Redes sociales y responsabilidad social

Aristóteles en el siglo IV a de C definía al ser humano como un animal político, es decir como un animal social (zoon politikon), y también como un animal de razón (zoon logón éjon). Los seres humanos hemos nacido para estar en relación con los demás y esto de manera racional. Los medios de comunicación que se han ido desarrollando a lo largo de la historia han tenido como finalidad ayudarnos en nuestro “proceso de humanización”. Ayudarnos a ser mejores personas.

Si tal vez la primera forma de comunicación entre los seres humanos fue por medio de signos; después con la aparición de la pintura y posteriormente de la escritura, los hombres fueron buscando maneras cada vez más rápidas y eficaces que les permitieran comunicarse y vivir de la mejor manera posible. Es decir socializar con sus semejantes para buscar intercambios afectivos, económicos, culturales, políticos, religiosos, etc. Con la aparición de la imprenta en el siglo XV se produce una aceleración muy importante en lo referente a la comunicación1. A partir de ese momento el mundo ya no sería el mismo. Otro momento importante se da a principios del siglo XIX con la invención del telégrafo eléctrico, que está considerada como la primera gran aplicación de la electricidad en el campo de las telecomunicaciones. La electricidad tendrá enseguida varios empleos para facilitar la comunicación entre los seres humanos con la aparición del teléfono, la radio, la televisión, las computadoras, y finalmente de las así llamadas “redes sociales”.

La novedad de este nuevo sistema de comunicación es el papel “activo” que juegan las personas que entran en red. Ya no se trata del consumidor pasivo que se encuentra frente a una estación de radio o un aparato de TV, para escuchar y ver lo que los otros dicen; o de aquel que limita su conversación con la sola persona que se encuentra del otro lado del teléfono; sino que ahora se trata de un agente de comunicación activo, que participa en el momento mismo de los hechos mediante el envío y recepción: de textos, imágenes, fotos o videos, ya sea a una o a varias personas que se pueden encontrar del otro lado del mundo pero que interactúan con él en esos momentos. Al aspecto técnico de este nuevo sistema de comunicaciones se añade la dimensión social que esta nueva forma de comunicación implica. Como lo señala Dominique Wolton, investigador francés en comunicaciones, cuando dice: “Desde mi punto de vista, éste es el motivo de que la comunicación sea, además de una apuesta teórica y científica fundamental, una apuesta política y cultural, puesto que mezcla de manera inextricable las dimensiones antropológicas, los ideales y las técnicas, los intereses y los valores.”2 Con la aparición de las redes sociales la comunicación dejó de ser propiedad exclusiva de una cierta elite (empresarios o políticos, por ejemplo), que la manejaba según su criterio y en muchas ocasiones conveniencia, para pasar a manos del pueblo: desde niños y jóvenes, hasta adultos y ancianos, con tal de que sepan utilizar, o “navegar” en –por emplear otra palabra–, las redes sociales. De cierta manera la comunicación virtual se ha democratizado, pero sólo de cierta manera; ya que también es importante hablar aquí de la así llamada “brecha digital”. ¿En qué consiste dicha brecha? En la separación que divide a los poseedores de los medios necesarios para la comunicación actual (computadoras, teléfonos celulares, internet, etc.) de los que no cuentan ni siquiera con lo mínimo indispensable para poder vivir, ya no digamos para comunicarse virtualmente. Es decir que mientras algunos alumnos cuentan con internet personal y con pizarrones inteligentes en sus escuelas para poder estudiar; otros tantos –la gran mayoría, que por su pobreza es silenciosa y se mantiene oculta– no cuentan con cuadernos personales ni con pizarrones de madera en sus escuelas para poder realizar las mismas actividades que sus colegas más privilegiados. “El 35.8 por ciento (equivalente a 40.3 millones de personas) de la población mexicana vive en condiciones de pobreza, mientras que el 10.4 por ciento (equivalente a 7 millones de personas) vive en pobreza extrema. Así las cosas, más de 47 millones de mexicanos no tienen acceso a los bienes mínimos para poder vivir de acuerdo a las exigencias elementales de su dignidad.”3

Con lo dicho hasta ahora se presentan ciertas interrogantes que este trabajo pretende abordar. ¿Hasta qué punto el auge tan grande que están teniendo las redes sociales está tomando en cuenta el compromiso social –la responsabilidad– que toda forma de comunicación implica? En este aspecto no hay que olvidar el contexto social (l´air du temps), o espíritu de la época, en que surgieron las redes sociales, llamado por los especialistas post-modernidad. ¿En qué consiste la post-modernidad? Muy brevemente diremos que es una época o movimiento (con implicaciones culturales, literarias, artísticas, filosóficas, políticas, etc.) que se caracteriza por su crítica a los grandes ideales de la modernidad: la idea de la ciencia como progreso; los grandes meta-relatos; y la soberanía de la razón. A mediados del siglo XX, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial y de los campos de exterminio en Auschwitz, el hombre se ha dado cuenta que los grandes ideales de los pensadores modernos (una sociedad más justa y solidaria, una técnica al servicio del hombre y una razón que puede controlar prácticamente todo) no se han cumplido. Esta decepción crea el “ambiente” de lo que se denomina postmodernidad4. Una época marcada por un cierto vacío existencial, búsqueda de sentido, incremento del individualismo, soledad, y por un deseo de vivir con plenitud el momento presente sin pensar mucho en el mañana. Sin embargo también esta experiencia, de “haber tocado fondo”, puede permitir crear e innovar actitudes nuevas ante la vida y ante la sociedad. La experiencia de errores humanos en épocas anteriores puede servir como ejemplo para preparar y prevenir un futuro más humano y más digno. ¿Cómo situar las redes sociales en el ambiente post-moderno en el cual han surgido?

El objetivo del presente estudio tiene como finalidad analizar el fenómeno de las redes sociales como medio no sólo de comunicación sino también, y sobre todo, de responsabilidad social. Para mostrar la estrecha relación que debe existir entre la tecnología (concretamente a través de las redes sociales) y la responsabilidad social, dividiremos nuestro trabajo en tres apartados. Primeramente analizaremos qué debemos entender por redes sociales. Posteriormente estudiaremos la expansión tan grande de este nuevo sistema de comunicación, preguntándonos sobre los posibles elementos de dependencia afectiva, así como de sus implicaciones en el campo de la economía, de la cultura, de la política y de la religión; analizando tanto los aspectos positivos como negativos de este nuevo sistema de comunicación. Todo lo anterior nos permitirá reflexionar en nuestro último capítulo sobre la posibilidad de construir una sociedad más justa y fraterna, es decir responsable, a partir de las redes sociales.

