VENEZUELA 2026


¿Qué palabras se pueden decir frente a la violencia, venga de quien venga? Yo no me puedo alegrar cuando se agrede al otro. Venezuela se convirtió en una dictadura es verdad. Muchos venezolanos tuvieron que abandonar su país por las condiciones que vivían es verdad. ¿Pero quiénes son los Estados Unidos para imponer justicia siendo ellos los principales causantes de guerras en el mundo? Con sinceridad ellos no lo hacen por la democracia en Venezuela sino por apropiarse de su petróleo. Son tan cínicos que son capaces de vender armas a países que están en conflicto con tal de crear inestabilidad política. Ellos han impuesto a varios dictadores en el mundo, y también los han quitado, cuando más conviene a sus intereses. Su riqueza está basada en el robo, piensan que el mundo les pertenece.

Con todo lo anterior NO estoy defendiendo a Nicolás Maduro, que ha sido un hombre egoísta que ha buscado perpetuarse en el poder sin ayudar a su pueblo. Lo que lamento es el sufrimiento de la gente, del pueblo que sufre sin saber muchas veces si son de izquierda o de derecha, mientras sus lideres (de izquierda o de derecha) los manipulan, los despojan. Al mundo actualmente no lo dirigen los políticos sino los banqueros, los empresarios (sean del país que sean). Hay varios que soñaron con cambiar al mundo y cuando llegaron al poder se olvidaron de su pueblo, en el caso latinoamericano cito solamente a Daniel Ortega de Nicaragua, y a quien fuera sacerdote salesiano Jean-Bertrand Aristide, que después fue una decepción y pesadilla para su pueblo. Creo que mientras no enseñemos a los NIÑOS a ser justos (devolver lo que no es de ellos, compartir sus alimentos, etc.) y mientras los adultos no demos testimonio de pequeños actos de justicia (no dar mordidas, no comprar cosas robadas, no buscar beneficios que no se necesitan, etc.), el mundo seguirá sufriendo y dividido. Bolívar soñaba con crear la gran “Patria Americana” uniendo a diferentes países, un sueño lindo. ¿Pero cómo nos vamos a unir cuando en un mismo país hay grandes divisiones internas? Hasta en una misma familia, es difícil la unión, para no ir tan lejos. Donald Trump no es mejor que Maduro, sólo que tiene más poder y dinero es la única diferencia. Es una persona que debería de estar en la cárcel y ahora se pretende paladín de la justicia. Los dictadores de izquierda y de derecha se parecen, en ambos casos se habla mucho y se enaltece el nacionalismo.

Cada vez me desintereso más por la política, que es la realidad en que vivimos y que me hace sufrir. No hay ni a quien voltear a ver como guía. Aquí mismo donde vivo, Centroáfrica, se acaban de llevar a cabo las “elecciones” presidenciales y será de nuevo el actual presidente el que gane. En nuestro vecino país Camerún, su actual presidente tiene 92 años de edad y más de 50 años en el poder, y así podría seguir con una larga lista de dictadores o de partidos que no sueltan el poder. El poder seduce y hace que los hombres pierdan los pies y la cabeza, incluso los hombres de Iglesia, tal vez por eso el Maestro les lavó los pies a sus discípulos antes de darles el poder del sacerdocio: el poder-servir a los demás.

Me disculpo por esta pequeña reflexión, que no tiene nada de análisis político. Dejo esta ardua tarea a los especialistas que saben y lo explican mucho mejor que yo, cada uno desde su propia ideología. Cada vez me desintereso más por la política (aunque la sigo) y me intereso más por la poesía. Considero que es solamente la belleza la que salvará al mundo.

La Virgen de Guadalupe y nuestra identidad nacional


Francisco Xavier Sánchez Hernández

Introducción

   En el año 2010 celebramos el bicentenario del inicio de la guerra de Independencia –después de casi tres siglos de ocupación española en nuestro país–, así como el centenario del comienzo de la revolución mexicana. Dos luchas armadas, dos inicios de combates bélicos que han marcado profundamente nuestra identidad nacional. Ante estos acontecimientos históricos nos podemos preguntar: ¿Por qué los calendarios nacionales, en todas partes del mundo, están siempre marcados con festejos de sucesos bélicos como guerras de independencia, mundiales, revoluciones etc.?  No hay prácticamente un solo país que no festeje a sus héroes que le han “dado vida” a través de batallas. El cura Hidalgo, Morelos y Zapata –por mencionar sólo a algunos de los nuestros– vienen a engrosar la gran lista mundial de héroes de conflictos armados que contribuyeron a consolidar el futuro de sus respectivas naciones. La historia de la humanidad pareciera ser una cronología de historias de guerra y de sangre. Aztecas contra tlaxcaltecas, colonizados contra conquistadores, campesinos contra latifundistas, proletarios contra capitalistas, árabes contra judíos, etc.

   Ante tal panorama mundial, pareciera ser que el filósofo inglés Thomas Hobbes tenía razón al afirmar que el ser humano es un “homo homini lupus est”, es decir “un lobo para el mismo hombre”.[1] Desde tal perspectiva pareciera ser que, por nuestra misma naturaleza humana egoísta e individualista, los hombres siempre estaremos en guerra permanente los unos contra los otros, para asegurar nuestros propios intereses. Por su parte, el padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, corrobora lo dicho por Hobbes al afirmar que: “La verdad oculta tras todo esto, que negaríamos de buen grado, es la de que el hombre no es una criatura tierna y necesitada de amor, que sólo osaría defenderse si se la atacara, sino, por el contrario, un ser entre cuyas disposiciones instintivas también debe incluirse una buena porción de agresividad. Por consiguiente, el prójimo no le representa únicamente un posible colaborador y objeto sexual, sino también un motivo de tentación para satisfacer en él su agresividad, para explotar su capacidad de trabajo, sin retribuirla, para aprovecharlo sexualmente sin su consentimiento, para apoderarse de sus bienes, para humillarlo, para ocasionarle sufrimientos, martirizarlo y matarlo. “Homo homini lupus”: ¿quién se atrevería a refutar este refrán, después de todas las experiencias de la vida y de la historia?” [2]

   A partir de lo anterior, ¿cómo hablar ahora, en el México contemporáneo, de lo ocurrido hace doscientos y cien años en nuestro país? Consideramos que hay elementos que deben tomarse en cuenta al hablar de la búsqueda de una identidad nacional, y que no siempre están relacionados con la guerra. Elementos que por el contrario, marcan un alto a la guerra y presentan otras alternativas a la búsqueda de justicia y a la paz efímera y temporal ganada en los campos de batalla. Ya que normalmente –y la historia lo demuestra– la “paz” que surge de las guerras no es perpetua, es temporal, provisional, ilusoria. Ella espera a que los caídos se recuperen para iniciar nuevos combates. Para que la paz sea verdadera y durable debe estar basada en la justicia. Por lo tanto, si es importante recordar esos dos conflictos armados, uno para buscar nuestra independencia y el otro reformas políticas y sociales; es necesario también reflexionar sobre otros elementos, que tal vez de manera más discreta, han colaborado por llevar a cabo los ideales de justicia que dieron origen a las dos contiendas que ahora recordamos. Nos referimos a elementos culturales y religiosos no fundados en la guerra –de todos contra todos–, sino en el reconocimiento de que el rostro del otro no es un enemigo, un “lobo” que busca matarme, sino un “hermano” a quien yo debo servir.

   Las apariciones de la Virgen de Guadalupe, en el cerro del Tepeyac en 1531, marcan un antes y un después en la historia de la búsqueda de justicia, y al mismo tiempo de identidad, de la nación mexicana. Por lo tanto, no se trata tan sólo de un acontecimiento religioso, sino también político, social y cultural, que no debemos dejar pasar inadvertido en estos “festejos” patrios.

   Hemos escrito la palabra festejos entre comillas, porque nos parece que los ideales de aquellas dos guerras, que ahora conmemoramos, no se han cumplido y por lo tanto no tenemos mucho que festejar. En 1810 se trató de buscar la independencia de los habitantes de estas tierras con respecto a España. Búsqueda de libertad y de dignidad del pueblo indígena y mestizo en que la Virgen de Guadalupe ya está presente como símbolo de resistencia. Sin embargo, después de doscientos años de los ideales que iniciaron ese levantamiento armado, y más de quinientos años después de la llegada de los españoles a nuestro continente, la situación de los indígenas en nuestro país no ha mejorado[3]. Prueba de ellos es el levantamiento armado realizado en Chiapas por el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) el 1º de Enero de 1994. Esto sin contar otros movimientos, armados o no, en territorio mexicano, que buscan el mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros indígenas. Por otra parte, hace doscientos años se buscó la independencia con respecto a España; hoy no sólo somos cada vez más dependientes de los Estados Unidos, sino que al interior mismo de nuestro país se han creado nuevos mecanismos de dependencia ante grandes empresas, mexicanas o trasnacionales[4], que mantienen al pueblo subyugado y enajenado cultural, económica, social y políticamente.

   En 1910 daba inicio igualmente otro movimiento armado, se trataba de una guerra civil que buscaba reformas políticas y sociales en México. Una lucha contra la dictadura de presidente Porfirio Díaz y por la mejora de condiciones sociales de campesinos y obreros. Siete años después se lleva a cabo oficialmente el triunfo de la revolución, con la promulgación de la Constitución de 1917; pero la lucha contra las dictaduras y por las reformas agraria y social no ha terminado. Porfirio Días estuvo en el poder 33 años, tan sólo algunos años después del “triunfo” de la Revolución, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) llegó al poder para instalarse durante 71 años (1929-2000). Lo que hizo decir al escritor peruano Mario Vargas Llosa, en agosto de 1990, durante un encuentro de intelectuales en la televisión mexicana, que el PRI era la “dictadura perfecta”, o más bien una “dictablanda”. Los ideales de justicia de la Revolución mexicana por los que se luchó en 1910 no se han alcanzado, tanto a nivel político, como social y económico. El flujo de campesinos a los Estados Unidos, así como el desempleo creciente, el incremento de la pobreza y aumento del narcotráfico, dan prueba de ello.

   Ante tal panorama, no pesimista sino realista, sobre la situación en el México contemporáneo, doscientos y cien años después de las luchas por alcanzar la independencia y la revolución en nuestro país, nos podemos preguntar: ¿qué tiene que ver la Virgen de Guadalupe con todo esto? Si una buena parte de los objetivos que impulsaron estas gestas heroicas han fracasado, los grandes ideales continúan. Nos parece que podemos encontrar en la Virgen de Guadalupe un hilo conductor importante para entender mejor la búsqueda por nuestra identidad nacional; búsqueda basada en una exigencia de dignidad y de justicia. Dos de nuestros más destacados pensadores mexicanos se expresan con respecto a la influencia de la Virgen de Guadalupe en la formación de nuestra identidad nacional. El primero es el premio nobel de literatura 1990 Octavio Paz, que en el prefacio al libro de Jacques Lafaye, Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la conciencia nacional, (1974), dice: “Tonantzin/Guadalupe, en cambio, cautivó el corazón y la imaginación de todos. (…). La Virgen fue el estandarte de los indios y mestizos que combatieron en 1810 contra los españoles y volvió a ser la bandera de los ejércitos campesinos de Zapata un siglo después. Su culto es íntimo y público, regional y nacional. La fiesta de Guadalupe, el 12 de Diciembre, es todavía la fiesta por excelencia, la fecha central del calendario emocional del pueblo mexicano.”[5]  Por su parte el historiador Miguel León Portilla, en su libro: Tonantzin Guadalupe. Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el “Nican mopohua”, (2000), afirma: “Tonantzin Guadalupe –más allá de la demostración o rechazo  de sus apariciones –, ha sido para México tal vez el más poderoso polo de atracción y fuente de inspiración e identidad. Será suficiente recordar en apoyo de esto lo que significó ella en los momentos de pestes, hambrunas y de afán de encontrarse a sí mismo en los tres siglos del México novohispano. De la vida del país que alcanzó su independencia cabe evocar al padre Miguel Hidalgo, que hizo bandera de su causa a la imagen guadalupana (…). Casi un siglo después, la guadalupana acompañó a Emiliano Zapata.” [6]

   Ante la gran cantidad de literatura especializada, encuentros, conferencias, etc., en torno a la Virgen de Guadalupe, como germen de nuestra conciencia e identidad nacional[7], el objetivo del presente trabajo es mostrar cómo las aspiraciones del pueblo mexicano, por una vida digna, justa, y por una identidad propia y no prestada o impuesta, se encuentran reflejadas en el mensaje y la presencia de la Virgen de Guadalupe, que se aparece en el cerro del Tepeyac en Diciembre de 1531. El Tepeyac, lugar precolombino de culto y veneración a la diosa Tonantzin (nuestra madrecita), se convierte en lugar de reivindicación social, política, religiosa, y de identidad, a través de la Virgen de Guadalupe (nuestra madre). ¿Se trata por lo tanto de una simple proyección del imaginario colectivo, primero azteca y luego mestizo, en busca de una madre protectora? ¿Se puede ver en la mariofanía guadalupana una revelación trascendente, y por lo tanto divina, o es una simple producción humana? Para responder a estas preguntas, así como a la relación tan estrecha que hay entre la identidad del mexicano con la Virgen de Guadalupe, desarrollaremos nuestro trabajo en dos capítulos. En el primero analizaremos la figura de la diosa Tonantzin en el México precolombino, y en el segundo estudiaremos el fenómeno guadalupano.

