Caminemos con la Verdad de Cristo en nuestra vida

Jn. 14, 1-12

[1]). Caminemos con la Verdad de Cristo en nuestra vida

 

En estos últimos domingos hemos estado escuchando textos del evangelista San Juan, que es representado por un águila, el animal que vuela más alto. Para darnos a entender que su evangelio es muy elevado y profundo.

El día de hoy escuchamos cómo el apóstol Tomás –identificado con el racionalismo, es decir con el hombre no solamente de fe sino también de razón y que busca pruebas para creer– interroga a Jesús cuando lo escucha decir: “Y ya saben el camino para llegar al lugar a donde voy”. Entonces Tomás le hace una pregunta muy importante: “Señor, no sabemos a dónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?”

¿Qué es lo que encierra el cuestionamiento de Tomás? Tomás le hace una pregunta muy importante ya que le pregunta sobre la finalidad de la vida cristiana: ¿A dónde? Para a partir de la finalidad buscar el método: ¿Cómo? ¿Cuál es el camino? No hay que olvidar que la palabra método viene del griego métodos, búsqueda, y esta palabra a su vez de la raíz hodos, camino. En toda búsqueda debe de haber un camino adecuado. Tomás de cierta manera le pregunta: Dices que nos vas a llevar con tu Padre y que nos vas a preparar un lugar con él. ¿Pero en qué consiste ese lugar a dónde nos quieres llevar? ¿Qué camino tomar? No basta con caminar por caminar sin saber a dónde vamos. El pueblo de Israel caminó durante 40 años pero tenía la esperanza de la tierra prometida. ¿Y nosotros hacia dónde nos quieres llevar para que así podamos comenzar el camino contigo? Tomás no quiere caminar a ciegas, quiere darle un sentido a su esfuerzo. Incluso Abraham, otro de los grandes caminantes de la Biblia, tenía una intuición de la meta de su viaje: “Te haré padre de un gran pueblo”. Y nosotros quieres que caminemos ¿pero a dónde?

Me parece que la meta del viaje a dónde nos quiere llevar el Señor es la Vida. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida”. Es el tercer término de esta frase el que indica la finalidad que nos propone el Señor. “Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia”, nos dice en otro pasaje el Señor. ¿Y en qué consiste la vida que nos propone el Señor? En salir de nuestro egoísmo y pensar en los otros, volvernos piedras vivas de un proyecto comunitario de Iglesia y no piedras aisladas. Nos dice la segunda lectura de San Pedro: “porque ustedes también son piedras vivas, que van entrando en la edificación del templo espiritual, para formar un sacerdocio santo.” El Señor quiere que lleguemos a ser santos, y ser santo no quiere decir pensar en mi propia vida y mi propia santificación sino pensar en la vida de los demás. Pensar en los demás espiritual y materialmente. En la primera lectura, de los Hechos de los apóstoles vemos como los discípulos escogen a siete diáconos para que atiendan a las viudas en el servicio de la caridad.

La vida el día de hoy está amenazada para la mayor parte de la población. Desde un bebé que corre el riesgo de morir en el vientre de su madre porque algunos legisladores dicen que no es asesinato si se le retira antes de los primeros 12 meses de su gestación, hasta los ancianos que sufren aislamiento y soledad. Vivir no es sólo respirar y movernos, es también poder tener acceso a la educación, a la salud, a la cultura, etc. Se mata con armas de fuego, con alcohol y con drogas, pero también se mata haciéndole perder al otro la esperanza de una vida digna, de una posibilidad de empleo, etc.

La vida que el Señor quiere para nosotros es una vida en plenitud, una vida que tiene que ser crítica frente a la influencia de los medios de comunicación, del hedonismo, del consumismo, etc. es decir una vida conforme a la Verdad. “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida” nos dice el Señor. Para llegar a la vida en plenitud que Dios quiere para cada uno de nosotros, tenemos que estar en la Verdad, es decir tenemos que estar con él. En otro pasaje nos dice el Señor: “La verdad los hará libres”. Todos queremos vivir ¿pero qué significa vivir humanamente, es decir en plenitud? Aristóteles, algunos años antes de Cristo, decía que los hombres buscamos la felicidad, que esa es la meta de nuestra vida. Sin embargo el que se droga tal vez piensa que vive felizmente, el que abusa de los demás y los explota piensa tal vez lo mismo. Cada quien puede justificar sus acciones, ya sea político, hombre de iglesia, ama de casa, etc., y pensar que está actuando correctamente y que incluso es feliz en su actuar.

Es por eso que necesitamos no sólo caminar en la vida, sino llevar la luz de la verdad que es Cristo. Dicen unos versos de Machado “caminante no hay camino, se hace camino al andar” y de cierta manera tiene razón porque cada quien tiene que hacer su propio camino, ningún camino se parece. Sin embargo una cosa es caminar sólo en la oscuridad y otra caminar con luz, es decir con la Verdad que es Cristo. “Yo soy el camino, la verdad y la vida”.

Pidamos al Señor la fuerza necesaria para buscar a Cristo en los momentos difíciles de nuestra vida, que no queramos caminar solos, aislados de los demás, que busquemos ser piedras vivas en donde nuestros hermanos se apoyen y construyan sus vidas, porque es así como encontraremos la plenitud y la felicidad en nuestra propia vida. Amén.


[1] “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida.” Hechos 6, 1-7; 1ª Pedro 2, 4-9. V Domingo de Pascua. Parroquia Ntra. Sra. del Socorro, Col. Lomas de Chapultepec, Colecta de la UPM, 20 de Abril de 2008.

 

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