29. Fr. Tomás González

29. Fr. Tomás González

Nos encontramos con Fray Tomás González, en el albergue “La 72”, en Tenosique, Tabasco. Le agradecemos mucho el concedernos esta entrevista, la cual hemos dividido en 3 grandes partes: La primera sobre su vida, para conocerlo, sobre todo para quienes no lo conocen. La segunda sobre el tema concreto de los migrantes. Y la tercera sobre su punto de vista sobre la iglesia y el mundo actual.

I. Su vida

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¿Nos podría Ud. decir quién es Fr. Tomás González? ¿Dónde nació y cómo fue su vida en general hasta antes de entrar a la orden de los franciscanos?

Yo provengo de una familia cristiana. Nací en la Ciudad de México hace 43 años, y realicé todos mis estudios básicos: primaria, secundaria y bachillerato, en la Ciudad de México. Vengo de una familia cristiana y tengo cuatro hermanos más.

¿Cómo surgió en Ud. el llamado para ingresar la orden de los franciscanos?

Cuando yo era adolescente entró en mí una pasión por ir a la parroquia donde yo vivía, donde vivía mi familia. Y allí encontré a un sacerdote joven, que me parecía muy coherente, y entonces me plantee la posibilidad de poder ser sacerdote.

¿Y por qué en la orden de los franciscanos?

Andaba yo en Coyoacán, en la parroquia de San Juan Bautista, y allí encontré a un fraile franciscano. No tenía yo nada de conocimientos sobre los franciscanos, los diocesanos y los religiosos, y él me explicó en qué consistía ser franciscano y mi invitó a los retiros vocacionales, acepté y empecé el proceso vocacional. Y entré con ellos, con los franciscanos.

Ud hizo toda la formación con los franciscanos, pero al final no optó por el sacerdocio, sino que quiso ser hermano franciscano. ¿Por qué no optó por el sacerdocio?

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Desde el inicio en la orden franciscana nos dieron mucho testimonio. Las personas que fueron mis guías, mis maestros y acompañantes, me hablaron sobre la vida de San Francisco y sobre la orden franciscana. Y cuando fui novicio comenté que yo no quería ser sacerdote. Hice todos mis estudios, todo el Curriculum sacerdotal, tanto en la provincia de México como en esta provincia, y cuando hice los primeros votos ya tenía yo la opción de no optar por el sacerdocio. Quería ser misionero. Recuperar un poco esta misión laical de la orden franciscana.

Cada vez es Ud. más conocido, nacional e internacionalmente por su compromiso a favor de los migrantes. He leído que a Ud. le gusta la música de Silvio Rodríguez, la poesía de Benedetti, que le gusta bailar. Leía también que en alguna ocasión una persona homosexual, le dijo a Ud. que antes de dejar el albergue quería bailar con Ud. y Ud. le organizó una fiesta de despedida. En este aspecto –que tal vez, pocos conocen de Usted– que le gusta hacer para tratar de relajarse un poco de la tensión tan fuerte que vive Ud. en el albergue todos los días.

Yo considero que toda mi vida: social, de fe, de religioso, y ahora de defensor de los Derechos humanos, tiene como fundamento la fe. Yo me remito siempre a la vida de Jesús. Como seguidor de Jesús. Y me pregunto siempre en todas circunstancias y en todos los momentos de mi vida: ¿Qué haría Jesús en cada circunstancia que yo estoy? Por lo tanto, no hago sino hacer lo que haría Jesús, con el necesitado, con el enfermo, con el discriminado, con el leproso, con la mujer, con el joven, con el ciego. Es buscar una reproducción de los gestos de la vida de Jesús.

II. Los migrantes

¿Cómo surgió en Usted este llamado tan particular, dentro ya de la orden franciscana, para trabajar a tiempo completo por los migrantes?

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Como le decía anteriormente yo soy misionero, tengo conciencia de ser misionero, los franciscanos somos misioneros, y vamos a donde nos envíen. Yo pertenezco a esta provincia del sureste, y esta provincia tenía desde el año 1995 este proyecto de atender a los migrantes. Y hace siete años me invitaron a trabajar en este proyecto concreto y acepté con todo gusto y aquí estoy.

¿En qué año comenzó Usted a trabajar en este albergue de Tenosique?

En el año 2010, el albergue estaba en aquel tiempo en la parroquia del centro.

