Construir nuestra vida en la roca firme que es Cristo

Mt. 7, 21.24-29

[1]). Construir nuestra vida en la roca firme que es Cristo

Hace algunas semanas Jessica y yo preparamos esta celebración de acción de gracias, y ella escogió las dos lecturas que acabamos de escuchar: el así llamado “Himno a la caridad” de San Pablo y la casa edificada sobre la roca firme que resiste a las inclemencias del tiempo. ¿Qué tienen que ver estos textos con los XV años de Jessica que ahora celebramos?

Podemos pensar que cada persona está llamada a construir su propia casa. Y no me refiero a la casa material hecha con cemento, piedra y varillas, sino a la casa de nuestra propia vida. Cada vida humana es como una construcción que vamos haciendo poco a poco y que no terminamos nunca de hacer hasta el día de nuestra muerte. Hace quince años Jessica llegó al mundo, no solamente como regalo de Dios para Javier y Lupita sino para la humanidad entera. Fueron sus papás quienes comenzaron la construcción de su vida, es decir de su casa, poco a poco le fueron poniendo cimientos y pegándole tabiques a través de la educación y de los valores que le fueron inculcando. La construcción de una casa, y más aún de una vida, necesita de muchos elementos: la familia, la escuela, la sociedad, los amigos, etc. Ahora bien, no todas las casas materiales se construyen de la misma manera. Hay casas muy hermosas, sólidas y bien hechas, y hay casas horrorosas, débiles y mal hechas. ¿Cómo construir una casa sólida, con qué materiales, y sobre todo con qué finalidad? Es lo que vamos a reflexionar en esta homilía ayudándonos de los textos que hemos escuchado.

A los quince años Jessica se encuentra con que ya tiene una casa comenzada: lo que has hecho hasta el día de hoy en estudios, fe, amistades, valores, etc., pero aún te queda mucho por hacer, mucho por construir. Y si tus papas han comenzado el proyecto, tú lo tienes que continuar. Entre más crezcas, la responsabilidad en la construcción de tu vida dependerá más de ti y menos de tus papás. Ahora bien ¿cómo construir una vida sólida? Es aquí donde debemos de tener mucho cuidado porque quince años es una edad muy hermosa, pero a la vez muy peligrosa y de muchas tentaciones. ¿Cuál es el modelo de vida que quieres construir? ¿Qué modelos de casas, es decir de vidas, motivan tu vida? Lamentablemente en la sociedad, generalmente, se nos presentan modelos de casas –es decir de vidas– que no valen la pena. Vanidad, lujo, sexo y poder, son los elementos principales que se promueven a los jóvenes. El eslogan comercial de la marca deportiva Nike dice: “just do it, es decir, “sólo hazlo”, si te gusta algo no lo pienses, vívelo, disfrútalo. Los legisladores en México han determinado que se puede abortar, sin problemas legales, en los primeros doce meses de embarazo, y como educación sexual a los jóvenes promueven el uso del preservativo. Las marcas de licores y de cigarros anuncian hipócritamente en sus cajetillas: “El abuso de este producto es nocivo para la salud”. Pero esto es hipocresía, a ellos lo que más les importa es que se abuse de estos productos, que se vendan y que los jóvenes desde niños se vayan haciendo adictos a sus productos. En la televisión, o en los periódicos, escuchamos banalidades y estupideces acerca de la vida de artistas, desde chismes de “la socialité” Paris Hilton, o de Britney Spears hasta chismes de artistas famosos aquí en México. Todo el mundo sabe quien es Madona, o tal narcotraficante, por ejemplo, ¿pero quienes saben quien fue San Agustín, o Martín Luther King, o Gandhi, o Nelson Mandela, por ejemplo? Es decir que nuestro mundo ofrece materiales de construcción muy mediocres a los jóvenes para que ellos construyan su vida. ¿Cómo elegir? ¿Con qué materiales construir tu vida?

San Pablo en la primera lectura nos dice: “Si yo hablara todas las lenguas (todos los idiomas del mundo) y si yo tuviera muchos conocimientos, pero me faltara amor, no sería nada”. La base para la construcción de una vida es el amor, y San Juan en uno de sus textos nos dice: “Dios es amor”. Debemos de construir nuestra vida en función de los demás, para servir a los demás: nuestros estudios, nuestro cuerpo, nuestro talento debe de estar al servicio de los demás. Quien se preocupa sólo por él mismo, o por ella misma, lo que construye al fin de cuentas es una prisión, una cárcel llamada egoísmo. En cambio, quien construye una vida pensando en los demás construye una casa de hospitalidad y de servicio.

¿Dónde están tus ideales el día de hoy Jessica? No lo sé, es algo que tú debes reflexionar en estos días que agradeces a Dios por tus quince años de vida. ¿Qué es lo que hace palpitar tu corazón? ¿Es la moda, la presunción, la belleza, el lujo, el llegar a tener mucho dinero o el novio más guapo? ¿O es el deseo de servir a los demás, sobre todo a los más pobres y desfavorecidos? Es una elección difícil porque a veces hay que luchar contra corriente, sobre todo cuando en la TV y en la sociedad nos dicen: preocúpate sólo por ti y por la apariencia. Es decir debes de tener estas medidas para tener un cuerpo sexy y perfecto, debes hablar de esta manera, vestirte así, hacer esto, etc.  Afortunadamente hay personas que nos muestran otros proyectos de vida, otras construcciones. Generalmente estas casas, construidas a partir del amor y de la roca firme que es Cristo, no aparecen en los periódicos ni en la revista “TV novelas”, hay que buscar estos ejemplos casi con lupa porque arriesgan de pasar inadvertidos.

Habría varios ejemplos de vidas sólidas a lo largo de la historia. El día de hoy sólo citaré el ejemplo de Ana Frank. Una niña que como tú tenía muchos proyectos en la vida, pero a causa del odio de algunos humanos murió asesinada a los quince años por ser judía. Leo un breve pasaje de su diario que escribió en la clandestinidad, mientras se ocultaba con sus familiares tratando escapar de los militares nazis que perseguían a los judíos: “¿Por qué se destinan a diario miles de millones a la guerra y no se reserva ni un céntimo para la medicina, los artistas y los pobres? ¿Por qué la gente tiene que pasar hambre, cuando en otras partes del mundo hay comida en abundancia, pudriéndose? ¡Dios mió!, ¿por qué el hombre es tan estúpido?”. Ana Frank escribió esto cuando tenía tu edad y sólo unos meses antes de morir en un campo de concentración alemán. Lo que hizo que Ana Frank pasará a la historia, no fue su belleza, su dinero, o incluso su inteligencia, sino su búsqueda de justicia y de amor a la humanidad. Creo que una persona deja de ser niña y se convierte en mujer no cuando su cuerpo crece sino cuando su corazón madura. De esta manera podemos tener a niñas que ya son mujeres maduras y por otra parte a personas mayores que todavía son niñas. Nos dice nuevamente San Pablo en la lectura que escuchamos hace un momento: “Cuando yo era niño hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño; pero cuando ya fui hombre, dejé atrás las cosas de niño. Ahora tenemos la fe, la esperanza y el amor. Los tres. Pero el mayor de los tres es el amor.”

Jessica, que el Señor y la Virgen María te ayuden a ti, a mí, y a todos los que estamos aquí presentes, a construir nuestras vidas en la roca firme que es Cristo, es decir el Amor. Amén.


[1]). “La casa edificada sobre la roca”. I Cor. 13, 1-11.13, XV años de Jessica Ibarra Sánchez, Parroquia de San Felipe Neri, Tlalnepantla, Edo. de México, 1º de Mayo del 2008.

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