I. El fenómeno de las redes sociales

El surgimiento de las así llamadas “redes sociales” es demasiado reciente y ha crecido de manera gigantesca en los pocos años que llevan después de su creación (MySpace 2003 y Facebook para universitarios en 2004). Cito algunos datos al respecto:

  • Para el primer semestre del 2011, Facebook contaba con más de 600 millones de usuarios; 250 millones se sumaron en el año 2010.
  • Twitter está por encima de los 250 millones de usuarios, de los cuales 100 millones iniciaron esta experiencia durante el año 2010.
  • MySpace, creada en 2003 antes que las anteriores, cuenta con 260 millones de usuarios.
  • En Estados Unidos, uno de cada ocho matrimonios se conoció por Facebook y uno de cada cinco casos de divorcio se realizan presentando pruebas obtenidas en esa red social.
  • En Facebook se suben cerca de 10 mil fotos por minuto.
  • El servicio de video a la carta de Youtube recibe 35 horas de grabación por minuto.
  • En Estados Unidos, el 84% de los usuarios de internet ve videos en línea y 14% ha subido, en algún momento, videos caseros realizados por ellos mismos.
  • Hasta el año 2011 en México el 52.3 millones de la población utilizaba internet. 44% entre 12 y 25 años.
  • El 20% de la población con acceso a Internet es miembro de una red social.
  • Al menos el 90% de los usuarios de Internet conoce hasta 4 redes sociales.
  • El 70% participa al menos en una red social.
  • El usuario medio consulta su red social al menos dos veces al día.
  • La herramienta más usada en los sitios de red social es el envío de mensajes personales.
  • Como media los usuarios llegan a tener de 190 a 200 amigos, aunque esto puede variar en algunos países incluso duplicando la cifra de amigos por usuario.
  • El 15% de los usuarios utilizan una imagen que no se ajusta a la real (parecer más guapo, interesante, inteligente).

¿Por qué este crecimiento tan acelerado de las redes sociales? Porque el hombre es un ser social que necesita comunicarse. Es propio a nuestra naturaleza el querer hablar, el querer relacionarnos con los demás. Las redes sociales vienen por una parte a cumplir con esta necesidad vital del hombre que es la comunicación, pero también –y como lo indicábamos anteriormente al hablar de la postmodernidad– a llenar un vacío existencial del hombre contemporáneo: la soledad. Vivimos en una sociedad que vive lo que podríamos llamar la paradoja de la comunicación contemporánea. Es decir por una parte la gran cantidad de medios de comunicación que existen y por otra el individualismo, el aislamiento y la soledad, que imperan en nuestros días. Los jóvenes presumen con tener 300, 500 “amigos” o más, en las redes sociales, pero no son capaces de dialogar con aquel que está a su lado. Son relaciones que no comprometen, que no cuestionan, que no ayudan a humanizar sino que favorecen el egoísmo y el aislamiento humano. Personas encerradas durante horas en su cuarto, frente al tablero de una computadora, pero que no logran compartir un poco de su tiempo en el cara-a-cara físico y real con aquel que encuentran en su camino. ¿Cómo se ha ideo desarrollando este fenómeno social y cuáles son sus consecuencias?

Red es un término que procede del latín rete, retis (malla de hilo para pescar). En informática se emplea la palabra equivalente en inglés net (malla), para referirse a los cables, alambres y otros conductos que sirven para la comunicación electrónica entre computadoras. Por lo tanto la expresión “redes sociales” hace referencia a las relaciones que se establecen entre diferentes personas para comunicarse formando así grupos sociales. Dichas relaciones puedes ser amistosas, comerciales, o de otra índole. Es importante remarcar aquí que se trata de “relaciones virtuales”. ¿Qué es lo virtual? La palabra virtual viene del latín virtus, que significa fuerza, virtud. Lo virtual es aquello que tiene la virtud, la fuerza, o la capacidad, de producir un efecto, algo que tiene “existencia aparente” pero que no es real. Y también: “Se dice sobre todo de las imágenes, sonidos o sensaciones en general que, creados por medios informáticos, producen en quien los recibe ilusión de realidad. Realidad virtual.”5 Aquí nos enfrentamos a una primera dificultad de comprensión en torno a la idea de realidad. ¿Qué es lo real? Lo real no es solamente lo físico, lo visible y lo concreto, ya que también hay elementos que no son visibles ni concretos y hacen parte de la realidad; pero nos invitan a relacionarnos de otra manera con ellos. Aquí nos parece que es necesario hacer la diferencia entre diferentes niveles de realidad al referirnos a algo. Por ejemplo: se puede jugar a través de internet un video-juego de carrera de autos, con el desarrollo técnico tan grande en materia de sonidos e imágenes en tercera dimensión, podemos tener la “impresión” de estar realmente en un circuito automovilístico conduciendo un vehículo deportivo. Sin embargo todo eso es ficción. Por más que aceleremos nuestro “auto deportivo”, siempre nos encontraremos sentados en el sillón de nuestra casa manejando una pantalla de computadora. Sin embargo al dialogar con “alguien” en las redes sociales se trata de una relación que se está viviendo en la realidad, aunque probablemente sea falsa. Las redes sociales se han empleado mucho para buscar amigos. Algunos conocidos y que habíamos dejado de ver, pero que por lo menos hemos tratado físicamente alguna vez en nuestra vida; y otros desconocidos que sólo llegamos a conocer a través de la informática. Estos últimos pueden mentir en cuanto a su edad, gustos, apariencia, etc., con tal de establecer una “amistad virtual” a través de las redes. Sin embargo en ese tipo de relaciones interpersonales, se está viviendo algo real en el espacio y en el tiempo, aunque muy probablemente falseado por la información.