I. La diosa Tonantzin, Nuestra madrecita.

1. De la magia a la religión.

   Es importante remarcar que no sólo la cultura náhuatl, o las mesoamericanas, sino toda cultura en general gira en torno a la religión. “La cultura, en el sentido de una fisonomía histórica total de las formas de vida humanas y de las expresiones de las mismas, no existe y no existió nunca sin la religión. La religión pertenece siempre y por doquier al conjunto cultural de un pueblo o de un ámbito cultural común.” [8] Ahora bien, ¿a partir de qué momento surge la religión en el mundo náhuatl? Laurette Séjourné, en su libro Pensamiento y religión en el México antiguo, habla de la magia como etapa anterior al surgimiento de la religión. En esta primera etapa arcaica del pueblo mexicano que, para Séjourné, tiene una duración de tres mil años y que se extiende hasta los comienzos de nuestra era, la religión todavía no existe porque no hay culto a divinidades, ni síntesis en la comprensión de la realidad, es decir no existen las bases propias para el desarrollo de una cultura. El hombre prehistórico busca asimilarse a formas de la naturaleza (animales, vegetales, agua, etc.) pero todavía no se tiene un orden y una cosmovisión precisa. No se ha logrado una visión unitaria y de síntesis sobre la realidad humana. “En la evolución del pensamiento, el Arcaico parece representar entonces la etapa prerreligiosa, situada antes de que ningún principio haya llegado a ligar los fenómenos entre sí. De donde se deduce que el universo mágico es esencialmente el de la multiplicidad  y de la fragmentación, en el que cada una de las partes que lo componen constituye una entidad aislada, sin comunión interior con el resto. La religión, concibiendo las diferentes partes como emanaciones de un todo indivisible, pone fin a este angustiante estado de parcelamiento y es ahí donde reside precisamente su trascendencia.”[9] Con la búsqueda imaginativa, y con explicaciones a partir del mito, el antiguo mexicano empieza a ordenar el mundo, la sociedad y las relaciones humanas a partir de la creencia en divinidades. Con esto no se busca negar o evadir la realidad tangible y presente en que se vive, sino explicarla a partir de “otra realidad”. Ahora bien, ¿por qué los mitos siempre tienen que ver con lo sagrado? Mircea Eliade responde que el hombre no se conforma con lo profano, busca un fundamento trans-humano, o trascendente, que de fundamento a la realidad que él vive. No se trata por lo tanto de una evasión de la realidad, sino al contrario, de una explicación de la realidad a partir de otra “realidad superior” difícilmente conocida por la razón humana. Explicación que sólo se consigue “medianamente y de forma imperfecta” a través de la imaginación y en forma de poesía mítica. “Ningún dios, ningún héroe civilizador ha revelado nunca un acto profano. Todo lo que los dioses o los antepasados han hecho, es decir, todo lo que los mitos refieren de su actividad creadora, pertenece a la esfera de lo sagrado y, por consiguiente participa en el Ser. Por el contrario, lo que los hombres hacen por su propia iniciativa, lo que hacen, sin modelo mítico, pertenece a la esfera de lo profano: por tanto, es una actividad vana e ilusoria; a fin de cuentas, irreal.”[10] El paso de la magia a la religión se produjo cuando nuestros antepasados buscaron comprender el origen y la unidad del cosmos y del hombre a partir de explicaciones mítico-religiosas. ¿De qué tipo de religión se trató?

2. ¿Panteísmo o henoteísmo náhuatl?

   La búsqueda de unidad y de síntesis, por lograr comprender la realidad en que se vive, no es un proceso fácil. Y esto no sólo para el pueblo náhuatl sino para toda cultura en general. En la gran cultura griega por ejemplo –cuna del pensamiento occidental–, con el paso del mito al logos se busca realizar una “purificación” con respecto al lenguaje sobre los dioses. Antes de la influencia judeocristiana, los filósofos griegos comenzaron a elaborar una teología que los fue llevando a la idea de un Dios uno (Parménides); diferente a cualquier forma de antropomorfismo (Jenófanes); Bien supremo (Platón); y principio, motor y causa de todo lo que es (Aristóteles), por citar algunos ejemplos. “La teología filosófica de los primeros pensadores griegos representa, como reconoce claramente y proclama altamente San Agustín en su De civitate Dei, el hontanar de esta teología universal que fue desarrollándose paulatinamente.”[11]

   Podemos afirmar que en las civilizaciones politeístas existe una tendencia imperfecta hacía un cierto monoteísmo. Es decir se busca o se admite la existencia de un dios supremo que está por encima de los demás dioses. Por lo tanto podemos hablar de un henoteísmo náhuatl.[12] Como lo afirma el mestizo Diego Muñoz Camargo, quien escribía en el siglo XVI a propósito de las divinidades aztecas: “Antes que pasemos adelante, será razón que tratemos del conocimiento que tuvieron de un solo dios, que fue aquel decir que era principio de todas las cosas. Y es ansí, que, como todos los dioses que adoraban eran los dioses de las fuentes y ríos y campos, y otros dioses de engaños (que a cada cosa atribuían su dios), concluían con decir: “Oh Dios, aquél en quien están todas las cosas”, que es decir TLOQUE NAHUAQUE, como si dijéramos ahora “aquella persona en quien asisten todas las cosas”, “aquella causa de todas las cosas acompañada, que es una”. Finalmente, que este rastro tuvieron de que había un solo Dios que era sobre todos los dioses.”[13] Por lo tanto, si no podemos hablar propiamente de un monoteísmo náhuatl, sí de una jerarquización de las divinidades, o henoteísmo, en que figuran los siguientes nombres dados a este “dios principal”, llamado: Ometéotl, Tloque Nahuaque, Ipalnemohuani y Moyocoyani[14].

Ometéotl. Significa dios de la dualidad, quien habita en el Omeyocan. Este dios supremo de tradición Tolteca posee una versión masculina denominada Ome-tecuhtli, y una versión femenina denominada Ome-cíhuatl. Lo que equivale a Señor dual y Señora dual respectivamente. Su carácter dual significa que es un dios completo al que no le falta nada, es decir, es perfecto.

Tloque in Nahuaque. El nombre de este dios supremo significa “el dueño del cerca y del junto”. Es un dios que al estar presente en todas las cosas las cuida y conserva, ya que él está junto a todo y todo está junto a él.

Ipalnemohuani. Que significa “aquel por quien se vive”, o también “dador de la vida”. Es un dios supremo que aparece en los poemas no sólo de Nezahualcóyotl, sino también de otros poetas del mundo náhuatl.

Moyocoyani. Este dios supremo aparece en los poemas de Nezahualcóyotl, pues para el rey-poeta, lo más característico de Ipalnemohuani es ser Moyocoyani, es decir: “inventor de sí mismo e inventor de las cosas.” 

   Si como señalábamos anteriormente, la cultura náhuatl, al igual que otras grandes civilizaciones como la griega, buscó acercarse a un dios supremo por encima de otras divinidades menores; hay algo que la caracteriza de otros pueblos, y es el lugar tan importante que se le concedió a la figura de la mujer dentro de las divinidades. Dios no es solamente varón, es también mujer. En esto consiste su grandeza y perfección. La dualidad varón/mujer es de gran importancia en el México antiguo. Como lo indica Miguel León Portilla: “Hay más de veinte testimonios que hablan de esas edades o “Soles” que han existido. En muchos de ellos se hace referencia a la pareja divina, Tonantzin, Totahtzin, Nuestra Madre, Nuestro Padre, Ometéotl, el dios dual, a quien se atribuyen el origen y las sucesivas restauraciones del universo. Tonantzin/Totahtzin, Nuestra Madre/Nuestro Padre, la suprema pareja divina, continúa siendo reverenciada en Mesoamérica. Cuando se pregunta a muchas personas en México, indígenas y mestizos, a quién veneran más con frecuencia responden que en sus necesidades recurren a Nuestra Madre de Guadalupe y Nuestro Padre Jesús.”[15] Reflexionemos ahora un poco más sobre la diosa Tonantzin, nuestra madrecita.

3. Tonantzin, expresión maternal de la divinidad

   Como lo hemos indicado anteriormente con respecto a las divinidades masculinas, igualmente en lo que se refiere a las femeninas encontramos un gran número de diosas. Sin embargo, muchos de los nombres dados a estas deidades femeninas tienen que ver con las distintas maneras de actuar de la misma “Madre de todos los dioses”, son advocaciones, diferentes maneras de llamarla. Otros nombres dados a las divinidades femeninas son[16]:

Cihautéotl. Madre de los dioses, es el corazón de la tierra y nuestra abuela. De ella depende la vida y la muerte. También se le conoce como Coatlicue “Madre de los grandes dioses” Hutizilopochtli, Tezcatlipoca y Quetzalcóatl. Es la esposa del viejo dios del fuego. Sus atribuciones fueron asumidas por diosas de la tierra entre las que se encuentra Tonantzin.

Diosas de la tierra. Estas divinidades comparten los rasgos simbólicos de la luna y del fuego. Toci es “nuestra abuela; Cihuacoatl es “Mujer de la culebra”; Tonantzin es “Nuestra madrecita”; Ilamatecutli es la “Señora anciana”. Algunas de estas diosas eran representadas de preferencia en forma humana, ataviadas con el vestido y tocado de las nobles damas aztecas y, a veces, con un niño en brazos.

Diosas de la vegetación y del maíz. El maíz siendo el alimento básico del pueblo era importante que fuera divinizado. Xilonen “La que anda con mazorca tierna” y Chicomecoatl “Siete serpiente”, representan las etapas del crecimiento y de la cosecha del maíz. También el pulque tenía una divinidad femenina llamada Mayahuel.

Diosas del agua. La hermana de Tláloc, dios de la lluvia, Chalchiutlicue “La de la falda de piedras preciosas” era la diosa de las aguas corrientes, del mar, ríos y manantiales. También estaba Huixtocíhuatl “La mujer de sal”, que había inventado la sal y moraba en las aguas saladas. Sin olvidar a Yoalticitl “Médica de la noche”, era la diosa de los baños, sabedora de los secretos.

Otras divinidades femeninas. Además de las diosas relacionadas con los fenómenos naturales o con elementos del sustento material, los náhuas conocían numerosas divinidades protectoras de algún lugar. En particular encontramos a Chántico “En el hogar”, diosa protectora del fuego del hogar, del fogón. En Chalma se veneraba a Chalmecacíhuatl, imagen de la diosa madre y protectora de los viajeros. Itzpapalotl “Mariposa de obsidiana” había sido la protectora de la antigua ciudad de Cuahtítlan.

   De todas estas advocaciones dadas a la “Madre de todos los dioses” sobresale el nombre y la figura de Tonantzin, “Nuestra [querida] madrecita”, ya que ella representa mejor que todas las demás, la afección y el cariño de la diosa por los hombres, por los macehuales[17]. La diosa Tonantzin era venerada en el monte llamado “Tepeyac” (de tepetl, “monte” y yacatli, “nariz”), en la cima del monte o nariz del monte. Era una diosa vestida de blanco que cargaba una cuna en sus espaldas, como quien trae a su hijo en ella. La fiesta de la diosa Tonantzin era la 8ª del calendario y a su fiesta acudía gente desde muchas leguas a la redonda. “Los indios recorrían más de 300 leguas (1 legua = 5.5727 km) y peregrinaban aun desde Guatemala hasta el Tepeyac, al encuentro de Tonantzin Cihuacóatl (“Nuestra querida madre, Mujer serpiente)”[18]

4. La conquista: “¿los dioses nos han abandonado?”

   Hernán Cortés entra a México Tenochtitlán el 8 de Noviembre de 1519 y poco tiempo después comienzan los combates contra el imperio azteca, cayendo la capital en manos de los conquistadores el 13 de Agosto de 1521. No nos extenderemos a analizar las causas que hicieron posible la caída del gran imperio azteca. Entre las cuales es necesario recordar tres elementos importantes: 1). Los presagios que en aquellos tiempos anunciaban un destino funesto para el imperio azteca; 2). El haber identificado, en un primer momento, a los españoles con el regreso de Quetzalcóatl, anunciado en la tradición, y; 3). Las alianzas militares que establecieron los españoles con poblaciones que estaban en guerra contra los aztecas. Elementos que facilitaron enormemente la caída de un imperio acostumbrado a la guerra. Lo que nos interesa, para la finalidad de nuestro estudio, es mostrar las consecuencias psicológicas y religiosas que siguieron a la caída del imperio.

   Con el triunfo militar sobre México Tenochtitlán se llevó a cabo inmediatamente una destrucción sistemática de todo lo que tuviera que ver con la cultura azteca: religión, lengua, política, arte, economía, etc. Los españoles que llegaron en aquellos años –salvo raras excepciones en algunos frailes franciscanos que empezaron su labor de evangelización– no fueron capaces de reconocer en el pueblo vencido, la riqueza y los valores de su civilización. En muy poco tiempo México Tenochtitlán quedó reducido a ruinas y humillación. Los templos fueron incendiados, las divinidades destruidas, los líderes militares y religiosos asesinados, los poetas y guardianes de la tradición perseguidos. Lo peor para los sobrevivientes no consistía en haber perdido la guerra, sino en haber perdido el sentido de la vida. El cosmos u orden [cosmos, en griego significa orden, harmonía] del mundo había cambiado. La cosmovisión azteca, centrada y regida por los dioses, había perdido su fundamento. ¿Dónde estaban los dioses que tanto los habían  protegido? Los habían abandonado a su suerte, les habían dado la espalda, los habían ignorado. Octavio Paz comenta en El laberinto de la soledad: “El drama de esta conciencia que ve derrumbarse todo en torno suyo, y en primer término sus dioses, creadores de la grandeza de su pueblo. (…) Cuauhtémoc y su pueblo mueren solos, abandonados de amigos, aliados, vasallos y dioses. En la orfandad.” [19]

   A la caída del imperio azteca sigue una depresión existencial en sus sobrevivientes. Una búsqueda de identidad y de razones que permitan seguir viviendo en ese mundo de caos y de confusión. Ángel María Garibay y Miguel León-Portilla recopilan algunos poemas de aquellos años que siguieron a la derrota. El primero sería escrito menos de dos años después de la conquista y así se expresa: “Llorad, amigos míos, tened entendido que con estos hechos hemos perdido la nación mexícatl. ¡El agua se ha acedado, se acedó la comida! Esto es lo que ha hecho el dador de vida en Tlatelolco.” El segundo, escrito en 1524, así describe la desgracia de su pueblo: “En los caminos yacen los dardos rotos, los cabellos están esparcidos. Destechadas están las casas, enrojecidos tienen sus muros. Gusanos pululan por las calles y plazas, y en las paredes están salpicados los sesos. Rojas están las aguas, están como teñidas, y cuando las bebimos, es como si bebiéramos agua de salitre. Golpeábamos, en tanto los muros de adobe, y era nuestra herencia una red de agujeros. Con los escudos fue su resguardo, pero ni con escudos puede ser sostenida su soledad.”[20]

¿Qué hacer? ¿Hacía dónde dirigirse? Si los dioses los había abandonado quedaba la posibilidad de buscar refugio en la Madre de los dioses, en la parte femenina de la dualidad, en Tonantzin [Nuestra querida madrecita], símbolo del amor y ternura por los hombres. No es por lo tanto de extrañar que en aquellos años sombríos, y de desconcierto, las peregrinaciones al Tepeyac en busca de consuelo se multiplicaran. Esto para desagrado de los españoles, que veían en aquellas manifestaciones religiosas, superstición e idolatría.

II. La Virgen de Guadalupe, Nuestra madre

1. El Nican mopohua: “¿No estoy yo aquí que soy tu Madre?”

   Diez años después de la caída de México Tenochtitlán, y en el mismo cerro Tepeyac donde los mexicas seguían adorando a la diosa Tonantzin, sucedió un acontecimiento inesperado que vino a cambiar  el destino de México. A darle nuevamente esperanza, dignidad, orgullo, reconciliación con su pasado y proyección de un avenir. A un macehual, de nombre Juan Diego, se le apareció una Señora del cielo llamada Guadalupe, que “coincidía” en muchos aspectos con la diosa Tonantzin. Señora celestial que se presenta como madre de Dios y que viene para dar amor y consuelo a los habitantes de esa región y a todos aquellos que la invoquen. Relato religioso-cultural de las apariciones conocido como “Nican mopohua”, por las dos primeras palabras en náhuatl con que inicia su narración: “Aquí se cuenta”[21]. No nos detendremos a comentar con detalle el relato oficial de las apariciones, ya que esa no es la finalidad del presente estudio. Sino que analizaremos más bien, cómo el mensaje recibido en 1531 vino a cambiar el destino del pueblo derrotado, convirtiéndose en germen de lo que hoy conocemos como México. Mensaje guadalupano que está al origen de la nueva nación mestiza, fruto de la mezcla forzada y violenta entre españoles y mexicanos. Sólo recordaremos muy brevemente el contenido del texto en cuestión.