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¿De dónde viene el nombre al albergue de “La 72”, que tal vez algunas personas no conozcan? ¿Y qué cambios ha usted realizado a partir de que tomó usted la dirección del albergue en el 2010?

El contexto del 2010 con respecto al tema migratorio era muy complicado, como ahora. En aquel tiempo el crimen organizado estaba haciendo mucho daño a los migrantes. Las autoridades de todos los niveles se aprovechaban de la situación de los migrantes. Cuando yo llegué a Tenosique había secuestros masivos a plena luz del día. El delegado de Migración y el Director Seguridad Pública eran parte de bandas que se dedicaban al trato de blancas y al secuestro de emigrantes, etcétera. La situación estaba muy complicada. Recuerdo muy bien que a finales de Agosto del 2010, apenas unos días después que yo había llegado a Tenosique, se dio la masacre de 72 migrantes en San Fernando, Tamaulipas. Antes, a principios de Agosto muy cerca de aquí, en el municipio de Matuspana, como a dos horas, habían matado a tres personas migrantes a garrotazos. Estos dos acontecimientos como que marcaron en mí lo que tenía que hacer con el proyecto. El proyecto en aquel tiempo era muy sencillo. Se daba solo una comida al día, se albergaba solo a hombres y sólo por un máximo de tres días de estancia. Llegaban muy pocas personas porque estaba el albergue en el centro del pueblo. Entonces esta masacre de los 72 en San Fernando, con la otra matanza de 3 personas migrantes, como que vino a darnos mucha luz para saber qué es lo que teníamos que hacer en Tenosique con las personas migrantes. Y lo que hicimos fue primero ponerle a este lugar físico del albergue el nombre de “La 72”, ya que tiene que ser como un lugar de memoria. Entonces desde el principio de la fundación de este albergue en Mayo del 2011, algunos meses después de las masacres, pensamos que fuera un lugar de mucha lucha social, de mucha defensa de la vida. De compartir con hermanos y hermanas que venían de otras países, estas ganas de transformar su camino.

Algo importante que hay que remarcar del Albergue La 72 es de que no se trata de un proyecto personal, aunque Usted es la figura más sobresaliente, el portavoz del albergue, sin embargo está también su orden de los franciscanos que lo está apoyando. ¿Qué otras instituciones colaboran también con este albergue?

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Bueno desde el inicio tuvimos la idea de abrir el proyecto a cualquier persona que quisiera colaborar. Empezaron a llegar voluntarios de todo el país, de Estados Unidos, de Europa, de Centro y Sudamérica. Y también se han acercado algunas organizaciones. Ahora están trabajando dentro de la casa “Médicos sin fronteras”, está trabajando una organización de abogados que se dedican al tema de los refugiados, y que se llaman ASSYLUM ACCES y el ACNUR que tiene algunos proyectos con nosotros.

Me he dado cuenta al recorrer el albergue, de que los jóvenes voluntarios parecen ser más extranjeros que mexicanos. Veo más rostros extranjeros que nacionales. ¿Por qué considera Ud. que pareciera ser que los extranjeros están más comprometidos que los mismos mexicanos?

Yo lo atribuyo al hecho de que México todavía no toma conciencia de que es un país de emigrantes para los migrantes. Yo creo que es rara una familia mexicana que no tenga un familiar en los Estados Unidos indocumentado, o documentado que para el caso es lo mismo. Y no somos todavía conscientes del gran aporte de lo primeros migrantes. México es uno de los países más expulsores de su gente. Sólo en los Estados Unidos hay más de 10 millones de mexicanos indocumentados. Cuando México se de cuenta de que es un país de emigrantes, no solo las casas que atienden a los migrantes se van a llenar de voluntarios mexicanos y mexicanas, sino que vamos a lograr mucho en el tema migratorio.

¿Para Ud. quién es un emigrante? ¿Cómo puede Ud. definirlo?

Pues es un ser humano en estado –hoy– de extrema vulnerabilidad, por ser víctima de un sistema político, económico y social, injusto.

¿Cuál considera Usted que sea la causa principal de la migración en el mundo y qué podríamos hacer para disminuir este transito clandestino e inhumano a nivel mundial?

