Buscar la fraternidad no el fratricidio

Mt. 2, 13-18

[1] Buscar la fraternidad no el fratricidio

 

¿Quiénes son los inocentes que mueren en nuestros días? Hay tantos y en tantas partes…, basta con escuchar las noticias cada día: la enfermera que fue quemada por un enfermo, en la noche de Navidad, aquí en Francia; las victimas de los atentados terroristas en Nueva York, o en otras partes del mundo; las victimas de violaciones, de robos, o de agresiones “gratuitas”, es decir sin ninguna causa, “sin deberla”. Personas, niños, jóvenes o adultos, que no habían hecho nada malo para merecer eso (como si alguien llegara a merecer, o a ganarse, su propia muerte), y que sin embargo han muerto victimas del mismo odio que ciega al hombre

¿Cómo fue posible que Herodes llegara a hacer eso? Antigua cuestión sobre la maldad de ciertos hombres que la humanidad se plantea después de algunos actos de barbarie. Por ejemplo la muerte de más de seis millones de judíos durante la Segunda Guerra mundial por manos de Hitler; o las matanzas sangrientas en Rwanda, África, por diferencias étnicas; o los atentados terroristas a las Torres Gemelas de Nueva York  por cuestiones políticas, etc., etc., Si miramos la historia de la humanidad vemos que está marcada por guerras, revoluciones, golpes de estado, crímenes, etc. El asesinato de alguien no puede encontrar ninguna explicación, no hay nada que lo justifique: que sea hecho por motivos políticos, raciales, económicos o religiosos, entre otros.

Herodes mandó a matar a los niños en Belén porque tenía miedo de perder su poder político, no quería competencia, quería ser el único rey. ¿Cuántas personas inocentes están muriendo en el mundo hoy victima del egoísmo humano? Personas que emigran a países ricos, en los que muchas veces encuentran la muerte, con tal de buscar un futuro mejor para sus familias; salarios de hambre y explotación humana en países subdesarrollados, para mantener los privilegios de los ricos de este mundo; prostitución de mujeres y de niños en países pobres para alimentar el trafico sexual en países ricos, etc. La muerte de los inocentes no ha cesado y se multiplica de Belén a todas partes del mundo. No hay ningún lugar del planeta donde protegerse del egoísmo de Herodes, de los nuevos herodes que matan económica, sexual, culturalmente, etc., a la humanidad, con tal de seguir manteniendo su poder y hegemonía en el mundo.

Se mata al otro cuando no se le reconoce como hermano, cuando se le mira como adversario, como enemigo. La muerte de muchos empieza con el desprecio de uno (o una), de aquel (aquella) que Dios ha puesto en mi camino. La masacre de los inocentes comenzó cuando Caín no reconoció en Abel un hermano sino un adversario. Que sepamos abrirnos a la fraternidad humana. Amén.

 

 

 


[1] “La masacre de los santos inocentes”. I Juan 1, 5-2, 2, Catedral Notre-Dame de Paris, 28 de Diciembre de 2002.

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