Sepamos reconocer los signos del amor de Dios entre nosotros.

Mt. 11, 20-24

[1]). Sepamos reconocer los signos del amor de Dios entre nosotros.

 

   En ocasiones queremos buscar la presencia del amor de Dios en lo extraordinario: en los milagros sorprendentes, fuera de lo común. Sin embargo, con frecuencia, Dios nos habla en un lenguaje muy silencioso y discreto. Por ejemplo: la vida que nos regala cada día, las tres comidas diarias que alimentan nuestro cuerpo, la ropa que llevamos puesta el día de hoy, la posibilidad de orar juntos esta mañana, el sol o en ocasiones la lluvia, etc., todos estos “signos” deberían hablarnos del amor Dios, pero en ocasiones olvidamos que detrás de todos ellos se encuentra la presencia de él: discreta, silenciosa, pero llena de amor.

Sin embargo hay países, o tal vez incluso aquí mismo cerca de nosotros, en donde la gente no comerá el día de hoy, donde hay guerra, hambre, sufrimiento, o simplemente tienen prohibido reunirse para orar como cristianos. Jesús, en el evangelio del día de hoy, dice a las ciudades que no se habían convertido a pesar de los milagros que había realizado en ellas: “¡Ay de ti, Corazaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y Sidón se hubiesen hecho los milagros que se han realizado en ustedes, seguramente se habrían arrepentido, poniéndose vestidos de penitencia y cubriéndose de ceniza.”

Por otra parte en el libro del Éxodo podemos ver la incomprensión de un compatriota de Moisés: un judío de la misma raza que él, que no había logrado comprender el deseo de justicia que tenía Moisés frente al sufrimiento de su pueblo. En ocasiones lo más duro y lo más difícil es no ser comprendidos por la misma gente que nosotros amamos y a los que nosotros queremos liberar, hacer el bien: Moisés a su pueblo, Jesús a  las ciudades de Corazaín y Betsaida. Nos dice el libro del Éxodo, que hemos escuchado: “Moisés se preocupó por sus hermanos y fue cuando comprobó sus penosos trabajos. Le tocó ver cómo un egipcio golpeaba a un hebreo, a uno de sus hermanos. Miró a uno y otro lado, y como no viera a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.” Moisés llegó a hacer lo que nunca se hubiera imaginado, matar a alguien, por el deseo de hacer justicia a su pueblo, a los de su misma raza. Sin embargo el hebreo, por quien Moisés había llegado a matar, no entiende a Moisés y le reprocha: “¿Quién te ha puesto de jefe y juez sobre nosotros?”

Pidamos al Señor no ser desagradecidos con él frente a tantos signos de su amor por nosotros. Amén.

 


[1]). « ¡Ay de ti, Corazaín ! ¡Ay de ti, Betsaida ! ». Ex. 2, 1-15a, XV Semana del Tiempo ordinario,  Hermanas de St. Thomas de Villeneuve, 17 de Julio del 2007.

One thought on “Sepamos reconocer los signos del amor de Dios entre nosotros.

  1. DIOS ES TAN GRANDE, NUESTRO REY DE REYES, QUE NOS REGALA CADA DÍA LA VIDA PARA QUE LA LLENEMOS DE COSAS BONITAS COMO EL AMOR QUE EL NOS DÁ. GRACIAS PADRE CELESTIAL POR DARME LA VIDA.

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