La nueva justicia propuesta por Cristo

Mt. 5, 20-26

[1]). La nueva justicia propuesta por Cristo

Los textos del día de hoy nos hablan de la justicia como de una dimensión social del ser humano pero que Jesús pone en relación con nuestros sentimientos personales (interiores) hacía alguien y hacia Dios. La justicia tiene dos dimensiones: una horizontal que tiene que ver con los hombres, y una vertical que tiene que ver con Dios.

Dimensión horizontal de la justicia: lo social. “Saben que se dijo a sus antepasados: “No matarás, y el que mate será llevado ante la justicia”.” Jesús pone en relación el asesinato, es decir la supresión física de alguien, con los sentimientos y la actitud individual que podamos tener hacia alguien: “Yo les digo más: cualquiera que se enoje contra su hermano comete un delito.” Es decir que Jesús analiza lo que pasa al interior de cada uno de nosotros, en nuestra conciencia, y que podemos o no exteriorizar.

Jesús continúa su explicación de la Ley: “y el que lo trate de tonto (a su hermano) merecerá responder ante el Tribunal Supremo.” Aquí ya encontramos una manifestación exterior hacía alguien. Del enojo (que puede ser interno y sin expresarlo) pasamos a una manifestación exterior, insultando al otro.

Finalmente, dice Jesús: “Y el que lo desprecie, será llevado al fuego del lugar de castigo.” Aquí aunque no se le haga nada físicamente al otro, no se le aprecia, se le desvalora, se le desprestigia.

Dimensión vertical de la justicia: lo religioso. “Por lo tanto, si cuando vas a poner tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo que tu hermano tiene alguna queja contra ti, deja tu ofrenda junto al altar y ve primero a reconciliarte con tu hermano, y vuelve luego a presentar tu ofrenda.” Jesús pone en relación la reconciliación con nuestros hermanos con el culto dado a Dios. Es decir que saca al culto de una relación puramente personal, e intimista, con él, para ponerlo en relación con la actitud que tengamos ante nuestro prójimo. Es importante remarcar que aquí no se trata de saber si yo tengo algo contra mi hermano (por lo que él me ha hecho), es decir si yo me siento victima de él; sino al contrario, analizar si yo no soy el responsable de sus desgracias, si mi hermano no tiene alguna queja contra mi.

Que podamos vivir este equilibrio entre lo vertical y lo horizontal en nuestro comportamiento hacia Dios y hacia los hombres. Amén.

 

 


[1]). “Ustedes han oído que se dijo a sus antepasados”. Ex 18, 21-27. 1era Semana de Cuaresma. Catedral Notre-Dame de Paris, 17 de Marzo del 2000.

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