Ser agua para mis hermanos

Jn. 7, 37-39

[1]). Ser agua para mis hermanos

 

En la lectura del evangelio encontramos un elemento muy importante que Jesús pone en valor: el agua. ¿Qué es el agua? El agua es un elemento vital, no podemos vivir sin tomar agua, el agua no solamente nos refresca sino que nos da vida, el agua es vida. En este texto Jesús se compara con el agua e invita a aquellos que tengan sed a que vengan él: “El que tenga sed que venga a mí.” Tener sed es experimentar una necesidad apremiante de agua.  La cuestión es de saber: ¿De qué tengo sed? ¿Cuál es mi sed más profunda? ¿Qué es lo que busco cómo elemento vital para poder vivir? ¿El dinero, la fama, el poder, el sexo, etc.?   En el sermón de la montaña Jesús nos indica cual es el tipo de sed que a él le agrada: “Dichosos los que tienen hambre y sed de justicia. Es decir que la sed de la que nos habla Jesús no es una sed egoísta, no es una sed que se preocupa solamente por mi bienestar, por mi vida, sino que es una sed que está atenta a las necesidades de los demás. ¿Cómo poder ayudar, es decir apaciguar, la sed de los otros cuando yo mismo tengo sed? Convirtiéndome yo mismo en agua, y esto se logra estando unido a Cristo: “Si alguien cree en mí, el agua brotará en él

El mundo tiene necesidad de mí, yo tengo que convertirme en agua para mis hermanos, agua que dé vida, agua que hable y que conduzca a Dios. Por otra parte, en el himno de la caridad que hemos escuchado, San Pablo nos dice que el amor nunca pasará. Esto quiere decir que el amor es como el agua que da vida a mis hermanos cuando esta unido al amor de Cristo.

¿Qué tiene que ver todo esto con el bautismo que hoy celebramos? Si sus papás han elegido estas lecturas es porque ellos quieren que su hijo, a través del agua del bautismo que hoy va a recibir, se convierta y pueda llegar a ser agua para los demás. Que sus papás y padrinos sean para él ejemplo vivo de amor, del que nos habla San Pablo, para que después puedan brotar de él ríos de agua viva para sus hermanos. Amén.

 


[1] “Si alguien tiene sed, venga a mí y beba.” 1ª Cor. 13, 4-8.13. Bautizo de un niño en la Parroquia de Santo Domingo, Centro Histórico, DF, 6 de Mayo de 2006.

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