  El Nican mopohua escrito en náhuatl muy probablemente por Antonio Valeriano en 1556, y publicado por Luis Lasso de la Vega en 1649[22], es un manuscrito de 36 páginas que narra las cuatro apariciones de la Virgen de Guadalupe a un indio llamado Juan Diego en el cerro del Tepeyac, antes de quedar plasmada su imagen en el ayate de éste. Primera aparición: La Señora del cielo se le aparece a Juan Diego en el Tepeyac un día sábado muy temprano y, utilizando las mismas advocaciones que los naturales de México daban a sus dioses, le dice que ella es la Madre de Dios, y le pide que él sea su mensajero ante el obispo para decirle que ella quiere que en ese lugar se le construya un templo, para en él mostrar y dar todo su amor a los que acudan a ella. Juan Diego habla con el obispo, Fray Juan de Zumárraga, pero éste no le cree[23]. Segunda aparición: Ese mismo día por la tarde, Juan Diego dice a la Virgen que el obispo no le creyó, y que es mejor por lo tanto que ella escoja a otro mensajero, ya que él es un macehual, no es nadie. La Virgen no acepta y le pide que él mismo vuelva a intentarlo. Al día siguiente, domingo, Juan Diego habla con el obispo quien no le vuelve a creer y le pide una señal. Tercera aparición: El mismo domingo Juan Diego habla con la Virgen y le comenta que el obispo le pide una prueba. La Virgen le dice que regrese al día siguiente por ella. Sin embargo al siguiente día, lunes, el tío de Juan Diego, Juan Bernardino, amanece gravemente enfermo. El día martes Juan Diego va a buscar un sacerdote para que auxilie espiritualmente a su tío. Juan Diego, que tiene que pasar por el Tepeyac, rodea el cerro para evitar que la Señora del cielo lo vea y lo distraiga de la tarea que en esos momentos le preocupa. Cuarta aparición: La Virgen se le aparece y lo conforta para que no se preocupe por la salud de su tío, ni por cualquier otra pena que lo aflija, le dice: “¿No estoy yo aquí que soy tu madre?”. Y lo manda a cortar flores al cerro para llevarlas como señal al obispo. Juan Diego cumple la misión de la Virgen y al mostrar las flores al prelado, la imagen de la guadalupana queda grabada en su ayate.

2. Tonantzin/Guadalupe: El nacimiento de una nación mestiza

   Las apariciones de la Virgen de Guadalupe, en el cerro del Tepeyac en Diciembre de 1531, constituyen el germen de lo que poco a poco será la nueva nación mexicana. Más allá del debate entre aparicionistas y antiaparicionistas, nos parece que hay algo que no se puede negar y es el amor y la devoción guadalupana en la conciencia colectiva de nuestro país[24]. Como lo remarca Octavio Paz: “Tonantzin/Guadalupe (…) cautivó el corazón de todos. Fue una verdadera aparición, en el sentido numinoso de la palabra: una constelación de signos venidos de todos los cielos y todas las mitologías, del Apocalipsis a los códices precolombinos y del catolicismo mediterráneo al mundo ibérico precristiano. En esa constelación cada época y cada mexicano ha leído su destino.” [25] En muy poco tiempo, después de las apariciones, el Tepeyac se convirtió en el centro de peregrinación y de devoción mariana más grande de México, y posteriormente en uno de los más importantes a nivel mundial. Ante tal fenómeno, tan masivo de aceptación religiosa (por parte de los indios, mestizos, criollos y españoles), nos podemos preguntar: ¿Lo ocurrido diez años después de la conquista de México-Tenochtitlán no fue tramado y planeado por los frailes misioneros con el fin de evangelizar al pueblo recién conquistado? O inversamente: ¿No se trató de una creación de los mismos indios mexicas ante la situación de orfandad ante la cual se encontraban? Para responder a estas preguntas nos parece importante recordar el contexto de sumisión, y aún más de exterminio, en que se encontraba la cultura mexicana en aquel tiempo.

   Años después de las apariciones, varios estudiosos de las dos tradiciones: la indígena y la española, comenzaron a remarcar las semejanzas y coincidencias entre la diosa Tonantzin adorada por los aztecas y la Virgen de Guadalupe aparecida a Juan Diego. Se ha llegado a hablar de una especie de “sincretismo religioso” y de “inculturación evangélica”. El contenido de estas expresiones –que denotan en  nuestros días un intento de dialogo, de respeto y de valoración por la cultura/religión del otro– no solamente no era conocido por los indios y españoles de aquellos primeros años de la conquista; sino que además no entraba en sus esquemas ideológicos, y esto de ambas partes. No hay que olvidar que el encuentro entre esas dos civilizaciones, la azteca y la española, se da en momentos de gloria y de expansión por parte de ambas culturas. España acababa de liberarse de los musulmanes, y con la así llamada reina Isabel “la católica” se estaba llevando a cabo, en España, una especie de purificación de la religión católica de toda forma de superstición y paganismo; por lo tanto no es creíble que ellos mismos hubieran buscado alguna forma de sincretismo con la nueva cultura y religión dominada. No hay que olvidar también que con los frailes misioneros llegaron inquisidores y guardianes de la ortodoxia de su religión. Por otra parte los aztecas se encontraban en un momento de expansión geográfica y militar, que los hacía considerarse como un imperio fuerte y orgulloso de ellos mismos y de sus tradiciones. Ante tal situación histórica de rivalidad es difícil imaginar que en tan poco tiempo, “alguien” –es decir algún habitante de México-Tenochtitlán”, sea indio o español (en el momento de las apariciones los primeros mestizos y criollos tendrían aproximadamente diez años de edad)– hubiera sido capaz de realizar tal prodigio cultural y teológico: La “fusión”, o la “síntesis”, de lo mejor de las dos culturas en el mensaje y la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe. El sociólogo francés Tzvetan Todorov, en su libro La conquista de América. La cuestión del otro, describe precisamente la opresión y el desprecio que llevaron a cabo los españoles hacía las culturas recién conquistadas. El encuentro entre los aztecas y los españoles estuvo mediatizado por la ambición del oro y de riquezas por parte de los europeos. “Los aniquilaron ¿por qué? (…) [los españoles] con pocas excepciones, siempre se refieren a objetos: la arquitectura de las casas, las mercancías, las telas, las joyas. Cortés –a quien se puede comparar con el turista de hoy en día, que admira la calidad de las artesanías cuando viaja por África o Asia, sin que por ello lo roce siquiera la idea de compartir la vida de los artesanos que producen esos objetos– cae en éxtasis frente a las producciones aztecas, pero no reconoce a sus autores como individualidades humanas que se pueden colocar en el mismo plano que él.” [26]

   Es verdad que afortunadamente hubo algunos españoles –casos excepcionales– que supieron reconocer y apreciar no sólo la cultura, de la nación recién conquistada, sino también la sabiduría y dignidad de los creadores de la misma. Entre ellos es justo mencionar a religiosos como Antonio de Montesinos, Pedro de Córdoba, Bartolomé de las Casas, Julián Garcés, Toribio de Benavente y Vasco de Quiroga, entre otros más, que supieron defender la vida y los derechos de los indios del así llamado “nuevo mundo”. Sin embargo, podemos decir que en general, la Iglesia como Institución estuvo aliada al poder y a la conquista. La espada y la cruz se unieron para explotar a los nativos del imperio conquistado. Basta recordar la famosa controversia de Valladolid, encuentro teológico de gran importancia, celebrado en España entre 1550 y 1551, entre los teólogos Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda, para dar legitimidad a la conquista, evangelización  y dominio, de los españoles sobre los indios. Por todo lo anterior nos parece difícil sostener que el mensaje guadalupano sea un producto “únicamente” humano. ¿Qué queremos decir?

   La mariofanía (manifestación de la Virgen María) en el Tepeyac se presenta como un “milagro” (del latín miraculum “Acontecimiento maravilloso”).[27] Es decir como una intervención sobrenatural, desconocida e inexplicable científicamente y que tiene una significación espiritual. Los aztecas, hijos del sol y de la divinidad, encuentran en Tonantzin/Guadalupe su razón de ser, su esperanza, su dignidad; los dioses no los habían abandonado pero era necesario relacionarse con ellos de otra manera. Del henoteísmo, de los sacrificios humanos, y del dominio ejercido a otros pueblos, habrá que pasar al monoteísmo, al respeto del otro, y a la fraternidad humana, incluso con aquellos que por entonces los dominan. Por su parte, los españoles deberán aprender a vivir su religión de manera distinta. Ya no aliada al poder sino al servicio del indio, es decir del explotado, una religión respetuosa del otro, de su cultura y del respeto por su vida. Tonantzin/Guadalupe viene a poner la religión y la cultura al servicio del hombre y no a la inversa. La montaña del Tepeyac se convierte en el nuevo Sinaí desde donde Dios habla a su pueblo para darle consuelo ante los sufrimientos infligidos por el Faraón en Egipto y conducirlo a una tierra nueva y libre.[28]

   El 12 de Diciembre de 1531 inicia el germen de lo que será una nueva nación. Una nación mestiza hecha de cultura india y  española; de tradición y novedad, a ejemplo de nuestra madre Tonantzin/Guadalupe: “Una madre natural y sobrenatural, hecha de tierra americana y teología europea.” [29] Sin embargo habrá que saber nacer, aceptar nuestro nacimiento, no renegar nuestros orígenes americanos y europeos: mestizos. Hijos de una violación humana es cierto, pero también de una vocación divina. Tonantzin, representada con una cuna en sus espaldas como para esperar el nacimiento de su hijo, ha llegado transformada en la persona de Guadalupe. La Virgen morena del Tepeyac está embarazada y va a dar a luz no sólo al Hijo de Dios, sino a la nación mexicana. Es importante construirle un templo en donde ella pueda concebir, traernos al mundo. El templo no se reduce al espacio geográfico de un lugar construido en el Tepeyac, sino que es símbolo de un nuevo mundo, de una nueva sociedad en la que los hombres podamos vivir y respetarnos como hermanos. Sin embargo habrá que saber elegir entre el rencor y la reconciliación. Una decisión que seguimos arrastrando a través de la historia, como lo remarca Octavio Paz: “Entre la Chingada y Tonantzin/Guadalupe oscila la vida secreta del mestizo”.[30]

3. ¿Hijos de la Chingada o de Tonantzin/Guadalupe?

   En 1950 Octavio Paz publicaba El laberinto de la soledad, un ensayo sobre la búsqueda de nuestra identidad mexicana. En su capítulo: “Los hijos de la Malinche”, Paz analiza la búsqueda de la maternidad en la conciencia popular mexicana. Esto a partir del estudio de las expresiones: “la chingada” y ser “hijos de la chingada”. Analicemos primero el estudio de Paz antes de proponer nuestra interpretación.

   ¿Qué o quién es la Chingada? En México es una palabra “mágica” que puede tener diferentes significados, pero en los que siempre está presente la idea de “agresión” y violencia causada al otro. “Lo chingado es lo pasivo, lo inerte y abierto, por oposición a lo que chinga, que es activo, agresivo y cerrado. El chingón es el macho, el que abre. La chingada, la hembra, la pasividad pura, inerme ante el exterior.”[31] Hay una dialéctica entre “estar cerrados” y ser fuertes (chingar) o; “estar abiertos” y ser débiles (ser chingados). “La Chingada es la Madre abierta, violada o burlada por la fuerza. El “hijo de la Chingada” es el engendro de la violación, del rapto o de la burla. Si se compara esta expresión con la española, “hijo de puta”, se advierte inmediatamente la diferencia. Para el español la deshonra consiste en ser hijo de una mujer que voluntariamente se entrega, una prostituta; para el mexicano es ser fruto de una violación.”[32] Algo importante en todo esto son los papeles que juegan el padre y la madre. El primero aparece afirmando su superioridad y la segunda humillada. ¿Qué tiene que ver todo esto con la identidad del mexicano?

   Octavio Paz establece una relación con la conquista. Los españoles (figura paterna: el Chingón) violan a la nación mexicana (figura materna: la Chingada), dando como resultado la población mestiza (el hijo: Hijos de la Chingada). La figura de la Malinche, o Doña Marina, representa a las indias que han sido violadas y utilizadas por los españoles. Y al igual que el hijo no perdona a la madre que lo ha abandonado para irse en busca del padre, el pueblo mexicano no perdona la traición de la Malinche. La Malinche representa la elección de lo extranjero en detrimento de lo nacional. Para Paz, el grito: “¡Viva México hijos de la Chingada!” “es una expresión de la voluntad mexicana de vivir cerrados al exterior, sí, pero sobre todo, cerrados frente al pasado. En ese grito condenamos nuestro origen y renegamos de nuestro hibridismo. ”[33] Es como un replegarse y encerrarse en nosotros mismos frente al agresor. ¿A quién dirigimos ese grito? A los extranjeros o a los malos mexicanos que quieran ofender y volver a violar nuevamente a nuestra madre. Es un grito que surge del fondo de la conciencia y del pasado, y da a entender que en México no hemos olvidado lo que pasó en la conquista, somos hijos de una violación. Para Paz, mientras no hayamos superado ese sentimiento de ser el fruto de una violación, y no nos hayamos reconciliado con nuestro pasado, seguiremos sufriendo y buscando nuestra propia identidad. “El mexicano no quiere ser ni indio ni español. Tampoco quiere descender de ellos. Los niega. Y no se afirma en tanto que mestizo como abstracción: es un hombre. Se vuelve hijo de la nada. Él empieza en sí mismo. (…) De ahí que el sentimiento de orfandad sea el fondo constante de nuestras tentativas políticas y de nuestros conflictos íntimos. México está tan solo como cada uno o de sus hijos. El mexicano y la mexicanidad se definen como ruptura y negación. Y, asimismo, como búsqueda, como voluntad por trascender ese estado de exilio.” [34]