Yo considero que el principal motor, expulsor, de la migración es el sistema económico, capitalista y neoliberal, que catapulta literalmente a los seres humanos a otros lugares. ¿Cuándo se va a acabar esto? Cuando se acabe este sistema económico, al que muchos consideran como un “dios”. Es un sistema incluso religioso, que va a costar muchas vidas revertirlo, pero no hay otra manera de acabar con esta humillación.

Me imagino que en los años que tiene Ud. trabajando en el albergue ha sido Ud. testigo de muchos casos particulares de dolor, ha escuchado y visto muchas situaciones de injusticia y de atropello a los derechos humanos más elementales. ¿Podría Ud. contarnos algunos casos de injusticia que más le hayan impactado en el albergue?

Sí, todas las historias que recibimos son historias de terror. Por este albergue han pasado más de 50,000 personas desde su fundación y todas las historias son muy sufrientes y dolorosas, pero hay de estas más de 50,000 historias algunas que son particularmente dolorosas. Madres que vienen con sus hijos, huyendo de la violencia sexual de sus esposos o de una pandilla. Jóvenes adolescentes, entre 12 y 15 años, que vienen huyendo del reclutamiento de las “Maras”, y que han sido testigos de cómo matan a sus propios padres. Mujeres adolescentes victimas de trata, que con 14-15 años han tenido una vida de más de 5 años de servicio sexual. Adultos jóvenes, y no tan jóvenes, que han sufrido durante toda su vida el fenómeno de la migración, nietos e hijos de migrante y hoy migrantes ellos mismos. Personas de toda diversidad sexual discriminados por su orientación, por sus preferencias sexuales y que nos los soportan en sus países. Cualquier persona que se sube al tren y que se cae y es mutilada por el tren. Aquí se da uno cuenta del desprecio de estos sistemas que he mencionado: el político y el económico, el desprecio de la vida. No les interesa absolutamente nada la vida de estas personas que viajan en la clandestinidad, y que los reciben en los países de transito y de destino como verdaderos delincuentes, como terroristas: con armas, con muros, con muchos cuerpos de seguridad persiguiéndoles, humillándoles, maltratándoles en los centros de detención.

¿Ha recibido Ud. amenazas o intimidaciones a causa de su trabajo en favor de los Derechos Humanos?

Sí por supuesto.

¿Teme Ud. por su vida?

Sí claro, por supuesto, pero hemos aprendido también a cuidarnos, a procurar una seguridad propia, porque el Estado no se hace cargo de esto. Esta es otra de las batallas que hay que dar.

III. El mundo y la Iglesia

A nivel internacional. Las masacres recientes en Siria, la fuerza cada vez mayor de los grupos nacionalistas, racistas y conservadores, expresados por ejemplo con la llegada de Donald Trump al poder en los Estados Unidos. ¿Cómo ve Usted la situación a nivel mundial con respecto a los migrantes?

Estamos ante una crisis terrible en el tema migratorio. Una crisis que ya lleva varios años pero que tiene sus puntos álgidos, intermitentemente, en estos últimos veinte años. Sí, el surgimiento de lideres políticos con un lenguaje hostil, que desencadena evidentemente actitudes hostiles en sus ciudadanos contra de los migrantes y refugiados. Guerras en países como Siria donde sus ciudadanos están saliendo. Y países de transito y países receptores que no entienden el sufrimiento del ser humano, las guerras, el sistema económico, todo lo que expulsa a las personas migrantes, y que es producido además por los mismos lideres religiosos y políticos, por el mismo sistema. Es como una máquina, como un círculo vicioso, que por una parte les espanta, les asusta, de lo que pasa al migrante, al refugiado, pero que por otra parte, son ellos mismos quienes están produciendo los sistemas que sostienen que haya este tipo de migración tan dolorosa.

Y en el caso de México, cómo ve Usted la política nacional con respecto a los inmigrantes que entran a México, como para los emigrantes que salen de nuestro país.

México no es soberano, depende de las decisiones de los Estados Unidos. Es innegable hoy que hay un imperio que dicta medidas, como todo imperio expansivo. Y que juega con la vida de las personas y que tiene sus súbditos. Esto es un lenguaje totalmente actual. Por supuesto México está a la orden de los Estados Unidos. Y no solamente México sino que todos los países, hay como una replica, como un eco, de las políticas estadounidenses migratorias también en otros paises.

Finalmente con respecto a la Iglesia. ¿Qué piensa Ud. del Papa Francisco y de los cambios que ha venido haciendo poco a poco desde que dio inicio a su pontificado?