Ante la gran complejidad de elementos que pueden entrar al hablar de redes sociales, limitaremos nuestro estudio a las “relaciones interpersonales”, es decir de persona a persona, que son la base y el fundamento de las redes sociales. Es importante desde ahora hacer la diferencia entre la técnica como medio y el ser humano como fin. Escribir en una hoja de papel o hacerlo en computadora; saludar dándole la mano a alguien o chatear por internet; dialogar en la calle o hacerlo por videoconferencia en redes sociales, en fin; diferentes modalidades de entrar en relación con los demás. Nos parece que la finalidad con la cual surgieron estas redes sociales es buena: relacionar a los seres humanos. Sin embargo no hay que olvidar que estas redes –por buenas y eficientes que sean– no son sino “medios” en vistas de un “fin” superior que es el bienestar del hombre. Cualquier medio de comunicación, desde las hojas de papyrus, de amate, o pantallas de computadoras, son sólo medios, soportes técnicos, de algo más importante que es el hombre, destinatario principal de nuestro mensaje.

II. La influencia de las redes sociales

Las redes sociales se han convertido en un factor muy importante de nuestras sociedades contemporáneas. Su influencia es considerable en prácticamente todos los aspectos de la vida humana: social, político, económico, deportivo, religioso, etc. Antes de abordar la influencia de las redes sociales en la vida del hombre, mencionemos brevemente algunas de las principales ventajas y desventajas de esta nueva forma de comunicación.

Ventajas

  • Posibilidad de reencontrarse con conocidos a quienes se les había perdido la pista.
  • Oportunidad de dialogar de manera inmediata y a bajo costo con personas de varias partes del mundo.
  • Excelentes medios para propiciar contactos, ya sean: afectivo, laborales, deportivos, escolares, etc.
  • Permiten estar actualizados sobre temas de interés tanto personal, laboral, social, internacional, etc.
  • Posibilidad de generar movimientos masivos de solidaridad antes situaciones de crisis.

Desventajas

  • Pueden ser peligrosas si no se configura la privacidad correctamente, pues exponen nuestra vida privada.
  • Pueden darse casos de suplantación de personalidad.
  • Pueden ser adictivas y devorar gran cantidad de nuestro tiempo libre o de trabajo.
  • El riesgo de tener información errónea o de baja calidad sobre diferentes temas, cuando no se consulta la veracidad de las fuentes de información.

Veamos ahora algunas dimensiones de la vida humana que se han visto influenciadas por las redes sociales, analizaremos en particular las siguientes: la afectiva, la económica, la cultural, la política y la religiosa, aunque también se podrían mencionar otras dimensiones como la educativa, la deportiva, la lúdica, la médica, la turística, etc., es decir prácticamente todos los ámbitos de la vida humana.

1). Redes sociales y afectividad

El ámbito que se ha visto de manera directa más influenciado por el fenómeno de las redes sociales es sin lugar a dudas el de nuestra vida afectiva. El número de conexiones en las redes sociales para buscar amigos, novios, parejas, esposos, o encuentros sexuales, es considerable. ¿A qué se debe su éxito en nuestra vida afectiva? Nos parece que lejos de considerar a este aspecto de la técnica como una forma de progreso para nuestras relaciones humanas, es más bien revelador de una incapacidad para relacionarnos con nuestros semejantes. Analicemos brevemente tres dimensiones humanas muy solicitadas por los buscadores de las redes sociales: la amistad, el amor y la sexualidad.

a). La amistad

Sería absurdo afirmar que las redes sociales no ayudan para nada en el plano de la amistad. ¿Cuántos amigos, que habíamos perdido en algún momento de nuestra vida, no los hemos vuelto a encontrar gracias a la ayuda de las redes sociales? ¿Cuántos mensajes hermosos, breves y simpáticos, recibimos e intercambiamos a diario con nuestros amigos gracias al chat? Sin embargo hacer depender la amistad del soporte técnico llamado redes sociales es un error. La verdadera amistad no es algo virtual que se crea a través de la ilusión de una pantalla de computadora, sino que es algo real, físico y vivencial que debemos saber vivir. Es cierto que una carta, una llamada telefónica, o un mensaje por la red, pueden ayudar para estar en contacto con nuestros amigos; sin embargo tan sólo son medios (que pueden ir cambiando gracias al avance de la técnica) para acercarnos al destinatario de nuestro afecto: un amigo concreto: Ricardo, Araceli, Toño, etc. En nuestros días, y sobre todo en los jóvenes, participamos a un fenómeno social muy curioso, la así llamada “amistad virtual”. ¿En qué consiste? En multiplicar el numero de contactos a los que se les da el nombre de “amigos”, pensando que de esa manera se tiene una vida social muy amplia y dinámica. Así tenemos a jóvenes que tienen 300, 500, 800, o más “amigos” en sus redes sociales, pero que no han aprendido a cultivar por lo menos una buena amistad en su vida diaria. ¿Por qué no podemos ser amigos virtuales?6 Aristóteles en su libro Ética a Nicómaco, en particular en los libros VIII y IX7, nos habla de la importancia de la amistad en nuestra búsqueda de la felicidad. Para el filósofo griego la verdadera amistad no es solamente aquella que nos proporciona placer o utilidad, sino aquella que nos hace ser virtuosos, es decir ser mejores personas. Necesitamos de la amistad para madurar y desarrollarnos como seres humanos. Sin embargo para Aristóteles se trata de amistades con las que nos hayamos podido confrontar y podido crecer con el paso del tiempo. Amistades probadas por las vicisitudes de la vida y del tiempo: alegrías, penas, dolores, triunfos, etc. El riesgo de las redes sociales es de favorecer lo superficial y no profundizar nuestras relaciones humanas. Es cierto que en momentos de tristeza podemos comunicar electrónicamente con un amigo, sin embargo nada valen las lágrimas vertidas sobre el teclado de una computadora como el apoyarnos en el hombro de un amigo. Hasta la fecha, no hay nadie que haya ayudado a un amigo a mudarse por Facebook. Tampoco se ha visto que dos amigos compartan una cerveza mediante una red social; y aunque un hombro virtual sobre el que llorar quizá sea mejor que ningún hombro, nunca podrá suplantar al auténtico. Al referirnos tan fácilmente a ciertas personas como a «amigos», contándolos por centenas, nos exponemos a banalizar la palabra por abuso de ella.”8 Por otra parte, desde el punto de vista psicológico, una amistad basada solamente en lo virtual, favorece la introversión y no ayuda a abrirnos a los demás. En ocasiones se puede tener la impresión de estarse hablando más a uno mismo en voz alta (sobre todo cuando no se ha visto nunca físicamente al otro, o ha habido muchos años de separación física) que a otra persona distinta de mí. Finalmente la cantidad de tiempo destinado a comunicarse por medio de las redes sociales con personas de ocasión, perjudica el tiempo que se podría dedicar a amigos reales con quienes se puede compartir y crecer. En el caso de la amistad no es la cantidad sino la calidad lo que se debe privilegiar. En este sentido el libro del Eclesiástico, en la Biblia, nos dice que quien encuentra un amigo encuentra un tesoro: Un amigo fiel es un refugio seguro: el que lo encuentra ha encontrado un tesoro. Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor. Un amigo fiel es un bálsamo de vida, que encuentran los que temen al Señor. Él que teme al Señor encamina bien su amistad, porque como es él, así también será su amigo.” (Eclesiástico 6,14-17).