   Nos parece que los análisis de Octavio Paz presentan el origen del mexicano a partir de una relación de conflicto inicial, de una violación hecha a la madre simbolizada en la figura de la Malinche (Él recuerda que el pintor José Clemente Orozco en uno de sus murales representa a la Malinche como la Eva mexicana[35]). Sin embargo no coincidimos del todo con esta interpretación, que nos parece tiene un fondo edípico. Es decir de lucha por la posesión sexual de la madre entre el padre y el hijo. Tema analizado por Freud para explicar la formación de la personalidad en las diferentes etapas del desarrollo humano[36]. Consideramos que si bien durante los primeros años de la conquista los antiguos mexicanos vivieron una etapa de incertidumbre, de orfandad y de vacio; con la llegada de la Virgen de Guadalupe se instaura una armonía nueva en la cosmovisión del mexicano. Por otra parte, incluso antes de las apariciones de la Virgen en el Tepeyac, hay una conciencia de impotencia ante el extranjero es cierto, pero también de dignidad en la caída. No todas las mujeres fueron Malinches y colaboraron con los españoles, es decir se dejaron violar, también hubo heroica resistencia por parte de mujeres y hombres que como Cuauhtémoc prefirieron morir antes que ceder al extranjero. Como el mismo Paz lo recuerda en su texto: “Cuauhtémoc y doña Marina son así dos símbolos antagónicos.” [37]

   Por otra parte no coincidimos tampoco con presentar a la Virgen de Guadalupe como una Madre-Virgen-cerrada en contraposición a la Malinche: Madre-violada-abierta. Ya que esta dicotomía corre el riesgo de hacernos caer en un maniqueísmo, buenos-malos, chingón-chingados (ya que si bien hubo Malinches del lado mexicano también existieron, afortunadamente, Bartolomés de las Casas por parte de los españoles), que nos impide apreciar la complejidad del mestizaje. En la misma línea, la Virgen de Guadalupe no es pura pasividad, como lo señala Octavio Paz, “Guadalupe es la receptividad pura y los beneficios que produce son del mismo orden: consuela, serena, aquieta, enjuga las lágrimas, calma las pasiones. La chingada es aún más pasiva.”[38]A la resistencia del indio ante la conquista, de la que hablábamos anteriormente, viene a sumarse el mensaje y la presencia de la Virgen de Guadalupe. Ella no es sólo un “paño de lágrimas” que viene a enjugar rostros sufrientes, sino que viene a devolvernos un “rostro” (mixtzin) y un “corazón” (moyollotzin) a los habitantes de estas tierras, a darles dignidad. Rostro y corazón, palabras que significan el descubrir la propia personalidad, una identidad propia, en la cultura azteca. La Virgen tiene un rostro y un corazón, es decir una identidad, que le reconoce Juan Diego cuando le dice: “Por favor, perdóname, daré pena con esto a tu rostro, a tu corazón.” Y la Virgen por su parte también reconoce la identidad del indio cuando le contesta: “Que no se perturbe tu rostro, tu corazón”[39] La Virgen no está cerrada (pasividad pura) sino que está abierta, sin embargo no ha sido abierta, o violada, por los españoles (como Doña Marina), sino que ha sido fecundada por Dios y por la cultura azteca. Ella es la madre del “Dios verdadero, Dador de la vida, Ipalnemohuani, Inventor de la gente, Teyocoyani, Dueño del cerca y del junto, Tloque Nahuaque, Dueño de los cielos, Ilhuicahua, Dueño de las superficies terrestres, Tlalticpaque.”[40]Es una madre universal, que viene a reconciliar y no a dividir a los hombres, desea que tanto los indios como los españoles aprendamos a vivir como hermanos. Es importante remarcar, entre tantos simbolismos del Nican Mopohua, que si al principio el indio (Juan Diego) está de rodillas ante el español (Fr. Juan de Zumárraga) para suplicarle que lo escuche; al final del relato es el español quien se arrodilla ante el indio y ante el testimonio religioso-cultural que éste le presenta, la tilma. Las barreras raciales y religiosas parecen romperse, el obispo pide al indio hospedarse en su palacio, en lo que le construye un templo a la Señora del cielo. No hay cerrazón o violación en esta narración sino búsqueda de fraternidad y reconocimiento de la identidad del otro/a.

Conclusión

    Iniciamos nuestro estudio indicando que la búsqueda de la identidad mexicana –su fecha de nacimiento–, no habría que situarla en los acontecimientos que ahora celebramos, 200 años de independencia y 100 años de revolución. Ideales de libertad y de justicia que aún no se han cumplido plenamente. Sino más bien habría que buscarla, no en acontecimientos bélicos –que nos llevan a considerarnos como el fruto de una violación: ser hijos de la Chingada, como lo interpreta Octavio Paz–, sino de reconciliación con el extranjero y con nosotros mismos: ser hijos de Tonantzin/Guadalupe. Desgraciadamente, como la geopolítica mundial lo demuestra, nuestra nación no es la única que se ha formado como resultado de una conquista y de una invasión. España misma y muchas otras naciones se han ido formando históricamente a partir de luchas y conquistas. El ser hijos de una violación no es nuestro signo distintivo de nacimiento, sino la manera como nos situamos en el mundo.

   México comenzó a nacer cuando empleando toda su sabiduría y cultura milenaria aceptó al otro, al extranjero. Difícil aprendizaje en el que tuvimos que dejar sangre, sudor y lágrimas. Trabajo de parto por concebir un “nuevo México” ya no basado en la fuerza de la guerra del “todos contra todos”, sino de la fraternidad. No se nace el día en que se aprende a decir “yo soy”, autarquía del sujeto que ignora al otro y que lleva a la guerra, sino cuando somos capaces de decir “tú eres”, reconocimiento de la alteridad del otro.

   Con la llegada de los españoles a México en 1519, y más aún con la llegada de Cristóbal Colón a América el 12 de Octubre de 1492, se les brindó a los seres humanos de aquel “encuentro” una posibilidad única de crecimiento a partir de las diferencias. Lamentablemente muy pocos la supieron aprovechar. Pudo más la búsqueda de una identidad entendida como mismidad, es decir como asimilación y posesión de las cosas y aún más de los seres humanos a mi mundo, a mi yo, a mi ego; que el respeto del otro, de su cultura, valores, etc. No somos hijos de la Chingada, sino de Aquella –Tonantzin/Guadalupe– que nos enseñó a integrar lo mejor del otro/a para crear algo nuevo, una nación mestiza. Si es así, el germen de lo que ahora somos habrá que situarlo el 12 de Diciembre de 1531, cuando una Señora del cielo, envuelta en nuestra cultura,nos envía al extranjero para pedirle, y más aún, exigirle  justicia. Una petición que no tiene como base la fuerza de las armas sino de la dignidad. Es con la humildad de un ramo de flores que Juan Diego se presenta al obispo para pedirle un orden nuevo en su país (simbolizado con la construcción de un templo, lugar en el que Ella pueda mostrar y dar todo su amor a indios, españoles, y a cuantos la invoquen).

   El mensaje y la tilma grabada de la Virgen de Guadalupe representan la posibilidad de vivir de otra manera. No centrados en el egoísmo (así seamos mexicanos, españoles, estadounidenses, etc.) sino en el respeto y reconocimiento del otro/a. Camino de reconocimiento y de justicia en el que, por lo menos en México, aún tenemos mucho que avanzar.

Cd. de México, 4 de Marzo de 2010

El autor

Francisco Xavier Sánchez Hernández es originario de Tuxtla Gutiérrez Chiapas. Es Licenciado en Teología por el Instituto Católico de Paris; Doctor Canónico en Filosofía por el Instituto Católico de Paris (Tesis dirigida por el Prof. Jean Greisch), y; Doctor en Filosofía por la Universidad de Paris IV, La Sorbona (Tesis dirigida por el Prof. Jean-Luc Marion). Es miembro titular de la Asociación Internacional de Estudios Médicos y Psicológicos de la Religión (AIEMPR) con sede en Suiza. Ha publicado: La verdad y la justicia, El llamado y la respuesta en la filosofía de Emmanuel Levinas, (UPM, 2006); ¿Cómo hablar de Dios al hombre de hoy? Un desafío para la filosofía del siglo XXI, (Coordinador, UPM, 2006); Vérité et justice dans la philosophie d´Emmanuel Levinas, (L´Harmattan, Paris, 2009);  y en literatura: El taller de Dios y otros cuentos e historias más (Edamex, 2009). Es profesor de tiempo completo en la Universidad Pontificia de México (UPM).


[1]  Cfr. Thomas HOBBES, Leviatán, Ed. Tecnos, Madrid, 1965. Ver en particular, parte I. Del hombre.

[2] Sigmund FREUD, El malestar de la cultura, V, en Obras completas, vol. III, Biblioteca Nueva, Madrid, 1968, p. 35.

[3] Cfr. Algunos textos de reflexión que se publicaron con motivo de los 500 años de la llegada de los españoles al continente Americano (1492-1992): Leopoldo ZEA (compilador), Quinientos años de historia, sentido y proyección, Ed. FCE, Colección Tierra Firme, México, 1991; AAVV, Nuestra América frente al V centenario. Emancipación e identidad de América Latina (1492-1992), Ed. Joaquín Mortiz / Plantea, México, 1989; Jorge Guillermo LLOSA, Identidad e historia de América Latina, Ed. Diana, México, 1992; Alfredo GOMEZ-MÜLLER, Alteridad y ética desde el descubrimiento de América, Ed. Akal, Madrid, 1997; Alfredo GOMEZ-MÜLLER (Sous la direction de), Penser la rencontre de deux mondes. Les défis de la « découverte » de l´Amérique, Ed. PUF, Paris, 1993

[4] Por citar sólo algunos ejemplos: Telmex, Televisa, TV Azteca, Coca-Cola, entre muchas más.

[5] Jacques LAFAYE, Quetzalcóatl y Guadalupe. La formación de la conciencia nacional, Prefacio de Octavio Paz, FCE, México 2006 (1ª reimpresión), p. 21.

[6] Miguel LEON-PORTILLA, Tonantzin Guadalupe. Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el “NIcan mopohua”, FCE, México, 2001, p. 14-15.  

[7] Se pueden citar como ejemplo dos actividades recientes en torno al centenario – bicentenario y su relación con la Virgen de Guadalupe: la primera es la serie de transmisiones por radio y televisión del ciclo: “Discutamos México, 200 años orgullosamente mexicanos.” Nos referimos a la emisión transmitida el 16 de Febrero de 2010 (por canal 11): “El guadalupanismo en el imaginario nacional.” Con la participación de Jorge E. Traslosheros, J. Cuadriello y Jacques Lafaye. El segundo ejemplo son las conferencias organizadas por la Universidad Intercontinental, Cd. de México, en el marco de los festejos del bicentenario: “Guadalupe: Identidad y liberación. Lectura histórica y teológica:” Del 9 al 11 de Marzo de 2010.

[8] Emerich CORETH, Dios en la historia del pensamiento filosófico, Ed. Sígueme, Salamanca, 2006, p. 14. Podemos afirmar que lo religioso existe porque hay una estructura antropológica basada en una relación con lo sagrado. Como lo indica el historiador de religiones Mircea Eliade: “En una palabra, lo “sagrado” es un elemento de la estructura de la conciencia. En los niveles más arcaicos de la cultura, “el vivir del ser humano” es ya de por sí un “acto religioso”, pues tomar el alimento, ejercer la sexualidad y trabajar son actos que poseen un valor sacramental. Dicho de otro modo: ser -o más bien hacerse- “hombre” significa ser “religioso”.” Mircea ELIADE, Historia de las creencias y de las ideas religiosas, Vol. I, De la prehistoria a los misterios de Eleusis, Trad. Jesús Valiente Malla, Ed. Cristiandad, Madrid, 1978, p. 15.   

[9] Laurette SÉJOURNÉ, Pensamiento y religión en el México antiguo, 30 Lecturas mexicanas, FCE/SEP, México, 1984, p. 63.

[10] Mircea ELIADE, Lo sagrado y lo profano, Ed. Paidós, Barcelona, 1998, p. 73.

[11] Werner JAEGER, La teología de los primeros filósofos griegos, FCE, México, 1980, p. 15.

[12] “Henoteísmo (del griego Hén = uno y Théos = dios). Término acuñado por Max Müller para designar la forma religiosa primitiva, en la cual. Aunque existan muchos dioses, sólo uno tiene la supremacía.” En Edgar ROYSTON PIKE, Diccionario de religiones, FCE, México, 2005, p. 211. Ver: Motenehuatzin H. XOCHITIOTZIN, “El henoteísmo nahuatlaca y los nombres de Dios”, en Francisco Xavier SÁNCHEZ HERNÁNDEZ (Coordinador), ¿Cómo hablar de Dios al hombre de hoy? Un desafío para la filosofía del siglo XXI, Ed. UPM, México, 2006, pp.45-56

[13] Diego Muñoz Camargo, Descripción de la Ciudad y Provincia de Tlaxcala (Relaciones Geográficas del Siglo XVI) c. 1583, Fol. 138v-139r, p. 188-189, citado por Motenehuatzin H. XOCHITIOTZIN, en ¿Cómo hablar de Dios?…, p. 49.

[14] Cfr. Carlos RAMOS ROSETE, Introducción a la cosmovisión náhuatl, Ed. UPAEP, Puebla, 2006, p.89-92, y; Bodo SPRANZ, Los dioses en los códices mexicanos del grupo borgia, FCE, México, 2006.

[15] Miguel LEÓN-PORTILLA y Earl SHORRIS, Antología y nueva palabra. Antología de la literatura mesoamericana, desde los tiempos precolombinos hasta el presente, Ed. Aguilar, México, 2004, p. 22-23.  

[16] Cfr. Juan M. SPERMÁN V, “Expresiones maternales en la religión náhuatl” en: AAVV, Las doctrinas y el culto mariano hoy, Ed. Centro Mariano de los Siervos de María, México, 1989, p. 137-155, y; Bodo SPRANZ, Los dioses en los códices…

[17] Cfr. Audio-libro: La pirámide y la catedral ¿Encuentro o contienda? Casete X: “De Tonantzin a la Guadalupana: México”, Guiones, Sergio Sarmiento, Fco. Rodríguez y Carmen Esperón, Supervisor del texto Mtro. Enrique Luengo González, Audio-libros, México, 1989.

[18] Richard NEBEL, Santa María Tonantzin Virgen de Guadalupe. Continuidad y transformación religiosa en México, FCE, México, 2005, p.90.

[19] Octavio PAZ, El laberinto de la soledad, FCE, México, 2004 [1ª edición 1950], p. 105.

[20] Miguel León-Portilla, Visión de los vencidos. Relaciones indígenas de la conquista, UNAM, México, 1989 [1ª edición 1959], p. XVI-XVII por los dos poemas.

[21] Entre algunas traducciones del náhuatl (lengua en que fue escrito el relato) al castellano, proponemos la traducción literal y a la vez poética de Miguel León-Portilla en su texto, Tonantzin Guadalupe. Pensamiento náhuatl y mensaje cristiano en el “Nican mopohua”, p. 91-159.

