Mc. 5, 21-43

Mc. 5, 21-43

[1]). ¡Talitá kum! Levantémonos de nuestra muerte

 

El evangelio del día de hoy nos presenta dos maneras diferentes de acercarnos a Jesús para pedirle un favor. En el primer caso encontramos a Jairo, uno de los jefes de la sinagoga, un hombre conocido y respetado por todos, que se acerca a Jesús para pedir por su hija de doce años que está muriendo. En el segundo caso tenemos a una mujer desconocida, San Marcos ni siquiera dice el nombre de esta mujer que ha gastado todo su dinero tratando de curarse y que sigue peor, es por lo tanto considerada impura, la mujer se acerca a Jesús en medio de la multitud y le “roba” un milagro, porque quiere pasar desapercibida.

En el primer caso un hombre religioso intercede por su hija, en el segundo caso una mujer desconocida busca remedio para ella misma. ¿Cómo reacciona la multitud? En el caso de Jairo una vez que saben que su hija ha muerto no quieren que siga molestando al maestro, en el caso de la mujer se extrañan de que Jesús busque quien lo ha tocado habiendo tanta gente.

¿Y nosotros como reaccionamos ante el dolor ajeno? ¿Tratamos de acercar los hombres a Dios, intercedemos por ellos, o al contrario más bien somos un obstáculo para su curación? Dios no quiere que estemos muertos, adolescentes que a los doce años están siendo victimas de las drogas, de la violencia, de la desesperación a causa de un mundo que pueden considerar sin perspectivas. Dios no quiere que las mujeres mueran por enfermedades de su cuerpo, o por tristeza, o por abandono, etc. Dios no quiere que ninguno de nosotros muramos, por eso el día de hoy nos dice a cada uno de nosotros “¡Talitá Kum, levántate! Levántate de tu enfermedad que no solo mata tu cuerpo sino sobre todo te está matando el alma. Confía en Dios ya que aún estando enfermo(a) puedes ser útil a los demás. Levántate de tu vicio que te está llevando a la muerte y a la de tu familia. Levántate de tu apatía religiosa que no te permite dar más de lo que Cristo espera por ti.

No tengamos miedo de buscar al Maestro, los medios para hacerlo son muchos: ya sea directamente como Jairo, o indirectamente como la mujer del evangelio que con mucha humildad le roba un milagro al maestro. Amén

 


[1] “Talitá Kum, que quiere decir: “Niña, a ti te lo digo, levántate.” Sab. 1, 13-15; 2, 23-24; 2 Cor 8, 7.9.13-15, XIII Domingo ordinario, Ciclo B, Our Lady of Refuge y Our Lady of Solace, Brooklyn, Nueva York, 2 de Julio de 2006.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s