b). El amor

Gran parte de lo que hemos dicho en torno a la amistad se puede aplicar también y con mayor razón cuando se trata del amor. Cada vez con mayor frecuencia en las pequeñas pero sobre todo en las grandes ciudades –donde paradójicamente viven miles de personas solteras– se utilizan las redes sociales para encontrar pareja. ¿Qué es lo que esto demuestra? Que hay un problema relacional en nuestras sociedades contemporáneas. Ya que tal vez en un mismo edificio puedan vivir 15 o 20 parejas que estén buscando a alguien para relacionarse sentimentalmente con él o con ella, y que se cruzan todos los días en el mismo ascensor, pero que no son capaces de comunicarse. Nos parece que no es cuestión solamente de timidez, sino síntoma del individualismo y del temor ante el otro lo que caracteriza a nuestras sociedades modernas. Si antes los bailes públicos, clubs deportivos, iglesias, o centros sociales, eran los medios que facilitaban los encuentros amorosos, ahora ese lugar está siendo tomado por diferentes sitios de “encuentros virtuales” promovidos por las redes sociales. Pareciera ser que la norma en ese tipo de redes es “el amor a la carta”, a la medida. Se busca el “alma gemela”, como decía Platón en su libro El Banquete9 criticando el amor fusional que pretende hacer del otro mi otro yo, mi alter ego, sin tomar en cuenta la importancia de la alteridad y de las diferencias que deben existir en toda relación real y verdadera. Las parejas, que pueden mentir en relación a su aspecto físico, edad, gustos, etc., buscan decir al otro lo que ellos desean decir y escuchar en esos momentos, lo que les conviene, lo que les agrada, lo que los hace sentir bien. Y si en la amistad es importante la presencia física del otro y el paso del tiempo para poder crecer y desarrollarse como amigos, con mayor razón lo es en las relaciones amorosas; sobre todo cuando se desean tomar seriamente en perspectiva del matrimonio. En este aspecto cito una experiencia personal que ilustra bien lo que ahora analizamos. Se trata de un matrimonio religioso (católico) que yo celebré en Paris, y al que otros sacerdotes franceses se habían negado realizar argumentando que la pareja se había conocido por internet. Para mí el medio (en este caso internet) no era problema para que ellos decidieran casarse, después de todo hay diferentes maneras como las personas se pueden conocer e iniciar su noviazgo. Los dos jóvenes eran de raza y de cultura india aunque habían nacido y estudiado ella en Francia y él en los Estados Unidos. El deseo de la muchacha era casarse con alguien de su propia cultura y que compartiera los mismos valores que ella. Yo conocía bien a la familia de la muchacha y acepté realizar ese matrimonio después de haber dialogado con los novios en las dos ocasiones en que el novio pudo ir a visitarla y al mismo tiempo conocerla en Paris; ya que la mayor parte del tiempo (año y medio que duró su relación virtual) ellos se frecuentaron solo por redes sociales. Lamentablemente ese matrimonio fracasó después de dos años de vida común en que ya contaban con un hijo. Con esto no quiero decir que todos las parejas que se han conocido por medio de las redes sociales fracasan. Sé también de parejas que lograron conocerse gracias este nuevo sistema de comunicación y a quienes les ha ido muy bien en su matrimonio. Sin embargo considero que se debe tener especial cuidado en las relaciones virtuales amorosas, que si bien pueden comenzar en lo virtual, deben hacer un camino que les permita conocerse en la realidad y con el paso del tiempo, para poder así madurar antes de tomar una decisión en la que juegan el futuro de sus vidas.

c). La sexualidad

Diferentes estadísticas señalan que la palabra más buscada en las redes sociales es la palabra sexo. Con el auge de los nuevos medios de comunicación estamos participando a una nueva manera de entender y de vivir la sexualidad que no siempre es la más humana y correcta. Se ha desvinculado el acto sexual de la relación amorosa y responsable que debe existir en toda pareja que ejerce su sexualidad, para convertirlo en un intercambio de placer oculto y clandestino en el que no importan los sentimientos ni la dignidad de la otra persona. En esta nueva manera de vivir experiencias sexuales virtuales (que muchas veces han pasado a actos reales), quienes más se han visto afectados han sido los niños y los adolescentes que han sido presa fácil de redes de pedófilos, causándoles mucho daño y traumas en sus vidas10. Y si bien en ciertos países, y colaborando a nivel mundial, se han desarrollado “policías cibernéticas” que buscan detectar a depredadores sexuales; sin embargo las personas que buscan sexo virtual (mediante diálogos, imágenes o videos) logran en poco tiempo evadir y buscar nuevas formas de lograr contactos.

