43. Dios ha muerto (reflexión en Viernes Santo)


Desde el mediodía hasta las tres de la tarde se cubrió de tinieblas la tierra. Cerca de las tres, Jesús gritó con fuerza: Elí, Elí, lamá sabactani. Lo que quiere decir: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado? (…) Entonces Jesús, gritando de nuevo con voz fuerte, entregó su espíritu.” Mateo 27, 45-46. Antes de morir Jesús experimenta la “ausencia” de Dios. Sólo aquel que ha experimentado el abandono y el vacío por parte de Dios, podrá alegrarse del re-encuentro y de la plenitud de su presencia.

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