Yo pienso que el Papa se ha esforzado, pero no ha hecho lo suficiente. Me uno a las voces de los profetas de la teología latinoamericana, de los padres de la Iglesia latinoamericana. No nos hace falta un Papa que venga a reformar, nos hace falta Pedro, el humilde pescador que guía a su Iglesia con otros métodos, retornando al Evangelio. Quien crea que el Papa Francisco va a reformar la Iglesia él por sí sólo, pues está equivocado. La reforma viene, creo yo por supuesto, del Espíritu Santo. Pero la base tiene que decidir. Mientras no se decida la base (el pueblo) a decidir, pues esto va a seguir siendo lo que es ahora.

¿Está Usted decepcionado de la Iglesia?

No. La Iglesia es muy diversa y hay una iglesia que ha optado por los ricos. Pero también hay una Iglesia que ha optado por los pobres. Hay una Iglesia que como las sociedades lo hacen, discrimina y es homofóbica; pero hay otra Iglesia que es integradora de la diversidad sexual. Hay una Iglesia a la que le espanta la mujer, que le huye a la mujer y que al mismo tiempo la oprime. Pero hay otra Iglesia que propone una teología feminista y que está a la vanguardia de muchas religiones.

A propósito de éste tema. Usted ha vuelto a ser noticia, esperanza para algunos y malestar para otros, por haber colocado la bandera de la comunidad lésbico-gay en el altar donde se celebra la misa. ¿Por qué lo hizo y cuál es el mensaje que Usted ha querido enviar?

Yo creo en la Eucaristía y en todos los otros sacramentos –oficiales y no oficiales– como el acercamiento de Dios a su pueblo. Yo no creo en las religiones que excluyen absolutamente a alguien. Considero que la Iglesia no tienen que excluir a nadie por ningún motivo. Y la Eucaristía es algo muy sagrado, es el compartir el pan, el hacerse pan, el comulgar con este pan que es Jesús. Cristo que es humillado y sometido es la persona diferente. Yo puse un mensaje en las redes sociales, de que la eucaristía es la mesa donde tendría que haber acceso para todos y para todas. No podemos ir sosteniendo que haya personas que no puedan comulgar.

¿Podríamos pensar por ejemplo en el caso de los divorciados vueltos a casar?

Así es. Podríamos hablar igualmente por ejemplo de las mujeres que tienen que ser obligadas –por lo que sea– a abortar y tantos casos que hay efectivamente.

¿Cómo ve Usted la Iglesia en México? No me refiero a la Iglesia como comunidad de fieles, sino a la Iglesia jerárquica –sacerdotes y obispos– con respecto a la defensa de los Derechos humanos?

Creo que es una Iglesia muy calculadora, muy temerosa y muy negociadora, que no quiere perder privilegios. Creo que la Iglesia en México, y en general en todo el mundo, debe retornar al Evangelio. Hay que tener mucho cuidado con este tipo de Iglesias que buscan privilegios. Porque como dijo Mons. Romero: tendríamos que dudar si es la verdadera Iglesia de Jesús. No estamos buscando el martirio ni la persecución, pero yo creo que la Iglesia al predicar el Evangelio, al vivir el Evangelio, comporta una persecución como testimonio.

¿Cómo le gustaría a Usted que fuera la Iglesia del futuro, en general el cristianismo?

Pienso que debe ser una Iglesia, como la Iglesia que inició en el siglo I, que desencadenó Jesús, con sus amigos y amigas. Una Iglesia de a pie. Una Iglesia manchada con la sangre de sus mártires. Una Iglesia temerosa pero también audaz.

Algo más que quisiera Usted agregar para quienes leerán esta entrevista, cristianos y no cristianos.

Pienso que estamos en un momento histórico privilegiados, como católicos y no católicos, como ateos. Un momento privilegiado histórico en el que tenemos la obligación ética de recobrar nuestra humanidad. Los que creemos y somos cristianos estamos obligados. Como seres humanos no podemos hoy permitir la hostilidad, los muros, la discriminación, la exclusión. Tenemos que trabajar muchísimo en la hospitalidad, en la integración, en la creación de puentes, en el abrazo, en el creer en el ser humano.

Muchas gracias Fr. Tomás por su testimonio y que el Señor nuestro Maestro lo siga bendiciendo.

Al contrario, gracias a Usted por haber venido hasta acá.

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