Lc. 1, 39-47

Lc. 1, 39-47

[1]). La Virgen de Guadalupe modelo de inculturación

 

Estamos celebrando un aniversario más de las apariciones de la Virgen de Guadalupe, en el cerro del Tepeyac, México, a un « indito » llamado Juan Diego. Pienso que es importante remarcar el diminutivo indito por dos razones: Primero porque manifiesta afecto. Es una manera cariñosa de hablar, y en América Latina lo utilizamos mucho; padrecito, hijito, etc. Segundo, porque puede manifestar también una situación social de inferioridad y de marginalización de la persona de quien hablamos: los inditos. ¿Cómo le habla la Virgen a Juan Diego? Cuando la Virgen se dirige a él, en varias ocasiones llamándolo « hijo mío el más pequeño de mis hijos », utiliza el diminutivo en sus dos sentidos: como palabra cariñosa y cómo descripción social. Y Juan Diego está conciente de su situación de inferioridad social. Él, que después de haber pertenecido a una gran cultura (recuerdo que las apariciones son tan sólo diez años después de la caída del imperio azteca), se encuentra en un país que le es extraño: Tratando de aprender una lengua que no es la suya; viendo las transformaciones arquitecturales que se hacen en su ciudad; aprendiendo otras costumbres; sufriendo el servilismo y la opresión; y comenzando a vivir una religión que antes para él era desconocida. Es decir se siente como extraño en su propia tierra, y seguramente con un sentimiento de inferioridad, y de humillación, por no sentirse ciudadano a parte entera. Juan Diego está conciente de su situación social y por eso le propone a la Virgen escoger a otro « Búscate a otro porque yo soy paja, soy gente menuda, hoja que lleva el viento, escalera de palo que todos pisan… »

¿Qué es lo que hace la Virgen? Ella no busca a otro porque precisamente a venido por él y a causa de él: del indígena, del explotado, del hombre que sufre social, cultural, e incluso tal vez religiosamente. « No estoy yo aquí que soy tu madre » La Virgen ha venido para darle confianza, para quitarle cualquier complejo de inferioridad, para darle dignidad. ¿Y cómo realiza la Virgen esta misión? Hay una palabra técnica para decirlo y es la palabra inculturación, es decir que la Virgen toma el color de piel y los rasgos del indígena; habla en su propia lengua que es el nahuatl; en su manifestación y en su ropa lleva la simbología pre-colombina (es un códice que los indígenas podían entender al mirarla). Y de la misma manera, va hasta el punto de utilizar terminología religiosa de sus antepasados: se dice llamar la madre del Dios dador de la vida, Ipalnemohuani; Inventor de la gente, Toyocoyani; del Dueño del cerca y del junto, Tloque Nahuaque. La Virgen de Guadalupe asume la situación del indígena a tal punto que Juan Diego se reconoce en Ella « Niña mía, la más pequeña de mis hijas ».

 

En este día en que conmemoramos un año más de las apariciones de nuestra madre en el Tepeyac, quisiera invitarlos a reflexionar en dos aspectos.

 

Primero: Reflexionar sobre la situación de injusticia que se vive en México y en nuestro continente. En los innumerables Juan Diegos indígenas que viven en la sierra en condiciones de miseria y de opresión. En los campesinos sin tierra o mal pagados que tienen que emigrar. En los niños de la calle que luchan por sobrevivir. En los desempleados, etc. Sí, en nuestros países de América Latina atravesamos por diferentes problemas que nos siguen impidiendo vivir con dignidad: miseria, corrupción política, narcotráfico, en fin… En este día quisiera que nuestra oración se eleve a Dios para pedirle justicia en nuestro continente. Pero la justicia no cae del cielo, ella se gana con actos por pequeños que estos sean. Que Dios nos de hambre y sed de justicia para continuar la obra que María de Guadalupe empezó hace algunos años hablándole a un indígena. Como María, que sabiendo que su prima Isabel la necesita, va inmediatamente a visitarla.

 

Segundo: Reflexionar sobre nuestra vida de extranjeros y de residentes en Paris. ¿Por qué estamos en Francia? No lo sé, cada quien tiene sus propios motivos: Yo y varios de ustedes estamos aquí como estudiantes. Otros han venido a trabajar. Algunos han venido tal vez buscando algún refugio político, una tierra de asilo. Otros han venido como para hacer un alto y tomar una cierta distancia en su vida, para encontrarse con ellos mismos. Algunos estamos de paso y otros se van quedando. Pero todos tenemos algo en común: estamos en un país que no nos pertenece, somos extranjeros. Tratamos de hablar (algunos mejor que otros) un idioma que no es el nuestro. Tratamos de adaptarnos a un clima que es diferente del nuestro. A una comida que es diferente de la nuestra (yo para el queso y para el vino me he adaptado bastante bien). Pero sobre todo, tratamos de adaptarnos al comportamiento y a la forma de ser de nuestros hermanos franceses: Hermanos que tienen aspectos positivos, pero que en ocasiones nos parecen fríos y distantes (se lleva uno mucho más tiempo para hacer amistades aquí que en nuestros países de origen).

Estamos aquí y es aquí donde la Virgen nos invita a crecer ahora como extranjeros, y siempre como hijos suyos (aunque entre paréntesis, pienso que finalmente todos los hombres somos extranjeros en el mundo, porque nuestra morada definitiva es Dios). ¿En qué nos puede ayudar nuestra devoción a la Virgen de Guadalupe? ¿Qué nos dice ella a través de su mensaje? Creo que la Virgen nos invita a realizar una inculturación en el país en el que ahora vivimos. Inculturación no significa renuncia y olvido de nuestros propios valores, sino intercambio y dialogo con aquel que es diferente de nosotros para crecer.

 

Para terminar, quisiera pedirle a la Virgen de Guadalupe que a ejemplo de ella, podamos amar y ser útiles en el país en el que ahora vivimos. Que demos lo mejor de nosotros mismos en nuestros estudios, en nuestro trabajo, en nuestras actividades. Y que así demos testimonio de la fe de nuestros pueblos, de esta manera mostraremos que el mensaje de la Virgen de Guadalupe en el Tepeyac se sigue escuchando en el mundo de hoy.  Amén.


[1] Visita de la Virgen María a su prima Santa Isabel. Lectura de las apariciones en el Nican Mopohua, Catedral Notre-Dame de Paris, Misa en español por la comunidad mexicana, 11 de Diciembre de 1999

 

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