2). Redes sociales y economía

La economía se ha visto fuertemente afectada por la influencia de las redes sociales. Desde pequeños comerciantes hasta grandes empresas han comprendido que el futuro económico de sus negocios está en la utilización de estos nuevos medios de comunicación. Y si en el siglo XVIII se vivió en Europa la Revolución industrial, que trajo grandes cambios con el paso de una economía agraria y artesanal a otra dominada por la industria y la mecanización; con el empleo de internet y de las redes sociales estamos viviendo otro tipo de revolución tecnológica: la revolución virtual. Esta reciente revolución que ahora estamos viviendo me parece que no ha sido todavía suficientemente analizada en todas sus implicaciones: laborales, éticas, sociales, etc. Y si con la Revolución Industrial se vivió un éxodo considerable del campo a las grandes ciudades en busca de trabajo; ahora con esta nueva modalidad electrónica se tiene la posibilidad de permanecer en el campo mismo, o en su lugar de residencia, y desde allí realizar transacciones económicas de compra y venta por ejemplo. Marx a mediados del siglo XIX, casi un siglo después del inicio de la Revolución Industrial, criticaba el enriquecimiento para él ilegítimo e injusto que había propiciado dicha Revolución. La acumulación del capital en manos de unos cuantos y el empobrecimiento y la enajenación por parte de la mayoría de la población: los obreros. “Nosotros partimos de un hecho económico, actual. El obrero es más pobre cuanta más riqueza produce, cuanto más crece su producción en potencia y en volumen. El trabajador se convierte en una mercancía tanto más barata cuanto más mercancías produce. La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas. (…) Este hecho, por lo demás, no expresa sino esto: el objeto que el trabajo produce, su producto, se enfrenta a él como un ser extraño, como un poder independiente del productor. El producto del trabajo es el trabajo que se ha fijado en un objeto, que se ha hecho cosa; el producto es la objetivación del trabajo. La realización del trabajo es su objetivación. Esta realización del trabajo aparece en el estadio de la Economía política como la desrealización del trabajador, la objetivación como pérdida del objeto y servidumbre a él, la apropiación como extrañamiento, como enajenación.”11 La critica de Marx al capítalismo que se comenzaba a vivir en su tiempo, gracias a la Revolución industrial, no ha perdido vigencia en nuestros días. La nueva tecnología informática ha propiciado enormemente los intercambios económicos y la acumulación del capital en manos de unos cuantos. Basta con mirar las publicaciones anuales de la Revista Forbes para constatar como los hombres más ricos del planeta, son aquellos que tienen que ver con el mundo de las comunicaciones y de las redes sociales. Con esto no queremos indicar que todo es negativo en el empleo de esta nueva tecnología electrónica, pero que sí debe ser controlada para el bien mismo de la humanidad. Una tecnología que arriesga con escalvizar el hombre a la maquina en vez de venir a liberarlo. Los niños ahora piden como regalo juegos electrónicos y telefonos con redes sociales, y descuidan actividades físicas y de intercambio real con sus amigos; los jovenes se pelean por conseguir las últimas tablets y iphones pero no siempre saben qué es lo que quieren decir y comunicar entre ellos; y los adultos que no saben manejar las redes sociales se sienten habitar en un planeta que ya no les pertenece12. Pareciera ser que la ley de orden en la sociedad neoliberal en que vivimos es: “compra, tira y vulve a comprar”, no lo pienses, sólo hazlo (Just do it). Para muchos fabricantes es más importante invertir en la publicidad de sus productos que en la buena calidad de los mismos. El tener se ha vuelto más importante que el ser. ““No es malo el deseo de vivir mejor; pero es equivocado el estilo de vida que se presume como mejor, cuando está orientado a “tener” y no a “ser”, y que se quiere tener más no para ser más, sino para consumir la existencia en un goce que se presupone como fin en sí mismo.” Algunas veces los publicistas hablan de ellos como parte de sus tareas para “crear” necesidades de productos y servicios –o sea para provocar a la gente a sentir y a actuar impulsada por antojos hacía cosas y servicios que no necesita–”13 ¿Mientras se anuncian en los medios de comunicación miles de productos que no se necesitan (y algunos de los cuales pueden ser incluso nocivos para la salud) cuantas personas mueren de hambre y carecen de los minimo indispensable para poder vivir?

3). Redes sociales y cultura

Con lo que hemos dicho hasta ahora podemos entender que estamos participando a una modificación en nuestra forma de entender la cultura. ¿Qué es la cultura? El término cultura proviene del latín cultus que a su vez deriva de la voz colere que significa cuidado del campo o del ganado. La cultura es aquello que nos permite crecer y desarrollarnos como seres humanos: la lengua, el arte, las costumbres y las tradiciones, por ejemplo. El riesgo de la globalización causada por las redes sociales es la perdida de identidades culturales propias en beneficio de una “cultura virtual” única y ficticia. Una nueva colonización ideológica que busca imponer no siempre lo que sea bueno para el desarrollo del ser humano, sino aquello que se venda más, que cause más morbo, que esté a la moda. ¿Cómo lograrán subsistir comunidades rurales e indígenas de grandes tradiciones culturales, en diferentes partes del mundo, aisladas y sin contar con los recursos de internet y de las redes sociales para poder darse a conocer? Otro aspecto importante es que los nuevos medios de comunicación mantienen una relación paradójica con sus usurarios; ya que dan la impresión de relacionarse y sociabilizar con los demás, cuando en realidad fomentan el individualismo y el aislamiento humano. Se pueden hacer pagos bancarios por internet, comprar libros, comida, rentar películas, tomar cursos, en fin; estar en nuestra casa todo el día, sin cruzar una sólo palabra, ver el rostro o estrechar la mano de alguien. Nos parece que las redes sociales, mal empleadas, favorecen una cultura individualista en nuestra sociedad contemporánea. Sin embargo, y como lo hemos indicado anteriormente, también las redes sociales pueden ser factores de concientización, de fomento cultural y de acercamiento humano. ¿Cuántos talentos humanos no se han dado a conocer a través de pequeños videos caseros subidos a las redes sociales? Elementos culturales tales como: poemas, pinturas, coloquios, conciertos, etc., ahora cuentan con gran difusión en las redes sociales, que han venido de cierta manara a democratizar y acercar la cultura a quienes estén interesados14.

4). Redes sociales y política

La política ha sufrido importantes cambios con la llegada de las redes sociales.15 En nuestros días los medios de comunicación oficiales, o vinculados indirectamente a ellos (TV, radio y prensa), ya nos son los únicos órganos que controlan la información. Basta con tener un teléfono celular a la mano para gravar manifestaciones, violaciones a los derechos humanos, discursos, etc., y transmitir dicha información al resto del mundo mediante las redes sociales. Algunas de las grandes revoluciones contemporáneas han tenido su origen en las redes sociales; nos referimos por ejemplo a la caída del presidente Hosni Mubarak en Egipto, por citar un caso. En México, en las pasadas elecciones presidenciales del 2012, las redes sociales jugaron por primera vez en la historia de nuestro país un papel muy importante. Los dirigentes políticos nacionales y extranjeros han visto la necesidad de contar con Facebook o Twitter, para comunicarse con la población sobre diferentes temas de actualidad que desean comentar. En nuestro país, el movimiento estudiantil #yo soy 132 encontró en las redes sociales el principal medio de comunicación para organizarse, compartir sus opiniones políticas y buscar concientizar a la población sobre los candidatos políticos a la presidencia de México. Me parece que en general podemos considerar a las redes sociales como un excelente medio para la concientización y participación política de la ciudadanía. Sin embargo también hay que tener cuidado ya que este medio puede pervertirse y ser ideologizado por grupos de poder. En este aspecto el crítico político estadounidense Noam Chomsky no era tan entusiasta sobre el futuro de Internet en política cuando se le preguntaba en una entrevista: “¿Considera usted que Internet es una fuerza a favor de la democracia o más bien una fuerza para evitar que la población se comprometa en el mundo?” Y él contestaba: “Si puedes eliminar cosas como el contacto cara a cara y la interacción directa, y conviertes a la gente en lo que se caricaturiza como un necio del MIT –ya saben, alguien que tiene antenas en la cabeza y está controlado todo el tiempo a su ordenador– eso es una gran ventaja [se refiera a la lucha contra la democracia], porque la vuelves más inhumana y por lo tanto más controlable.”16 Aunque también el autor remarcaba que todo dependería de la manera como se utilizaría Internet en el futuro. Esto lo decía algunos años antes de la aparición de las redes sociales, que vinieron a lograr una intercomunicación más eficaz con los usuarios que lo que se había logrado por Internet.