[22] En su libro Tonantzin Guadalupe, Miguel León-Portilla, antes de presentar su traducción del Nican mopohua, analiza el origen histórico del texto. Su autor y fecha de composición. Llegando a la conclusión de que es un texto que tuvo que haber sido redactado por un gran conocedor no sólo de la lengua, sino sobre todo de la cultura náhuatl. Coincidiendo con otros historiadores como Edmundo O´Gorman, de que fue el indio Antonio Valeriano (1522/1526 – 1605) quien lo escribió. Valeriano fue uno de los primeros alumnos del Colegio de la Santa Cruz, y tuvo como maestros a los frailes Andrés de Olmos y Bernardino de Sahagún. Este último se refería a Valeriano como “el principal y más sabio de sus alumnos.” (p. 34). Valeriano escribió el texto no como invención personal sino como recopilación de testimonios que ya existían en aquella época: “En realidad más que inventar una historia, pudo conjugar varias tradiciones. Era un hecho –como lo refirieron los declarantes ese año de 1556– que la ermita atraía mucha gente, indios y españoles.” (p. 46). Un elemento importante que es necesario remarcar, en el estudio realizado al Nican mopohua por Miguel León-Portilla, es la gran semejanza que guarda el relato de las apariciones con los Huehuehtlahtolli, discursos de la sabiduría náhuatl, que existían en el siglo XVI. Algunos de estos discursos fueron recuperados, precisamente, por los frailes Andrés de Olmos y Bernardino de Sahagún. “En su Historia de la literatura náhuatl, expresó Garibay que el Nican mopohua es muestra del lenguaje noble y cuidado: “Ningún macehual pudo hablar así [nadie del pueblo pudo expresarse de ese modo]. En su contextura general no difiere [el Nican mopohua] de la manera usada en los Cantares mexicanos o en los Huehuehtlahtolli”.” (p. 22). Para una confrontación con los Cantares mexicanos y los Huehuehtlahtolli se puede ver: Miguel LÉON-PORTILLA, Los antiguos mexicanos a través de sus crónicas y cantares, FCE, México, 2005, y; Miguel LEÓN-PORTILLA y Librado SILVA GALEANA, Huehuehtlahtolli. Testimonios de la antigua palabra, SEP-FCE, México, 1991.   

[23] Ya que las apariciones ocurren en 1531, es decir tan sólo diez años después de la caída de México-Tenochtitlán, pocas personas eran bilingües (castellano-náhuatl o viceversa) y podían servir como interpretes. El obispo Fray Juan de Zumárraga no logró aprender el idioma de los nativos, como él mismo lo escribía tres años antes de morir: “No sabemos qué pasto pueda dar a sus ovejas, el pastor que no las entiende.” Por tal motivo, quien le sirvió de interprete para dialogar con el indio Juan Diego, fue el diacono español Juan González y García (1510(?)-1590), que había llegado de España al Nuevo mundo entre 1526 a 1529, y que decidió entrar a la orden de los franciscanos, aprendió muy bien el náhuatl y residía en la casa del obispo para ayudarlo como interprete y para continuar su formación sacerdotal. “El más importante acontecimiento en la vida del padre González fue el haber sido el primer español en oír de voz del propio vidente, la narración de las apariciones de Santa María en el Tepeyac, al fungir como intérprete de la lengua náhuatl del obispo electo Zumárraga.” Isaac Luis VELÁZQUEZ Y MORALES, “El siervo de Dios canónigo Juan González y García, intérprete del diálogo entre San Juan Diego y Fray Juan de Zumárraga y Flores”, en AAVV, Historia desconocida. Una aportación a la historia de la Iglesia en México, Libro anual 2008, Ed. Minos III Milenio, México, 2009, p. 69 por las dos notas.

[24] Cfr. La serie de testimonios, fotos, artesanías, etc., recopilados por Carla ZAREBSKA, en su libro: Guadalupe, Ed. Almadia, México, 2002.

[25] Octavio Paz, Quetzalcóatl y Guadalupe…,p. 21

[26] Tzvetan TODOROV, La conquista de América. La cuestión del otro, Ed. Siglo XXI, México, 1987, p. 139.

[27] Cfr. Voz “milagro”, en: Edgar ROYSTON PIKE, Diccionario de religiones, FCE, México, 2005, p. 313.  

[28] Para una lectura del Nican mopohua desde una perspectiva indígena, consultar: Clodomiro SILLER, Guadalupe: luz y cambio de nuestra realidad. Traducción, lectura y comentario del Nican mopohua, CENAMI, México, 1985; Clodomiro SILLER, El Nican Mopohua. La Evangelización Guadalupana. Ediciones CENAMI, México, 1984. Y sobre la simbología del Nican Mopohua en relación a la dignidad del indio, consultar el excelente artículo del P. Eleazar López Hernández, considerado el “padre de la teología india”: “El paradigma guadalupano. Aporte a la misionología universal”, en www.sedosmission.org/site/index.php?option=com_docman. En donde el P. Eleazar López dice: En la Virgen de Guadalupe los mexicanos, aunque golpeados en el cuerpo por la conquista y la colonia, pudimos conservar el alma propia, que no quedó del todo vencida, y que sigue siendo nuestro reducto de lucha. Por eso, se puede afirmar que en 1531 nacimos como pueblo guadalupano, es decir, nos hicimos Juan Diegos para resistir a los proyectos de muerte que sucesivamente otros imponen sobre nuestras espaldas”. Y también: Christa Patricia GODÍNEZ MUNGUÍA, “¿Hablar de Dios a los indígenas?”, en ¿Cómo hablar de Dios al hombre de hoy? p. 131-136

[29] Octavio PAZ, Quetzalcóatl y Guadalupe…, p. 22.

[30] Op. cit., p. 22.

[31] Octavio PAZ, El laberinto de la soledad, p. 85.

[32] Op. cit., p. 87-88.

[33] Op. cit., p. 95.

[34] Op. cit., p. 96-97.

[35] Mural que se encuentra en la Escuela Nacional Preparatoria.

[36] El período de manifestación del complejo de Edipo coincide con la llamada etapa fálica (pregenital) del desarrollo de la libido, es decir aproximadamente entre los 3 y los 5 años de edad.

[37] Op. cit., p. 94-95.

[38] Op. cit., p. 94.

[39] Miguel LEÓN-PORTILLA, Tonantzin Guadalupe…, p. 113 y 133.

[40] Op. cit., p. 101-103.

34 años de sacerdocio


El día de hoy 24 de Noviembre cumplo 34 años de sacerdocio y escribo estas líneas para agradecer a Dios todo lo bueno que ha sido conmigo.


Fue una mañana, hace 34 años (24-Nov-1991) que fui ordenado en la Col. El Carmen, Valle de Chalco, Estado de México. Una iglesia muy pequeña, pobre y de lámina de cartón como la mayoría de las casas en aquel tiempo. Por lo tanto se tomó la decisión de que mi ordenación fuera en la explanada. Frente a una biblioteca recién construida y frente al campo de futbol. Creo que ya desde entonces se presagiaba que yo sería con el tiempo un “ratón de biblioteca” y que pasaría años de mi vida practicando algún deporte, en mi caso “correr maratones”.


34 años llenos de vivencias… He trabajado en diversos lugares. Principalmente en el Estado de México, en Paris y desde hace poco más de un año en Bangui, RCA. Mi trabajo pastoral ha sido muy reducido en comparación con mi trabajo académico que ha ocupado la mayor parte de mi vida. Nunca he sido párroco, solo cuasi-párroco o “achichincle” de algún párroco. Durante mis pocos años de servicio pastoral he trabajado como capellán de jóvenes de secundaria y de preparatoria (Aumônier) en Paris; acompañante de adolescentes con Sindrome de down en Paris; alivianando a chavos banda en el Valle de Chalco y Nezahualcóyotl, colaborador en parroquias como “Los Santos Reyes” en Los Reyes La Paz, y en Nezahualcóyotl en “La Conchita” y sobre todo en “Nuestra Señora de las Nieves”. Y he sido capellán durante varios años y veranos en la Catedral de Notre Dame de Paris. Sin embargo la mayor parte de mi sacerdocio lo he dedicado a la docencia. Profesor en numerosas escuelas de México: Tec de Monterrey, Universidad Intercontinental, Universidad Anáhuac, Universidad Iberoamericana, Universidad Lumen Gentium, Universidad Pontificia de México y en el Posgrado de Estudios Latinoamericanos de la UNAM. Considero que soy un hombre abierto y que vive lo que enseña, por lo menos en lo que se refiere al “Dialogo ecuménico e interreligioso” (materia que aún imparto en línea para la Maestría de la Ibero, Santa Fe), ya que he sido profesor de la CTM (Comunidad Teológica de México), donde se preparan a los pastores/as de grandes iglesias protestantes como los Luteranos, Anglicanos y Metodistas. También he sido profesor de la Universidad Hebraica de México, compartiendo cursos con rabinos e innumerables amigos judíos. He sido de todo un poco. Una mezcla de misionero comboniano, sacerdote diocesano y profesor jesuita. En alguna universidad, o al termino de dictar alguna conferencia, más de una vez me han preguntado: “- Padre ¿no es usted jesuita?” Y yo les respondo: “- Nadie es perfecto. Soy un simple sacerdote diocesano. Un macehual”.


En estos 34 años de sacerdocio he sido muy feliz y en general he hecho todo lo que me ha gustado. No sólo he visitado los 5 continentes sino que he trabajado, a veces como profesor u otras como sacerdote, ya sea en Europa, Asia, América, África u Oceanía. El mundo es hermoso y sigo sin entender lo que significa racismo. El mundo y su gente han hecho de mí un hombre universal: un poco judío y musulmán aunque mi esencia es cristiana. Católico es decir universal. El Señor ha sido tan bueno conmigo que me ha puesto como compañeros de camino a gente maravillosa (ya sean sacerdotes o laicos) pero también me ha permitido convivir con pendejos, para darme a entender que el Señor en su infinita misericordia nos ama a TODOS y que hace caer su lluvia sobre todos los seres humanos, sin distinción. Me gusta el vino, el mezcal y el tequila, aunque no siempre los tengo a la mano. Por eso, como decía mi querido padre: vamos a tomar lo que agarre la cuchara.


En dos ocasiones he estado a punto de pasar a «mejor vida». La primera tres años después de haber sido ordenado sacerdote, cuando tuve un accidente automovilístico en Nezahualcóyotl, Edo. de México, y falleció Edgar, uno de los seminaristas que me acompañaban. La segunda fue en el 2020 a causa del COVID. Logré sobrevivir pero mi padre se fue con Dios quince días después de mi recuperación. Soy lo que soy gracias a mis padres. Tengo la sensibilidad religiosa de Micaela y la libertad de Benjamín.


No todo ha sido color de rosa. También he pasado por momentos difíciles. Una depresión (que inició durante mis últimos años de estudiante en Paris, cuando hacía dos doctorados al mismo tiempo), momentos de tristeza, de soledad, de tentación, de debilidad. He cometido errores y soy consciente de ello. Recuerdo que un amigo sacerdote jesuita, cuando terminaba sus cursos decía: “Gracias por su atención. Si hubo errores en mi curso fue por culpa mía. Los aciertos han sido gracias a la ayuda de Dios”.


Así yo también en este día quiero decir que los errores que haya cometido en estos 34 años de sacerdocio han sido por estar distraído y alejado de Dios (no hay que culpar ni a Dios ni a la Iglesia). Y si han habido aciertos han sido gracias a Dios.

El día de hoy he recibido un regalo caído del cielo. Me han hablado de la Embajada de Francia para decirme que hoy podía ir a retirar los libros (11 paquetes) que han llegado de Paris. Son los libros que compré para el seminario durante las vacaciones pasadas y que gracias a algunos buenos amigos se han enviado en la maleta diplomática a Centroáfrica. En el seminario me han cantado las mañanita y me han regalado un cinturón (buena idea para que no se me caigan los pantalones, porque he adelgazado mucho) y hemos tomado excepcionalmente vino en la comida los padres (Bueno los 4 que tomamos. ¡Parece que ya me van conociendo!). Terminando de subir este mensaje me iré al mercado, para ver a mi amiga la Sra. Eufrasia, que tiene una tiendita de ropa, a quien le he encargado una ropa africana. Ese será mi propio regalo de cumpleaños. ¡Si Señor!


Agradezco a las personas que se hayan tomado la molestia de leer estas líneas y me encomiendo a sus oraciones. Gracias a mis padres (Micaela en quien pienso todos los días), familiares y amigos. Si el día de HOY, el Señor me llamara para el examen más difícil pero a la vez el más hermoso de la vida (mi juicio final), antes de cerrar los ojos y de exhalar mi último suspiro, tomaría mis últimas fuerzas para decirle una sola palabra ¡GRACIAS!


Bangui, Centro-África, 24 de Noviembre de 2025.

FIESTA DE CRISTO REY


(Una reflexión a partir de Platón y de San Agustín)

El día de hoy, domingo 23 de Noviembre, terminamos el calendario litúrgico con la fiesta de Cristo Rey del Universo. Celebramos a un “extraño y sorprendente” Rey, a quien el pensamiento de los filósofos Platón y Agustín pueden ayudarnos a entender algo de su misterio.

El filósofo Platón (427-347 a de JC) escribió su obra monumental La República en la que busca la mejor ciudad para vivir. Es interesante remarcar que en este libro que trata sobre la política, encontramos por vez primera la palabra griega Teología(Teo = Dios; Logos = Estudio, tratado, razonamiento). Es decir que la palabra “teología” que utilizamos tanto en nuestros días, no es de origen cristiano o judío. Sino que tiene un origen pagano. “Teología” es simplemente un razonamiento sobre los dioses (si se cree en muchos), o sobre Dios (si se cree que sólo hay UNO). En su libro La República, que busca la mejor manera de gobernar a un pueblo, Platón se dirige a los poetas, que siempre han sido los creadores de los dioses (al igual que de musas y de héroes, con el fin de educar a la humanidad). Platón les dice a los poetas en su Libro II, 378d, que es necesario no hablar mal de los dioses y decir que hacen la guerra entre ellos mismos, porque la gente va a tener tendencia de imitarlos. Por lo tanto es necesario “hablar de los dioses (Teo-logia) tal como ellos son”. Es necesario purificar su lenguaje cuando se refieran a los dioses: «O las batallas entre los dioses que ha fingido Homero, todo esto no debemos admitirlo en la ciudad.» Para finalmente concluir que hay que buscar cuál es el mejor lenguaje sobre los dioses –teología–, en 379c: «Correcto, dijo; pero es que se trata precisamente de esto, es decir de cuáles serían los modelos en el lenguaje sobre los dioses. Estos más o menos, le dije. Que se hable siempre, supongo, a Dios tal cual es.»

