia aún nos queda mucho trabajo por hacer para tratar de acompañar a nuestros hermanos y hermanas homosexuales.

Vista Hermosa, Tlalnepantla, Estado de México a 28 de Junio de 2015

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