5). Redes sociales y religión

El último elemento de nuestro análisis sobre la influencia de las redes sociales en el ser humano es la religión. Las religiones, por lo menos las que tienen su origen en el cristianismo, han visto la necesidad de incorporar sus mensajes doctrinales, oraciones, homilías, avisos, etc., a los nuevos medios de comunicación. El Papa Benedicto XVI a fines del 2012 (el 12 de Diciembre), lanzaba su primer mensaje por redes sociales con estas palabras: “Queridos amigos, me uno a vosotros con alegría por medio de Twitter. Gracias por vuestra respuesta generosa. Os bendigo a todos de corazón». Y la población en general ha aprovechado de las redes sociales para mandar cadenas de oraciones, fotos, reflexiones, etc. con temas religiosos. En lo particular –y a manera de ejemplo– inicié un blog a mediados de 2010: “¡Heme aquí, envíame a mí!”, con reflexiones filosóficas y teológicas que en muy poco tiempo fue aumentando el numero de sus lectores.17 Me parece que las redes sociales constituyen un excelente medio de evangelización, con los riesgos que también puede implicar, que debe ser aprovechado para buscar el desarrollo integral del hombre: material y espiritualmente. “Lo que la doctrina social cristiana aplica a los medios de producción en general afirmando que existe sobre ellos una “hipoteca social”, puede y debe aplicarse sin duda a los medios de comunicación social. Esa “hipoteca social” implica no sólo la responsabilidad que los medios de comunicación tienen frente a la sociedad sino que involucra la misma razón de ser, la existencia, de dichos medios.”18

III. Las redes sociales y nuestra responsabilidad social

A partir de lo visto hasta ahora, en esta última sección analizaremos la posibilidad de construir una sociedad más justa y fraterna, es decir responsable, a partir de las redes sociales. Ante todo es importante señalar que las redes sociales hacen parte de una dimensión humana muy importante que es la comunicación. Como lo hemos señalado aneriormente, los “medios técnicos” para facilitar la comunicación entre los seres humanos han ido evolucionando en la historia de la humanidad, y sin lugar a dudas lo seguirán haciendo. En 1970 el estadounidense Alvin Toffler, en su famoso libro El Shock del futuro19nos hablaba de los grandes cambios técnicos que se producen en la humanidad a un ritmo tan acelerado que producen en la sociedad lo que él llama un “shock”, es decir una desorientación por la llegada prematura del futuro. Es un fenómeno que tiene que ver la aceleración vertiginosa del tiempo. En el sentido de que todavía no asimilamos un cambio técnico cuando ya se nos presenta otro.

El problema consiste en que desgraciadamente no toda proeza técnica implica una mejora en la calidad de las relaciones humanas. De lo visto hasta ahora analicemos tres elementos importantes en el empleo de las redes sociales que es necesario valorar, y en su caso corregir, para que realmente las redes sociales puedan estar al servicio del hombre y no la inversa. Nos referimos: 1) A la idea de la técnica como progreso; 2). Al riesgo del individualismo, y; 3). A la importancia de una reglamentación.

1). La idea de la técnica como progreso.

Al término de la Segunda Guerra mundial Jean Beaufret le preguntaba al gran filósofo del siglo XX, Martin Heidegger: “¿Cómo volver a dar un sentido a la palabra humanismo?”20 Europa había quedado debastada a causa de la guerra, más de seis millones de judíos habían sido brutalmente asesinados por uno de los países más cultos de la tierra: Alemanía. En ese contexto ¿cómo darle sentido a la palabra humanismo? El progreso de la técnica no siempre va acompañado del progreso humano. Países y seres humanos con gran desarrollo tecnológico pueden ser –y han sido– capaces de las peores barbaridades a lo largo de la historia. La técnica es el dominio racional de la naturaleza. ¿Pero para qué la dominamos? ¿Para servir o para esclavizar al hombre? Vivimos en una sociedad que ha logrado grandes proezas técnicas como haber enviado un hombre a la luna, y sin embargo millones de seres humanos no cuentan con lo mínimo indispensable para poder vivir. Se han fabricado cada vez más armas e instrumentos de muerte, y sin embargo muchos hospitales no cuentan con lo necesario para satisfacer las exigencias de su población. El consumismo y la sociedad del derroche han producido falsas necesidades en la población, lo que ha ocasionado que la gente tiene más cosas pero es menos féliz. El calentamiento global, la deforestación, la extinción de especies, el vacio existencial, son algunas de las consecuencias de una humanidad que ha invertido mucho en la técnica entendida como progreso, pero no ha cuestionado la finalidad de los así llamados “avances cientificos”. Heidegger responde en su Carta sobre el humaniso que mientras no sepamos cuál es el ethos del hombre, es decir su lugar de residencia, no podremos hablar de humanismo sino de barbarie. Heidegger critica a la técnica por habernos alejado, distraído, enajenado, de una busqueda para él prioritaria que es la busqueda del Ser.21 Coincidimos con Heidegger en la idea de que es necesario cuestionar a la técnica y ponerla en relación con la esencia misma del hombre: ¿Qué es el hombre? ¿Qué es lo que lo hace más humano? Sin embargo consideramos –como lo propone el filósofo judío Emmanuel Levinas– que lo esencial en el hombre no es la Busqueda del Ser sino nuestra Responsabilidad por el Otro, por cualquier ser humano que yo encuentre en mi camino. La técnica, en este caso la comunicación por medio de las redes sociales, debe estar al servicio del hombre para ser considerada realmente como progreso y avance de la humanidad.

