El Reino de Dios es opuesto al reino del César

Mt. 22,15-22

[1]). El Reino de Dios es opuesto al reino del César

 

En el evangelio que acabamos de escuchar observamos cómo los fariseos le hacen una pregunta a Jesús con la finalidad de poder acusarlo ante las autoridades posteriormente: “¿Está permitido o no pagar el impuesto al César?” Jesús se da cuenta de la trampa que le quieren poner y les responde: “Hipócritas, ¿por qué me ponen trampas? Muéstrenme la moneda con que se paga el impuesto” Al pedir Jesús una moneda quiere analizar el fondo mismo de la economía que sustenta al imperio. En la moneda el César había mandado a grabar su propia imagen. “Jesús les dijo: “¿De quién es esta cara y el nombre que está escrito?” Contestaron: “Del César” Entonces Jesús replicó: “Por tanto, den al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios”.” ¿Cómo interpretar estas palabras de Jesús en este Domingo –DOMUND– consagrado a pedir por las misiones?

Algunas personas han querido ver en la respuesta de Jesús: “Den al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios.”, una falta de compromiso político de parte de Jesús. Cómo si él hubiera hecho la distinción entre el mundo del César (lo material y lo político) y el mundo de Dios (lo espiritual y lo no-político). Dando a entender de esta manera que sus apóstoles (la Iglesia en general) no debe meterse en cuestiones de política y de economía. Sin embargo la vida de Jesús está llena de compromisos políticos, sociales y económicos narrados por los evangelistas. A tal punto que los judíos de su época lo llegaron a considerar como el nuevo liberador político de Israel. Jesús paga sus impuestos al César, pero ese acto (al que estaba obligado como todos sus contemporáneos), no le impide criticar la política injusta llevada a cabo por el César. La crítica de Jesús al sistema político del César es muy sutil y profunda. Él no dice simplemente si hay que pagar sí o no, sino que él invita a analizar el mundo que se había construido el César. Un mundo a su medida, la pieza de dinero con la imagen del César representa lo máximo de cinismo y de egoísmo al que puede llegar un hombre: la auto-idolatría en sus propias monedas de dinero. El mundo del César es el mundo de la opresión, de la explotación del pobre por el rico, del hambre y de la miseria. Devolverle su moneda al César quiere decir “no se hagan cómplices de ese mundo injusto”. El mundo que Dios quiere no tiene nada que ver con el del César. No se trata de no meterse en política, sino que la política que Dios quiere es muy diferente y opuesta a la practicada por el César. “Busquen primero el Reino de Dios y su justicia, y todo lo demás les será dado por añadidura.”, dice Jesús en otro pasaje de los evangelios.

Por otra parte el día de hoy celebramos el Domingo Mundial de las Misiones (DOMUND). Domingo del año en que la Iglesia nos invita a reflexionar sobre la evangelización en el mundo entero, en los cinco continentes (América, Europa, Asía, África y Oceanía). En nuestros días, como en la época de Jesús, encontramos nuevos “Cesares” que quieren dominar al mundo mediante el sistema neoliberal en el cual vivimos. Las piezas de dinero o los billetes no llevan los rostros de los líderes que dirigen económicamente al mundo, sin embargo son ellos quienes están omnipresentes en la vida de los hombres, el destino del mundo lo controlan ellos, los cesares de las finazas, de la economía, de la droga, del sexo, de la venta de armas, etc. Predicar la Buena nueva del Reino de Dios ahora es predicar un mundo más fraterno y comprometido con la causa de la justicia. Es predicar y promover el Reino de Dios y no el del Cesar. “Dar al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”, es comprometernos en la política y en la economía de Dios y no en la de los nuevos cesares.

Ustedes aquí en Francia, y en Europa en general, tienen casi dos mil años de cristianismo. La pregunta es: ¿Cómo ha sido, y en qué medida puede todavía ser, el evangelio fermento para construir una sociedad más fraterna?

Por nuestro bautismo todos estamos llamados a ser misioneros. Pidamos al Señor vivir con coherencia política y económica nuestra fe católica, y roguemos al Señor igualmente por todos los misioneros y misioneras que buscan construir un mundo cada vez más fraterno. Amén.

 


[1] “¿Está permitido o no pagar el impuesto al César? Is 45, 1-6a, I Tes 1,1-5b. DOMUND, XXIX Domingo de Tiempo ordinario, Ciclo A,  Catedral-Notre Dame de Paris, 20 de Octubre de 2002.

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