En la ciudad política “ideal” que Platón buscaba construir, él analizó diferentes formas de gobierno como la democracia (el poder del pueblo), que aunque hoy goza de mucha estima, para Platón no era la forma ideal para gobernar, ya que para él no era conveniente que un montón de gente, sin estudios y sin preparación, eligieran a sus dirigentes, porque seguramente elegirían mal. Tampoco le convencía la Oligarquía (el poder en unos pocos), porque seguramente este grupito de personas privilegiaría solamente sus propios intereses). Ni tampoco la Tiranía (el poder absoluto en un solo hombre sin preparación), ya que solamente buscaría satisfacer sus caprichos personales. Para Platón la ciudad ideal debería estar gobernada por una sola persona, una Monarquía (el poder en uno), pero con mucha preparación, que hiciera parte de la aristocracia (los mejores en el poder). La diferencia entre el tirano y el monarca es de que para Platón, el tirano no busca la Verdad ni el bien de su pueblo, sino solo sus intereses personales, que él adquiere con violencia. En cambio el verdadero “Monarca-Aristócrata”, en quien pensaba Platón, debería de ser un FILOSOFO. Es decir alguien que después de una larga formación intelectual y humana pudiera dirigir el destino de su pueblo. Alguien que buscara la virtud y no la pasión; la Verdad y no la apariencia. 

Cabe señala que Platón murió en el año 347 antes del nacimiento de Cristo y no pudo ver al Rey que él tanto imaginaba.

Prácticamente setecientos años después nació en el norte de África (actual Argelia), un hombre que vendría a iluminar el pensamiento occidental por muchos siglos, San Agustín de Hipona (354 – 430). San Agustín fue un gran admirador del pensamiento de Platón (hoy diríamos fue su “fan # 1”). San Agustín fue uno de los primeros pensadores cristianos que encontró en la filosofía griega (y para él particularmente en Platón), una valiosa ayuda para entender mejor “racionalmente” la inteligencia de nuestra fe. Por ejemplo en la “Idea del Bien más allá del ser”, Agustín pudo entrever la imagen de Dios por encima del ser. Y con respecto a elegir a un Rey-Aristócrata como gobernante de una ciudad ideal, Agustín entendió que no se trataba de nadie más sino de Jesucristo, Rey del Universo. En su gran obra La ciudad de Dios (426), San Agustín sigue muy de cerca La República de su maestro Platón. Sin embargo para Agustín, la Ciudad de Dios no debe de ser vista como una utopía inalcanzable, sino como una realidad dinámica, revolucionaria y liberadora, que podemos vivir todos los seres humanos cuando dejamos el pecado y tomamos a Dios como Rey y soberano de nuestras vidas. La vida misma de Agustín da testimonio de lo que él escribe. Después de llevar una vida alejada de Dios, con reflexiones filosóficas entremezcladas con placeres de la carne, por fin decidió tomar a Dios como Rey de su vida y esa elección vino a cambiarlo TODO. Cómo él mismo lo escribe en su diario espiritual que lleva el título de Confesiones, Libro X, 27: “Tarde te amé oh belleza tan antigua. ¡Tarde te amé! Yo te buscaba fuera, sin saber que Tú estabas dentro de mí”

Que en este día en que celebramos a Cristo como Rey del universo, el Señor nos de la fuerza para elegirlo a Él por encima de cualquier otra elección. Una vida sin Cristo lleva a la arrogancia y al fracaso. Una vida en la que Cristo sea el Rey de nuestra vida nos lleva a la humildad y la éxito (que no siempre es el éxito del mundo). Gracias Señor porque en un día como hoy: Fiesta de Cristo Rey, fui ordenado sacerdote un 24 de Noviembre de 1991. GRACIAS POR TANTO. Viva Cristo Rey! (¡y fuego!)

Bimbo, Centroáfrica, 23 de Noviembre de 2025

Ser Seminarista en la República Centroafricana: Desafíos y Reflexiones


P. Francisco Xavier Sánchez Hernández[1]

El paso de la pregunta ¿Por qué hay Ser en vez de nada a la pregunta ¿Dónde está tu hermano?
De Heiegger a Levinas

Introducción

Ante todo agradezco a Dios la posibilidad de estar el día de hoy aquí con ustedes compartiendo esta ponencia. Agradezco igualmente al secretario general de la Conferencia Episcopal Centroafricana, Mons. Cédric, al rector de nuestro seminario P. José Pabou y al equipo de formadores que han puesto su confianza en mí, al permitirme ser parte del equipo formador del Seminario Nacional San Marcos.

Queridos seminaristas, quiero dirigirme a ustedes en esta ponencia y por tal razón he elegido como tema de reflexión y de debate el tema: “Ser seminarista hoy en República Centroafricana”. Una frase que comporta tres aspectos temáticos distintos: 1. ser seminarista; 2. el día de hoy y; 3. en República Centroafricana. En estas tres palabras: seminarista, hoy y Centroáfrica, están en juego la identidad (ser); la temporalidad (hoy) y la espacialidad (República Centroafricana). Para ayudarme en esta reflexión, y por mi propia formación filosófica, seguiré las reflexiones –de manera muy general– de Martin Heidegger y de Emmanuel Levinas.

Dividiré mi exposición en dos grandes secciones. En la primera parte analizaré cada una de las tres palabras de esta conferencia: “Ser-seminarista, hoy y Centroáfrica”. Y en la segunda parte profundizaré sobre dos maneras distintas en las que se puede responder al desafío que presenta el ser seminarista hoy en Centroáfrica. O bien se responde desde la Mismidad del todopoderoso y egoísta: “Yo soy”; o bien desde la alteridad de la respuesta dada al Otro: “Tú eres”. Para la primera respuesta, centrada en el “yo”, tomaré como base la analítica existencial del filósofo alemán Martin Heidegger. Para la segunda respuesta, centrada en el “Otro”, tomaré como referencia la ética propuesta por el filósofo judío-francés, Emmanuel Levinas. 

La finalidad de esta ponencia es demostrar que no basta con ser seminarista y estar estudiando aquí (en el ciclo escolar 2025-2026), en el Seminario Nacional San Marcos de República Centroafricana, si antes no nos hemos preguntado sobre el sentido último de nuestra existencia en el mundo. ¿Por qué estamos aquí? O dicho de otra manera ¿por qué o para qué hemos nacido? Y qué tienen que ver esas preguntas y respuestas con el deseo de querer ser sacerdote en Centroáfrica.

1ª sección

Ser seminarista hoy en República Centroafricana

Analicemos primero, por separado, cada uno de los tres elementos de la expresión antes de buscar unirlos en una sola frase.

1. Ser seminarista.

La palabra seminarista está formada por la palabra en latín “seminarium” que significa semilla o lugar de siembra; y por el sufijo “– ista”, que indica la profesión o el oficio. Esto quiere decir que el seminarista tiene como actividad principal ser una semilla que se cuida y se protege para que llegue a ser un árbol grande que de buenos frutos, cuando sea sacerdote. El ser seminarista es algo pasajero. En términos aristotélico-tomistas diríamos que la semilla, o el seminarista, está en potencia con la finalidad de convertirse en acto, en el árbol que es el sacerdocio.

Sin embargo, al igual que en el caso de las semillas, no todos los seminaristas llegan a ser sacerdotes, a ser árboles. Algunas semillas encuentran que esta tierra, del seminario, no era la indicada para ellos y abandonan. Otros sí llegan al sacerdocio pero no todos producen los mismo frutos en su ministerio sacerdotal. Esto nos recuerda la parábola del sembrador, contada por Jesucristo hace más de 2,000 años.

« Voici que le semeur sortit pour semer. Comme il semait, des grains sont tombés au bord du chemin, et les oiseaux sont venus tout manger. D´autres sont tombés sur le sol pierreux, où ils n´avaient pas beaucoup de terre ; ils ont levé aussitôt, parce que la terre était peu profonde. Le soleil s´étant levé, ils ont brûlé et, faute de racines, ils ont séché. D´autres sont tombés dans les ronces ; les ronces ont poussé et ls ont étouffés. D´autres sont tombés dans la bonne terre, et ils ont donné du fruit à raison de cent, ou soixante, ou trente pour un. Celui qui a des oreilles, qu´il entende » (Mt. 13, 3b-9).  

Del texto que acabamos de escuchar quisiera que retengamos para nuestra reflexión, la última frase dicha por Jesús: Celui qui a des oreilles, qu´il entende”. Para recordarnos, cuando hablemos de Emmanuel Levinas, sobre la importancia de la escucha ética, que está al centro de nuestra vocación humana.

Un seminarista es un joven que se siente “llamado” por Dios. Etimológicamente la palabra “vocación” proviene del latín “vocatio”, que significa “llamada”, es la acción de llamar a alguien. En el seminario los formadores tenemos la tarea de ayudar a los jovenes a discernir en su proyecto vocacional para saber si realmente han sido llamados por Dios. En todos los seminarios se propone una formación integral compuesta de cuatro dimensiones: la humana, la intelectual, la espiritual y la pastoral.

  1. Dimensión humana. Se busca el crecimiento integral del futuro sacerdote, desarrollando virtudes como la honestidad, la integridad y la madurez afectiva, además de enseñar a gestionar impulsos, integrar la sexualidad en la castidad y a desarrollar una personalidad fuerte y flexible. Se enfoca en la autoaceptación, el autoconocimiento y la autoentrega a la luz de la fe, para que el seminarista sea un hombre virtuoso, capaz de reflejar a Cristo y servir a las personas con caridad y compasión. 
  • Dimensión intelectual. Se busca el desarrollo de una sólida comprensión de la fe a través del estudio de la filosofía y la teología, preparando al seminarista para explicar y defenderla, y para realizar la tarea evangelizadora con atención crítica al contexto cultural actual. Esta formación se complementa con el estudio de ciencias humanas y sociales, el aprendizaje de lenguas clásicas como el latín, el griego, y una preparación cultural general, todo ello para que los futuros pastores puedan anunciar el Evangelio con verdad y esperanza. 
  • Dimensión espiritual. Se busca desarrollar la relación personal del seminarista con Dios a través de la oración, la vida sacramental (especialmente la Eucaristía y la Reconciliación), la meditación de la Palabra de Dios (lectio divina), y la participación en la vida comunitaria del seminario. Se busca una profunda intimidad con el Señor, el desarrollo de virtudes sacerdotales y la guía del Espíritu Santo para preparar al futuro sacerdote a comunicar la caridad de Cristo y servir al pueblo de Dios.
  • Dimensión pastoral. Es una experiencia crucial que prepara a los futuros sacerdotes para ser «pastores» (guías) de la comunidad, desarrollando en ellos el corazón y las actitudes de Cristo: caridad, compasión, generosidad y misericordia. Esta dimensión de la formación implica la práctica del ministerio en parroquias u otras comunidades, la interacción con las personas para acompañarlas en su fe, y el servicio a los pobres y necesitados. Se busca que el seminarista viva un encuentro real con la gente, permitiendo que su vocación florezca y se transforme en su futuro ministerio sacerdotal. 

Hasta ahora hemos descrito en líneas generales quien es un seminarista: Un joven que, en cierto momento de su vida, considera haber recibido un llamado especial de Dios para seguirlo. Por lo tanto ingresa al seminario, que es el semillero de la Iglesia, para hacer crecer y verificar, o no, el llamado específico que ha recibido, a través de un muy largo camino formativo.

2. Hoy

¿Pero qué significa ser seminarista hoy, en los primeros veinticinco años del siglo XXI? Si el apartado anterior tenía que ver con la identidad del seminarista, esta sección trata el tema de la temporalidad.

Por cuestiones de tiempo no reflexionaremos sobre cómo ha ido evolucionando la formación de los seminaristas a lo largo de la historia. Una cosa es cierta, no es lo mismo ser seminarista ahora en 2025, a serlo en los primeros siglos de la iglesia, en la edad media, o ciertos momentos de persecución religiosa por ejemplo. El tiempo tiene que ver con variaciones y cambios. El tiempo no es estático, es movimiento, es dinamismo puro. Nadie puede vivir afuera, atrás o adelante del tiempo que le tocó vivir. Es verdad que hay personas que, por diferentes razones y sobre todo por inconformidad social, buscan aislarse de los cambios de su época encerrándose en sus pequeñas capsulas “atemporales”, pero esto es algo irreal e ilusorio. Se viven los cambios de tiempo tanto de manera personal como colectiva. Hay personas o instituciones que viven con la nostalgia del pasado o con la ansiedad del futuro y desaprovechan el tiempo presente, el aquí y ahora (“hic et nunc”).

A los nostálgicos del pasado, que piensan que la iglesia de antes era mejor que la de ahora se les llama tradicionalistas, conservadores o integristas; a los que añoran una iglesia futurista se les llama liberales o progresistas. Y la Iglesia católica, en la actualidad, está llena de diferentes tendencias que muchas veces dificultan el dialogo al interior mismo de la Iglesia.

En Enero de 1959, a pocos días de haber sido elegido sucesor de Pedro, el Papa Juan XXIII convocó el Concilio Vaticano II, porque quería precisamente que la Iglesia recuperara el tiempo perdido actualizándose. A este gran movimiento eclesial se llamó le “aggiornamento” (puesta al día)[2]. Ahora, después de sesenta años de que concluyó el Concilio, muchas personas incluyendo sacerdotes, obispos y hasta cardenales, siguen sin aceptar las principales reformas que trajo el Concilio Vaticano II, porque son nostálgicos de una Iglesia que se preocupó más por ella misma como Institución que por servir a la gente.

El tiempo es como un tren que avanza, independientemente de nuestra voluntad. Tiene su autonomía propia pero también está sometido a decisiones humanas como las guerras, la economía, la cultura, el calentamiento global, etc. Y es necesario que tanto de manera personal como institucional (como Iglesia), nos subamos al tren del tiempo para acompañar a nuestros hermanos. Es más fácil tratar de aislarnos y repetir esquemas añejos en la liturgia, en la pastoral, en la predicación, etc., que buscar actualizarnos para poder servir y acompañar a nuestros hermanos en sus necesidades concretas y en lo que ellos esperan de nosotros el día de hoy. Les comento una pequeña anécdota personal. Hace tiempo estando algo enfermo fui a ver a un doctor amigo mío, ya jubilado y ancianito, que me dio una receta que en ninguna farmacia pude encontrar. Me decían que ya no se producía ese medicamento. Lo mismo sucede con cualquier otra profesión. Un ingeniero, mecánico, abogado, etc., tiene que estarse constantemente actualizando para poder seguir ejerciendo su profesión. ¿Y qué sucede con los sacerdotes? Hay ocasiones que algunos ya no vuelven a abrir un libro de filosofía, de teología, o de cultura en general, después de que dejaron el seminario.

Ser seminarista hoy significa estar enterados de lo que está sucediendo en el mundo en la actualidad. Y hablo del mundo, no solo de nuestra pequeña parroquia. Cada vez el mundo está más interconectado y lo que sucede en un lugar por alejado que parezca, tiene repercusiones mundiales, como fue el caso del COVID 2019, que inició en un poblado de China, por citar un ejemplo. Ahora con tantos medios de comunicación a nuestro alcance, el mundo parece cada vez más pequeño y cercano en todos los aspectos. Día y noche estamos recibiendo, por medio de las redes sociales, influencia mediática, que entra a nuestros ojos, oídos y cerebro, penetrando nuestro ser, moldeándonos, formateándonos. Es muy importante ser críticos y estar atentos a todo lo que circula en las redes sociales.[3]

Hace ya algunos años, en 1979, el gobierno de Quebec pidió al filósofo francés Jean-François Lyotard que hiciera una reflexión sobre la situación existencial que se vivía en el mundo occidental a fines del siglo XX. Fue allí que por primera vez se utilizó el termino de postmodernidad, como la condición existencial en la cual se encuentra inmerso el hombre de nuestros días[4]. Es como el agua en la cual nos movemos dentro de una pesera y con gran dificultad para poder salir y buscar otras alternativas. Incluso para nosotros que vivimos en África, pero que recibimos “coleadas” de lo que se vive en occidente. 