2). El riesgo del individualismo. Como lo hemos mencionado en nuestro trabajo, las redes sociales se han desarrollado en un contexto social caracterizado como postmoderno. Y algunas de las características de la postmodernidad son fomentar el individualismo, el hedonismo y el egoísmo humano. El riesgo de las redes sociales –mal empleadas– es crear una falsa apariencia de relaciones humanas “virtuales”, cuando en realidad lo que se promueve es el encierro en el yo, el individualismo. Para Emmanuel Levinas (1906-1995), que vivió al igual que Heidegger la experiencia de la Segunda Guerra mundial, hemos nacido para ser responsables de los demás22 Y esta responsabilidad “nace”, o se despierta, sólo cuando estamos físicamente presentes frente al otro que tiene un rostro concreto. Lo que él llama el cara-a-cara de las relaciones éticas. “Lo que quiere decir concretamente: el rostro me habla y por ello me invita a una relación sin paralelo con un poder que se ejerce, ya sea gozo o conocimiento.”23 Cualquier ser humano que yo encuentre en mi camino tiene un rostro. El otro me habla por su simple presencia y me exige responsabilizarme por él o por ella. Las pantallas de computadora no tienen rostro, no hablan; son sólo instrumentos técnicos, medios electrónicos, para facilitar las relaciones humanas. Los encuentros con el otro, o los otros, basados únicamente en las redes sociales no son encuentros verdaderos. Esto no quiere decir que todo encuentro, o “dialogo virtual”, sea falso; sino que debe ser sólo el pretexto, el apoyo, o el soporte, del dialogo verdadero por excelencia que es el encuentro físico y sensible con el otro. Apagar la computadora, el teléfono celular o cualquier otro dispositivo electrónico que yo tenga en las manos, para ver al otro a la cara y decirle “buenos días”, vale más que cientos de mensajes enviados tan sólo con apretar una tecla. Con lo que hemos dicho hasta ahora no queremos indicar que las redes sociales sean medios negativos para el progreso de la humanidad, sino que debemos de tener cuidado en el uso que les damos. Usadas correctamente las redes sociales pueden ser medios que ayuden a responsabilizarnos de los demás. Sin embargo consideramos que es necesario buscar una reglamentación en el empleo de este nuevo medio de comunicación.

3). La importancia de una reglamentación

Nos parece que el fenómeno reciente de las redes sociales necesita de una reglamentación que pueda orientar, vigilar, y cuando sea necesario sancionar los posibles desvíos en el empleo de las redes sociales. Como lo hemos indicado en nuestro trabajo, las redes sociales son tan sólo un aspecto de una dimensión humana más amplia y fundamental que es la comunicación. Y varios de los elementos que aquí hemos señalado se pueden aplicar igualmente a otros medios de comunicación como el cine, la radio y la televisión, por citar a los más sobresalientes. Preguntándonos por ejemplo: ¿Qué debemos entender con favorecer la “libertad de expresión” en una sociedad? ¿Se puede decir, publicar, y subir a las redes sociales, todo lo que uno quiera con el pretexto de que vivimos en una sociedad democrática y libre? ¿No debería de haber un control –como ya se está realizando en el caso de la pornografía infantil– en propaganda, invitaciones y anuncios que se suben en la red, y que pueden afectar la salud, la economía, la sexualidad, y en general la integridad moral de una persona? Dostoievski nos dice en su obra Los hermanos Karamazov, una frase importante que nos puede ayudar en nuestra reflexión: “Todos somos responsables de todos y yo más que los otros.” Las redes sociales como medio de comunicación pueden ser un elemento valioso que nos puede permitir crecer en diferentes áreas humanas como: solidaridad, amistad, concientización política, acceso a la cultura, información, diversión, y un etcétera muy amplio de todos los beneficios que podemos obtener a bajo costo por medio de este nuevo sistema de relaciones humanas. Sin embargo también se pueden convertir en un “caballo de Troya”, que bajo la apariencia de un hermoso regalo (ahora hecho por grandes empresas internacionales en comunicaciones), encierre elementos negativos para el hombre como: individualismo, aislamiento, amistades superficiales y ficticias, perversiones sexuales, utilización política, enajenación comercial, y un etcétera igualmente grande de prejuicios para el hombre. Por lo tanto es necesario utilizar este nuevo medio de comunicación con responsabilidad, tanto personal como colectivamente. Personalmente interrogándonos regularmente sobre el tiempo empleado y la manera cómo utilizamos las redes sociales. Familiarmente vigilando lo que los niños y jóvenes consultan, motivándolos a un empleo sano y responsable de las mismas. Socialmente, por una parte, promoviendo acciones concretas (de solidaridad, empleo, difusión cultural, concientización política, crecimiento espiritual, etc.) que muestren las incidencias reales que comporta el empleo responsable de las redes sociales para la promoción del ser humano; y por la otra, buscando que nuestras autoridades regulen el empleo ético y responsable de las redes sociales para el bien de la ciudadanía. En este aspecto cabe recordar lo que Platón proponía a las autoridades, en el siglo IV a de C, para el bien de la República, que él imaginaba: El Estado también habrá de vigilar las imágenes que fabrican los artesanos e impedirles representar “lo malicioso, lo intemperante, lo servil y lo indecente”. Para la ciudad ideal habrá que buscar a los artesanos capaces de seguir “las huellas de la belleza y de la gracia”. Estas imágenes absorbidas desde la más tierna infancia conectarán a los jóvenes con la “Idea de Belleza”.”24

Conclusión

Las redes sociales son un nuevo medio de comunicación que permite a los seres humanos relacionarse e interactuar de manera inmediata (a través de textos, imágenes, conversaciones, fotos y videos) formando grupos pequeños o grandes. En el empleo de dichas redes no debemos olvidar que no son sino medios que deben contribuir a un fin superior que es la promoción de la dignidad humana. En el transcurso de nuestro trabajo hemos señalado tanto riesgos, como peligros, pero también ventajas en el empleo de las redes sociales. Los riesgos pueden ser fomentar el individualismo y el aislamiento si la persona se conforma con estar encerrada en su habitación, consultando su computadora, y evita los encuentros físicos y personales con las personas que lo rodean; Desperdiciar una buena parte de su tiempo libre, ya que pueden causar adicción. Los peligros, por otra parte, pueden consistir en crear una falsa apariencia de sociabilidad (con un número muy grande de contactos) cuando en realidad se es incapaz de convivir con un mínimo número de personas concretas; La información personal (si no se configura correctamente) puede ser empleada de manera delictiva por otras personas; Pueden encubrir redes de pedófilos o de prostitución. Las ventajas también son muchas, como por ejemplo mantener contacto con amigos recientes o antiguos y que habíamos perdido; Propiciar movimientos masivos de solidaridad nacional o internacional; Ayudar en la concientización política; Constituir una herramienta importante en la educación y la promoción de la cultura; Fomentar círculos de contactos con intereses comunes en lo espiritual, deportivo, laboral, etc.

