Lc. 1, 1-4; 4,14-21

Lc. 1, 1-4; 4,14-21

[1]). Una predicación liberadora

   ¿Qué es lo que encontramos de común en los tres textos que acabamos de escuchar? En la primera lectura el maestro de la ley Esdras lee la Palabra de Dios ante el pueblo que lo escucha respetuosamente. Después varias personas son encargadas de explicar el sentido de la Palabra de Dios para que todos entendieran. El pueblo llora al oír la Palabra de Dios pero Esdras los reconforta diciéndoles que coman y que den al que no tenga. “No estén tristes, la alegría de Yahvé es nuestro amparo”. En la segunda lectura, San Pablo instruye a la comunidad de Corinto diciéndoles que deben buscar la unidad. Así como el cuerpo humano tiene muchas partes y todas son valiosas incluso, y sobre todo, las que aparentan ser insignificantes, de la misma manera en la Iglesia todos somos valiosos y debemos buscar trabajar en armonía. Finalmente en el Evangelio del día de hoy, observamos dos momentos de instrucción, el primero que es personal (San Lucas que dedica su evangelio a Teófilo), y el segundo colectivo  (Jesús que lee y comenta un texto de Isaías en la Sinagoga de Jerusalén). ¿Qué podemos sacar como enseñanza de estos textos?

1.- Que debemos buscar hacer viva la Palabra de Dios. Los sacerdotes, catequistas, agentes de pastoral, padres de familia… etc. debemos de buscar la mejor manera pedagógica (como en el caso de San Pablo utilizando el ejemplo del cuerpo humano para hablarnos de la Iglesia), para actualizarla en la historia (Como el caso de Jesús que dice: Hoy se cumplen estas palabras).

2.- Una señal de que estamos interpretando correctamente la Palabra de Dios es la alegría y la liberación que ella nos proporciona. “No estén tristes” dice Esdras, y Jesús actualiza con su persona lo profetizado por Isaías: “El Espíritu del Señor me ha ungido para llevar buenas nuevas a los pobres, para anunciar la libertad a los cautivos y a los ciegos que pronto van a ver, para despedir libres a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor”.

En este sentido ¿Experimentamos la palabra del Señor como una buena noticia de alegría y de liberación? Creo que desgraciadamente no siempre sucede así. ¿Por qué? Porque desgraciadamente no siempre la interpretamos correctamente, ya que en ocasiones la queremos utilizar para nuestra conveniencia, para nuestros propios intereses, siendo que la Palabra de Dios es alimento para todos La Palabra de Dios debe dar vida, paz interior, libertad.

3.- Para poder interpretar correctamente la Palabra de Dios primero tenemos que estar llenos de él. “El Espíritu de Dios está sobre mí y me ha ungido” dice Jesús apropiándose las palabras del profeta Isaías.

Que nosotros busquemos una intimidad con la Palabra de Dios para que nos la podamos apropiar y poder después así compartirla a los demás. Amén.

 


[1] “El espíritu Del Señor está sobe mí…”. Ne 8, 2-10; 1ª Cor. 12, 12-30. III Domingo ordinario, Ciclo C,  Parroquia de la Inmaculada Concepción, Nezahualcóyotl, Estado de México, 21 de Enero 2007.

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