Por cuestiones de tiempo no profundizaré sobre la postmodernidad, que es como se define la situación del hombre contemporáneo. Sólo señalaré algunas de sus principales características. En la modernidad se le hicieron varias promesas al ser humano que con el paso del tiempo no se cumplieron. Las podemos dividir en dos: 1. Se idolatró a la razón y a la técnica como portadoras de progreso. 2. Se construyeron grandes meta-relatos, o proyectos sociales, que con el paso del tiempo fracasaron. Auschwitz, el mayor campo de concentración para judíos durante la Segunda Guerra mundial, se convirtió en el símbolo del fracaso de la modernidad. Porque ¿cómo fue posible que uno de los países más cultos de la tierra, Alemania, haya podido asesinar de la manera más inhumana y brutal a más de seis millones de judíos? Es decir que la razón y técnica no lo son todo. Una persona o todo un pueblo pueden desarrollar mucho su razón y sus avances técnicos, pero eso no los hace mejores seres humanos, al contrario ya que ese aparente progreso puede ser utilizado para destruir y asesinar a sus semejantes. Por otra parte la caída del muro de Berlín en 1989, que dividía a las dos Alemanias, anunciaba la caída del socialismo y de un proyecto utópico (meta-relato) en que creyeron muchas personas buscando un futuro mejor.

Por lo tanto las consecuencias del desencanto que produjo la modernidad han producido un comportamiento específico de vida en el hombre contemporáneo que en general presenta las siguientes características: 1. Egoísmo, 2. Relativismo, 3. Inmediatez, 4. Hedonismo. 5. Desconfianza en la razón, 6. Fin de los meta-relatos.

  1. Egoísmo. El hombre contemporáneo es en su gran mayoría tremendamente egoísta. Producto de ese fuerte egoísmo son el individualismo y el narcisismo. La idolatría del ego es la característica principal de los sociedades actuales. No hay interés por los demás, lo que importa es el yo: económicamente, familiarmente, sexualmente, laboralmente, etc.[5]
  • Relativismo. Consecuencia de lo anterior resulta el fuerte subjetivismo contemporáneo. No se cree en verdades absolutas, todo es relativo, la verdad depende de cristal de quien la mira. En nuestros días se habla mucho de “tolerancia”, pero entendida como indiferencia ante el otro, cada quien es libre de hacer de su vida lo que quiera, hay un rechazo a las reglas y a la normatividad[6].
  • Inmediatez. Se busca obtener todo de manera inmediata, directa, sin intermediarios. Si te gusta algo “sólo hazlo”, no lo pienses, no lo medites, no lo postergues para mañana. En esta mentalidad se rechaza todo lo que es esfuerzo prolongado. ¿Para qué estudiar tantos años si se puede obtener dinero de manera más rápida e inmediata haciendo incluso actividades delictivas? Se busca vivir la vida loca aquí y ahora.
  • El hedonismo es la búsqueda del placer por el placer. Y no es que el placer sea malo, todos buscamos de cierta manera el placer: estar con los amigos, disfrutar una copa de vino, la comida, etc. Pero en el hombre contemporáneo el placer se ha idolatrado. El consumo de las drogas cada vez más fuertes se ha incrementado. Se busca una sexualidad novedosa sin importar el amor hacia la otra persona. Todo debe girar en búsqueda de mayor disfrute sensorial que no siempre humaniza más al ser humano[7].
  • Desconfianza en la razón. En la lista de aspectos negativos del comportamiento post-moderno, sobresale un elemento que, a nuestro parecer, no es negativo y que al contrario puede ayudarnos a salir adelante y que es la desconfianza en la razón. En la modernidad se creyó mucho que desarrollando la razón y la técnica el hombre sería más feliz. Sin embargo a partir de la segunda mitad del siglo XX, como ya lo hemos señalado, asistimos a un deterioro de la humanidad; calentamiento global, extinción de especies, proliferación de armas, desigualdad social, etc. El hombre contemporáneo se ha dado cuenta que ser más inteligentes no es necesariamente sinónimo de ser más feliz y busca otras alternativas antes dejadas en el olvido, como son la sensibilidad, afectividad o espiritualidad por ejemplo.
  • Fin de los meta-relatos. El hombre contemporáneo ya no cree en grandes proyectos colectivos. El comunismo, que fue la gran opción de muchos seres humanos, ha dejado de ilusionar a la mayoría. La prueba es la caída del muro de Berlín en 1989 para volver a reunificar a las dos Alemanias. Ahora se construyen “micro-relatos”, pequeños relatos o proyectos personales, familiares o empresariales, que sólo buscan una ganancia para unos cuantos.

3. En República Centroafricana.

Concluimos la primera sección de nuestro estudio con el análisis de la realidad geográfica donde ahora nos encontramos, y donde ustedes se preparan para ejercer su sacerdocio, República Centroafricana. No es lo mismo ser sacerdote en Estados Unidos, Francia o México, que serlo en Centroáfrica. Cada lugar geográfico tiene su especificidad. Desde el punto de vista pastoral no podemos decir que algún lugar sea mejor que otro. Hay países que tienen gran capacidad económica pero cuentan con otro tipo de problemas como la falta de relaciones interpersonales, egoísmo, consumismo, etc. Características que hemos señalado anteriormente al hablar de la posmodernidad.

Por otra parte no basta con haber nacido en una tierra específica para conocerla. Yo por ejemplo soy extranjero y esto se nota por mi color de piel, aún no hablo sango y voy conociendo poco a poco esta nueva cultura a donde el Señor me ha colocado. Ustedes tienen una ventaja sobre mí ya que hacen parte del clero local centroafricano. Esta ventaja deben utilizarla a su favor y no conformarse con conocer superficialmente su país.

Ustedes al estar siendo formados en el Gran Seminario Nacional San Marcos tienen una gran responsabilidad en su país, ya que hacen parte de la elite cultural de Centroáfrica. Es importante por lo tanto que conozcan bien la realidad histórica, política, económica, y religiosa de su país para poder ejercer mejor posteriormente su ministerio sacerdotal.

1. La realidad histórica. Una es la historia oficial, que escriben generalmente los conquistadores, los que han salido victoriosos, y otra la historia real del país. Es importante que ustedes no solo conozcan la historia de su país en sus diferentes etapas, sino que la hagan conocer a los demás, sobre todo a los niños y a los jóvenes.

2. La realidad política. La realidad política de RCA, al igual que la de muchos países, está marcada por la corrupción, dictaduras y fraudes electorales. Dentro de poco tiempo, en Diciembre tendremos elecciones presidenciales en el país, ustedes deben de seguir con interés a los dirigentes políticos de su propio país. Para esto les recomiendo estar informados tanto por lo que dice la prensa nacional como los medios extranjeros.

3. La realidad económica. Centroáfrica es un país que padece una gran pobreza extrema como lo indican los datos oficiales de las Naciones Unidas. Sin embargo es un país rico en recursos naturales. Esto en vez de desanimarlos, debe de impulsarlos para trabajar con y por su pueblo en la construcción del Reino de Dios. Que podamos decir como Jesús en la Sinagoga de Nazareth: “El Señor me ha enviado a evangelizar a los pobres y a proclamar a los cautivos la libertad.” (Luc 4, 18-19).

4. La realidad religiosa en Centroáfrica es compleja por la coexistencia por la coexistencia de varias religiones y ritos ancestrales. Es importante que desde el seminario se conozca los elementos básicos del Islam, que son un grupo importante de hermanos nuestros y que viven en el mismo país.

Después de un año de haber llegado al Seminario San Marcos he visto con mucho agrado que hay una preocupación social porque las cosas cambien y mejoren en su país. Los títulos de sus trabajos de investigación dicen mucho sobre sus inquietudes. Por ejemplo: “¿Cómo conseguir la paz en República centroafricana?”  o estudios sobre la justicia y la democracia, tomando como base a pensadores europeos. 

Es importante conocer y enriquecerse con lo mejor del pensamiento occidental, desde los griegos hasta los actuales pensadores europeos y anglosajones. Sin embargo es muy importante que no olviden su propia realidad africana. Es importante estudiar el pensamiento de los grandes estudiosos de la negritud y de la liberación de África como Franz Fanon, Aimé Césaire, Ernest Wamba o Achille Mbembe, entre otros; o grandes literatos como los premios nobel de literatura africanos: Wole Soyinha (Nigeria, 1986), Naguib Mahfouz (Egipto, 1988) Nadine Gordimer (Sudáfrica, 1991), John Maxwell Coetzee (Sudáfrica, 2003) O Abdulrazak Gurnah (Tanzania, 2021), todo esto sin olvidar al gran Albert Camus, nacido en Argelia al igual que San Agustín. Y por último es importante señalar también a grandes humanistas africanos como Nelson Mandela, Kwame Nkrumah o Desmond Toutu. Yo siendo latinoamericano les doy un consejo fraterno: “Busquen beber en su propio pozo”, que es el título de uno de los libros del padre de la teología de la liberación, el sacerdote peruano, Gustavo Gutiérrez[8].

Con respecto a las filosofías y teologías de la liberación latinoamericanas, considero que tienen mucho que aportar en el contexto africano, ya que hay muchas coincidencias con respecto a haber sido colonizados, a las dictaduras, pobreza y distintos tipos de opresión que viven nuestros pueblos.

Es difícil ser seminarista hoy en Republica Centroafricana en un contexto de pobreza, de inseguridad, de violencia y de falta de infraestructura educativa. Sin embargo estos desafíos deben despertar en ustedes el deseo de seguir a Cristo con más radicalidad. Y la prueba de que estos desafíos no desaniman a la juventud es el incremento de las vocaciones sacerdotales y religiosas.

Si hasta ahora hemos visto en líneas generales lo que significa ser seminarista hoy en Republica Centroafricana, veamos ahora lo más importante y que tiene que ver con llamado en sí mismo.

Como hemos indicado al inicio de esta exposición. Ustedes están aquí el día de hoy porque han escuchado un llamado de Dios para seguirlo y ser sus ministros. Pero se trata realmente de un llamado que venga de Dios, es decir de su alteridad y trascendencia? O se trata de un llamado que venga de mí mismo, de un auto-llamado por decirlo de esta manera, de mi mismidad? Para ayudarnos a reflexionar sobre la trascendencia o la inmanencia de este llamado, analizaremos en la segunda parte de esta exposición, las propuestas filosóficas de Martin Heidegger y de Emmanuel Levinas.

2ª sección

De la mismidad de Martin Heidegger

a la alteridad de Emmanuel Levinas

1. Martin Heidegger. ¿Por qué hay Ser en vez de nada?

El filósofo alemán, nacido en Messkirch, Alemania en 1889 y fallecido en Friburgo, Alemania en 1976, está considerado como uno de los filósofos más influyentes del siglo XX. Su pensamiento ha tenido mucha influencia en la corriente existencialista, en la poesía y en la teología. Sin embargo su grandeza intelectual se ha visto opacada por su discreta pero verídica colaboración con el nacional socialismo de Hitler. Varios pensadores se preguntan cómo fue posible que una de las mentes más brillantes del siglo XX haya podido colaborar con esa maquinaria de muerte y destrucción que fue el nacismo. Heidegger no sabía en realidad lo que sucedía en los campos de concentración, donde se asesinaban a millones de judíos, mientras él, encerrado en su oficina, escribía sus reflexiones ontológicas? 

Una vez que Hitler llegó al poder comenzó a expulsar a personas incomodas, y a colocar a alemanes afines a su pensamiento para ocupar puestos importantes, Heidegger fue nombrado rector de la universidad de Friburgo en 1933, aunque permaneció poco tiempo como rector presentando su renuncia en 1934. Sin embargo no fue por diferencias con el régimen nazi sino por cuestiones personales y por su trabajo como investigador. Con respecto a la simpatía que Heidegger sentía por Hitler y su movimiento, nos podemos preguntar. ¿Heidegger fue antisemita? En lo personal no lo considero así ya que no hay que olvidar que siempre estuvo rodeado de amigos judíos. Es a su maestro Edmund Husserl, quien lo inició en la fenomenología, a quien va a dedicar su gran obra Ser y Tiempo (Sein und Zeit) de 1927. Leo el título de su dedicatoria. “Con veneración y respeto a Edmund Husserl”. No debemos olvidar también que el gran amor de su vida, fue la judía Hannah Arendt, quien primero fue su alumna y luego su amante.[9] Arendt logró escapar a la persecución judía gracias a que logró emigrar a los Estados Unidos donde siguió los acontecimientos que pasaban en Europa como reportera. Al término de la Segunda Guerra mundial, participó como reportera en el juicio del criminal de Guerra Nazi, Adolf Eichmann, publicando poco tiempo después un libro sobre Eichmann y la banalidad del mal.[10] Como indicaba anteriormente, considero que Heidegger no fue antisemita pero si un gran admirador de Hitler y con una mentalidad muy nacionalista.

¿Pero que tiene que ver todo esto con el llamado al sacerdocio del que he hablado al inicio de esta conferencia? Tiene mucho que ver, ya que Heidegger nos invita a estar atentos a un “llamado” pre-originario en nuestra vida, en la vida de cada uno de nosotros, que va a definir nuestra existencia. Sin embargo desde el inicio de esta reflexión, sobre el pensamiento de Martin Heidegger, es necesario aclarar que no se trata del llamado de Dios, sino de un llamado extraño y desconcertante que viene a desinstalarnos de nuestra comodidad existencial para tratar de indagar “quien” es el autor de ese llamado. 

Para entender mejor la complejidad del pensamiento de Heidegger es bueno recordar que el nació en el seno de una familia católica. Su padre fue sacristán de la iglesia de su pueblo San Martin en Messkirch, Alemania. Su primer libro de filosofía fue el regalo que un obispo, amigo de su padre, le regaló un día en que fue a visitarlos. Se trataba de una obra de Franz Brentano. Heidegger ingresó al seminario de los jesuitas de Friburgo, pero duró poco y salió por problemas de salud para seguir estudiando teología por su cuenta. En 1911, a los veintidós años de edad, abandona la teología para dedicarse a lo que realmente amaba, la filosofía.  En Friburgo conoce a quien será el padre de la fenomenología, Edmund Husserl, y a partir de 1919 se convierte en su asistente.

Por cuestiones de tiempo no me detendré mucho para hablar de Edmund Husserl y de la fenomenología, sin embargo es necesario decir algunas palabras sobre el nuevo método que Husserl enseñó, sin el cual no podemos entender ni a Heidegger ni posteriormente a Levinas correctamente.