Finalmente nos parece que como medio de comunicación, creado para promover las relaciones humanas, las redes sociales pueden y deben constituir un instrumento importante en la promoción del hombre. Todo depende del empleo que hagamos de ellas. Un elemento no solamente importante sino esencial, que debe estar a la base en la utilización de las redes sociales como de cualquier otro medio de comunicación, es la responsabilidad. La responsabilidad entendida como respuesta al llamado del otro. Una respuesta que se sirva de las redes sociales, o de cualquier otro medio, para decirle: ¡Heme aquí ¿en qué puedo servirle?

 

 

 

1 Es importante recordar que en el siglo XI los chinos habían realizado algo parecido a la imprenta, pero a partir de grabados en madera. Gutenberg entre 1449 y 1452 grabó por separado cada una de las letras del alfabeto en moldes metálicos, para combinarlas formando palabras.

2 Dominique WOLTON, Internet ¿y después? Una teoría critica de los nuevos medios de comunicación, Ed. Gedisa, Barcelona, 2000, p. 12.

3 Conferencia del Episcopado Mexicano, Educar para una nueva sociedad. Reflexiones y orientaciones sobre la educación en México, CEM, México, 2012, p. 33. Se cita como fuente de las estadísticas a: Pobreza en México y en las Entidades Federativas 2008-2010, Julio de 2011.
4 Cfr. Jean-François, LYOTARD,
La condición postmoderna, Ed. Cátedra, Madrid, 2004.
5 María MOLINER, Diccionario de uso del español, ed. Gredos, Madrid, 1998, T. II, voz: virtual.
6 Recomiendo el interesante artículo de Craig Condella, “¿Por qué no podemos ser amigos virtuales?”, publicado en la obra colectivaFacebook and Philosophy: What’s on Your Mind?, Traducido por Jaime Bonet y publicado en Nueva Revista n.138, pp. 186-203. Se puede consultar en internet: http://www.univforum.org/pdf/761_Condella_Por_qué_no_podemos_ser_amigos_virtuales_ESP.pdf

7 ARISTÓTELES, Ética a Nicómaco, trad. de Antonio Gómez Robledo, UNAM, México, 2012.

8 Craig Condella, Op. cit., en internet, p. 6

9 PLATÓN, El Banquete, en Diálogos, Ed. Porrúa, Col. Sepan Cuantos

10 Cfr. Miguel Ángel BOLDOVA PASAMAR, Pornografía infantil en la red. Fundamento y límites de la intervención del Derecho Penal, Ed. Ubijus, México, 2009.

11 Karl MARX, Manuscritos: Economía y filosofía, Alianza, Madrid 1986, p. 105.

12 Ver al respecto el excelente artículo de Eduardo Galeano: “Me caí del mundo y no sé por dónde se entra”, en que el autor uruguayo realiza una crítica a nuestra sociedad de consumo. http://charlemos.foros.ws/t2817/me-cai-del-mundo-y-no-se-por-donde-se-entra/

13 Pontificio Consejo para las Comunicaciones Sociales, Ética en la publicidad, IMDOSOC, México, 1997, p. 15. En la primera parte se cita a Juan Pablo II, Centesimus Annus 36, en AAS, LXXXIII (1991), p. 839.

14 Para ilustrar la influencia positiva que las redes sociales tienen para la difusión cultural, se puede ver como ejemplo el caso de una orquesta juvenil en Paraguay, que se dio a conocer en el mundo gracias a las redes sociales, mostrando como de la basura realizaban sus instrumentos musicales. Ver http://www.youtube.com/watch?v=ZqeaBonSPQA y también la canción Stand by me, interpretada por gente de la calle, en varias partes del mundo: http://www.youtube.com/watch?v=Us-TVg40ExM

15 Cfr. Ramón COTARELO, La política en la era de internet, Ed. Tirant le Blanch, Valencia, 2010.
16 Noam CHOMSKY, Obra esencial, Ed. Crítica, Barcelona, 2003, p. 334.

17 Ver: https://franciscoxaviersanchez.wordpress.com/ También puede verse el blog del P. José de Jesús Aguilar: http://www.padrejose.com/

18 Pedro BRISEÑO CHAVEZ, Doctrina social cristiana, la cultura y los medios de comunicación masiva, IMDOSOC, México, 2000, p. 75.

19 Cfr. Alvin TOFFLER, El Shock del futuro, Plaza & Janes Editores, México, 1995

20 Martin HEIDEGGER, “Carta sobre el humanismo”, en, Hitos, Ed. Alianza Editorial, Madrid, 2001, p. 261.

21 Cfr. Martin HEIDEGGER, Ser y tiempo, Ed. Trota, Salamanca, 2003. Ver en especial los capítulos 2, 3 y 4 de la primera sección de Ser y tiempo.

22 Cfr. Francisco Xavier SÁNCHEZ HERNÁNDEZ, La justicia. Una respuesta a la verdad del otro en la filosofía de Emmanuel Levinas, Ed. SCJN, Serie ética judicial No. 25, México, 2012.

23 Emmanuel LEVINAS, Totalidad e infinito, Ed. Sígueme, Salamanca, 1997, p. 211.
24 PLATON, La República, (401 b-c), Versión traducción y notas de Antonio Gómez Robledo, UNAM, México 2007.


2 comentarios sobre “Redes sociales y responsabilidad social

    Indy escribió:
    21 enero, 2015 en 04:15

    Excelente artículo, muchas gracias por compartirlo.

    Me siento muy orgullosa de haber sido su tesista, aún sigo aprendiendo de usted.

    Saludos y un abrazo

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