Lc.10, 1-9

Lc.10, 1-9

[1]). Sepamos trabajar en equipo

 

El día de hoy celebramos la fiesta del evangelista San Lucas. Lucas fue doctor y hombre de letras que acompañó a San Pablo en sus viajes misioneros; en Jerusalén conoció a los apóstoles y a la Virgen María, quienes le inspiraron para escribir su texto del evangelio. Él es igualmente el autor del libro de los Hechos de los Apóstoles (que narran los inicios de la Iglesia). La primera lectura del apóstol San Pablo nos habla igualmente de él, nos dice San Pablo que todos lo habían abandonado y que solamente Lucas estaba con él. Nos podemos preguntar: ¿qué fue lo que permitió a Lucas continuar acompañando a Pablo, a pesar de las dificultades y riesgos de la misión, cuando todos los otros lo habían abandonado? A este respecto dice San Pablo, escribiéndole a Timoteo: “Apresúrate en venir a mí lo antes posible. Debes saber que me ha abandonado Demas, por amor a las cosas materiales, (…) Solamente Lucas está conmigo.” Si Lucas no abandona a Pablo es porque ve en él a un hombre entregado en cuerpo y alma al llamado que ha recibido del Señor. El testimonio de Pablo es tan grande que Lucas no puede abandonarlo. Acompañar a Pablo es acompañar al mismo Cristo que trabaja a través de él.

Otro elemento importante en los textos del día de hoy es que nos invitan a trabajar en equipo. San Pablo no quiere quedarse sólo y tampoco quiere que los misioneros trabajen solos. Es necesario saber trabajar en equipo, es más sano para el evangelio y para el equilibrio personal, afectivo y psicológico del misionero. Por eso aunque la mies es mucha, como el mismo Lucas lo dice en su evangelio: Hay mucho que cosechar, pero los obreros son pocos.”   se debe trabajar en equipo. San Lucas escribe que el Señor envió a sus apóstoles por parejas: “El Señor eligió a otros setenta y dos discípulos y los envió de dos en dos.”, y San Pablo por su parte también nos dice lo mismo, cuando le escribe a Timoteo: “Apresúrate a venir a mí lo antes posible (…). Llama a Marcos dile que venga contigo.”. El libro del Génesis nos dice: “No es bueno que el hombre esté sólo”, y esto también vale para el trabajo de evangelización. Hoy lamentablemente por falta de vocaciones, la mayor parte de sacerdotes viven solos ya que no cuentan con vicarios, pero es necesario que el sacerdote no se aísle, que sepa trabajar en equipo con los laicos. De la misma manera las catequistas, líderes de grupos y de movimientos parroquiales, deben saber colaborar con los otros y no pelear contra los otros.

Podríamos reflexionar sobre las otras consignas que Jesús da sus apóstoles antes de enviarlos a misión, como son: no llevar bolsa, ni saco, ni sandalias, etc., pero si no sabemos –comenzando por los obispos, hasta llegar a cualquier laico que trabaje en la evangelización– trabajar de dos en dos, y entendernos en pequeños grupos de trabajo, todo lo demás no tiene sentido.

Pidamos al Señor la fuerza, la alegría y el entusiasmo, para trabajar en su cosecha con las personas que él ha puesto en nuestro camino, y dado como compañeros(as) de evangelización. Amén.

 


[1] “Los envió de dos en dos”. Fiesta de San Lucas, evangelista. 2ª Tim 4, 9-17. Catedral Notre-Dame de Paris, 18 de Octubre de 2001.

 

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3 thoughts on “Lc.10, 1-9

  1. Bueno este comentario donde se aclara q a Pablo lo dejaron casi solo. El único
    que acompaña es Lucas. Es lo que experimentamos en muchos períodos

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