Antes de Husserl se entendía la relación entre el sujeto (yo mismo) y el mundo de las cosas como conocimiento. La verdad era definida como la adecuación de la inteligencia con la cosa. “Adequatio rerum ad intellectum”. Sin embargo Husserl critica esta manera fría y distante de relacionarnos con las cosas, que no toma en cuenta la relación podríamos decir afectiva, emocional y finalmente vivencial de la conciencia con las cosas. Para Husserl antes de poder decir (logos) algo de la cosa es necesario haber vivido la experiencia de la presencia de la cosa al interior de la conciencia. Podemos decir, interpretando a Husserl que las cosas “nos hablan”, y nosotros no debemos imponer nuestra opinión sobre las cosas, sino decir lo que las cosas son por ellas mismas, en carne y hueso. “Esto no es una pipa” es el título de una obra de René Magrita en la que su pintura muestra una pipa, pero para él representa otra cosa. Husserl nos enseña a trabajar en filosofía de otra manera, no sólo para nombrar las cosas mediante una palabra, sino para buscar diferentes modalidades para tratar de expresar la esencia misma de la cosa. En este caso la pintura (los zapatos del campesino, pintados por Van Gogh) un poema (de Hölderlin por ejemplo), la música, etc., pueden acercarnos más a la esencia de las cosas, que un discurso o ensayo filosófico. Husserl padre de la fenomenología, consideró que Heidegger por sus conocimientos de teología, podía bien ocuparse de la fenomenología de la religión. Y fue así como inició el joven Heidegger sus primeros pasos en la fenomenología, estudiando a San Agustín en sus Confesiones, que tienen gran carga fenomenológica, y también a místicos del cristianismo[11]

Sin embargo pocos años después Heidegger va a realizar un paso importante en sus investigaciones fenomenológicas, ya que va a pasar de la búsqueda de sentido de las cosas a la búsqueda de sentido del Ser. De lo óntico a lo ontológico. Heidegger que es muy ambicioso y radical se va a preguntar: ¿Por qué preguntarnos sobre el sentido de algo en particular, el ente, si podemos preguntarnos sobre el sentido mismo del Ser? Heidegger va a realizar una transformación completa de la ontología al buscar lo que está a la base misma de todo ente, es decir el Ser. Y como buen fenomenólogo, Heidegger no se va a preguntar ¿Qué es el Ser? Sino más bien ¿Cuál es el sentido del Ser? ¿Qué tiene que ver el Ser con mi vida? Para Heidegger el Ser nos llama para ocuparnos de él, pero en la vida tenemos tantas distracciones que lo olvidamos, lo descuidamos, por las distracciones ónticas, es decir llevamos una existencia inauténtica. Heidegger hace la famosa diferencia ontológica entre Ser y ente. El ente es todo lo que es, estamos rodeados de entes (ideas, cosas, palabras, sueños, etc.) y corremos el riesgo de descuidar al Ser. El ser nos revela “algo”, muy poco de lo que él es, a través de los entes, pero el ente no es el Ser.

Aquí es necesario en no confundir el Ser con Dios, como lo ha hecho la ontología clásica, haciendo de Dios el Ser supremo. Confundir al Ser con Dios es no respetar ni al Ser, ni a Dios, es caer en una onto-teo-logía. Es hacer una falsa ontología y una falsa teología.[12] ¿Qué tiene que ver todo esto con el llamado sacerdotal del que hemos hablado al inicio de esta conferencia? Aunque parezca extraño pero tiene mucho que ver, ya que para Heidegger antes de ocuparnos de cualquier ente particular (lo óntico) e incluso antes de ocuparnos de Dios (lo teológico) debemos de ocuparnos del Ser (lo ontológico). Al término de la Segunda Guerra mundial, un exalumno de Heidegger, Jean Beaufret, le escribió a su maestro para pedirle que escribiera algo sobre el humanismo, sobre todo después de ver la catástrofe que había causado la guerra. Heidegger le contestó con su hermoso texto: Carta sobre el humanismo (1946). En dicho texto Heidegger dice que si todavía no logramos vivir plenamente como seres humanos es porque hemos olvidado nuestra relación primera y existencial con el Ser, que nuestra vocación en la existencia es “ser pastores del Ser”. Para Heidegger el ser humano, a quien él da el nombre de Dasein, antes de cualquier otra cosa, debe ocuparse del Ser. ¿Pero dónde vamos a ocuparnos y a cuidar del Ser? Dentro de nosotros mismos, ya que el Ser nos llama al interior de nuestra propia existencia. Cada uno de nosotros debe realizar lo que se llama una “analítica existencial” para poder responder al llamado del Ser desde nuestra propia existencia. Heidegger inaugura una nueva forma de estudiar ontología, no en los libros y encerrados en una biblioteca sino en la cotidianidad de nuestra existencia. El aburrimiento, la angustia[13], la depresión, y sobre todo el miedo a la muerte, se convierten ahora en los momentos privilegiados para buscar conectarnos con el Ser, ya que es en esos momentos particulares de nuestra existencia en los que el Ser me llama para ocuparme de Él.

Podemos concluir esta breve sección sobre Heidegger diciendo que para el pensador alemán toda la filosofía después de Sócrates está equivocada, ya que no ha respondido a la pregunta principal que todo ser humano debe plantearse por lo menos alguna vez en su vida: “¿Por qué hay Ser en vez de nada?” Esta pregunta fueron los filósofos pre-socráticos quienes se la plantearon por vez primera, pero después con Sócrates la filosofía toma otra dirección yendo a las ramas de la filosofía como la ética, política, teología, etc., en vez de buscar la semilla misma que da origen al pensamiento, la sorpresa ante el Ser.

Pasemos ahora a la crítica que hace Emmanuel Levinas a lo que él considera la egología de la ontología heideggeriana.

2. Emmanuel Levinas: ¿Soy acaso el guardián de mi hermano?

Emmanuel Levinas es un filósofo judío que nació en Kunas, Lituania, en 1906, cuando todavía hacía parte de la Unión Soviética. Más adelante con la revolución rusa en 1917 su familia emigró a Francia, donde creció, estudió e hizo su vida, hasta 1995 en que falleció en Paris. Levinas fue uno de los primeros pensadores franceses en interesarse por la fenomenología de Edmund Husserl. Por tal razón viajó a Friburgo, Alemania, la tierra de fenomenología, en donde tomó durante dos semestres clases con Husserl y con Heidegger. Obtuvo su Doctorado en filosofía en la Universidad de Estrasburgo, Francia, en 1930, con una tesis sobre “La teoria de la intuición en la fenomenologìa de Husserl”.

Y si sus primeros años como filósofo estuvo interesado y admiró la propuesta ontológica de Martin Heidegger, como él mismo lo decía en su tesis doctoral: “Il nous semble que le problème que se pose ici la phénoménologie s’oriente vers un problème ontologique, dans le sens très spécial que Heidegger donne à ce terme[14] Pocos años después Levinas va a abandonar la ontología heideggeriana por considerarla peligrosa y digámoslo de una vez antihumana. El rechazo a Heidegger no se debe simplemente a que Heidegger haya participado en el nacional socialismo de Hitler, sino fundamentalmente por considerar que la ontología de Heidegger encierra al hombre en los análisis de su propia existencia olvidando al otro, al ser humano concreto que tiene un rostro y que me llama para servirlo.

Para Levinas, si estuviéramos en una isla desierta, como Robinson Crusoe antes de la aparición de Viernes, o como Adán antes de la creación de Eva, Heidegger tendría razón. El ser humano tendría que buscar el fundamento mismo de su existencia preguntándose ¿Qué hago aquí en el mundo? ¿Cuál es la finalidad de mi vida? O la pregunta filosófica por excelencia ¿Por qué hay Algo/Ser en vez de nada? Sin embargo todo cambia con la aparición del otro, de cualquier ser humano que se encuentre frente a mí y a quien Levinas da el nombre genérico de “rostro”. ¿Por qué llamarlo rostro? Levinas, siendo un gran conocedor del judaísmo, utiliza el nombre de rosto (Panim), con el cual los judíos designaban la esencia misma de Dios. Una esencia inaccesible pero que pide buscarlo. “Muéstranos Señor tu rostro y viviremos” (Salmo 79, 20).

Para Levinas el ser humano se va construyendo poco a poco. Al principio nacemos egoístas y solo pensando en nosotros mismos. El bebé llora porque quiere el seno materno, el niño quiere que le compren lo que él quiere, el adolescente que se considera el centro del mundo, en fin. Antes de que haga su aparición el otro, es decir antes de que caigamos en la cuenta de que el otro también existe, la primera preocupación es por nosotros mismos. Aquí no se trata de un acto de egoísmo sino de un proceso normal en nuestra existencia. Antes de poder decir “Tú eres” primero debo ser capaz de decir “Yo soy”. La construcción de nuestra propia subjetividad es un proceso largo y que para Levinas transcurre gracias al gozo del poseer. El tener necesidad de algo, de cosas y poder satisfacerlas, es lo que me permite decir yo soy porque tengo. Poseemos un cuerpo, poseemos estudios, poseemos cosas, etc. Aquí abro un pequeño paréntesis para indicar que los análisis de Levinas no tienen como base la clásica reflexión especulativa y teórica del filósofo, sino la vivencia del fenomenólogo.

El libro capital de Levinas lleva como título Totalidad e Infinito (1962). En este libro Levinas analiza cómo se realiza la relación, o el encuentro tan extraordinario, entre el Yo (que hace parte de la Totalidad) y el Otro (que hace parte del Infinito). Finalmente podemos decir que se trata de la relación entre yo y Dios que me llama para servirlo a través de cualquier ser humano que se me presente. Para Levinas, antes de escuchar la voz de Dios, a quien él da el nombre de Infinito, el ser humano se encuentra sumergido en un gran egoísmo que le hace pensar sólo en él mismo, en satisfacer su propia hambre. Sin embargo hay un momento en nuestra vida en que Dios me llama para servirlo a través de las relaciones humanas. No se trata de un encuentro que tenga que ver con alguna religión particular o compromiso político, etc. Sino de un encuentro ordinario en que me lleva a lo extraordinario, a salir de mí mismo. ¿Cómo se produce esto? Cuando yo me doy cuenta de que el Otro (ya sea niño, mujer, hombre o anciano) es más grande e importante que yo. Y no porque tenga más dinero, más estudios o títulos que yo, sino simplemente porque es un ser humano. Es lo que Levinas llama “el encuentro ético por excelencia”. Ahora bien, si todos los días estamos rodeados de gente, ahora mismo mientras yo doy esta conferencia, ¿por qué Levinas dice que hay encuentros éticos que viene a cambiar mi vida? Porque hay momentos particulares en dónde el otro (hombre o mujer) se nos presenta con toda su grandeza y a través de su rostro él o ella nos habla. El rostro habla. Y no necesariamente se trata de un lenguaje fonético, sino que su rostro se vuelve expresión. Por ejemplo yo voy pasando por la calle y veo una persona en dificultad, malherido, golpeado, etc. ¿Qué voy a hacer en esos momento? ¿Cómo voy a actuar? Para Levinas solo hay dos maneras de comportarnos frente al otro. O bien lo voy a VER o bien lo voy a ESCUCHAR. Querer ver al otro es ignorarlo como rostro, es juzgarlo por su apariencia, el color de su piel, su situación económica, aspecto, etc. Escuchar al otro es hacer caso omiso de la exterioridad de su apariencia y responder a su llamado poniéndome a su servicio. Lo que acabo de decir nos recuerda a la parábola del buen samaritano. Un hombre cayó herido en el camino y dos judíos (conocedores de la Palabra de Dios) pasaron por allí, es decir que lo vieron pero no hicieron nada y siguieron su camino. En cambio un samaritano más que verlo, escuchó al otro en su dolor, y lo ayudó en todo lo que pudo. Encontrarnos éticamente con el otro es cambiar nuestra vida para siempre. Es un encuentro que nos permite descubrirnos a nosotros mismos como buenas personas, como personas santas, sin haberlo pensado.

Levinas, retomando la Palabra de Dios del judaísmo, nos dice que a Dios no lo podemos ver, sólo lo podemos escuchar. Aquí vemos una gran diferencia con respecto al cristianismo ya que nosotros creemos en un Dios hecho carne en la persona de Jesucristo. En el cristianismo no solo tocamos a Dios sino que también lo comemos a través de la eucaristía. Esto es algo impensable en el judaísmo. Jesucristo murió como un blasfemo al querer igualarse con Dios. Celui qui m´a vu a vu le Père” (Juan 14, 9b). Podemos decir que el judaísmo es más respetuoso de Dios en lo referente a la visión de Dios. A Dios no se le puede ver, ni tocar, es más ni siquiera se puede pronunciar su nombre. El tetragrámaton hebreo está compuesto de 4 consonantes HYWH, que impiden pronunciar su nombre. Nosotros ahora lo podemos tratar de pronunciar incorrecta e indebidamente diciendo Yahvé, pero es un Dios sin nombre y sin rostro, que nos pide buscarlo en la oscuridad de la fe.

Los griegos con toda su sabiduría buscaban ver (Eidos) a la Verdad para poder hablar (Logos) de ella. Los judíos con toda su fe buscan escuchar (Shema) a Dios para poder servirlo. Hay una gran diferencia entre la razón y la fe, entre Atenas y Jerusalén, entre el filósofo y el hombre creyente. El primero busca ver para entender, el segundo busca escuchar para responder. En toda la Biblia, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento se le da gran importancia a la escucha, es el órgano por excelencia para relacionarnos con Dios. Los ojos quieren comprender, entender y asimilar, los oídos buscan escuchar para poder responder correctamente.  En el Antiguo Testamento el profeta dice: “Habla Señor que tu servidor escucha”. Y en el Nuevo Testamento Cristo da gran importancia a la escucha. “El que tenga oídos para oír que oiga”

Para Levinas, no podemos encontrarnos con Dios directamente sino de manera indirecta a través del rostro humano. El rostro del otro es el medio por el cual Dios me llama para servirlo. Por lo tanto se trata de un rostro audible y no visible. En 1981, Phillipe Nemo hizo una entrevista a Levinas en la que le preguntaba sobre qué entendía él por el termino rostro. “Pienso que el acceso al rostro es fundamentalmente ético, Cuando usted ve una nariz, unos ojos, una frente, el mentón, y que Usted los puede describir, eso significa que usted mira al otro como si fuera un objeto. La mejor manera de encontrar al otro, es de ¡ni siquiera remarcar el color de sus ojos! Cuando se observa el color de los ojos, no se está en relación social con el otro. La relación con el otro, puede ciertamente estar dominada por la percepción, pero lo que es específicamente rosotro, no se reduce a ello”[15] 

Si para Heidegger, como hemos visto anteriormente, la pregunta más importante que se pueda hacer un ser humano para justificar su existencia es: “¿Por qué hay algo en vez de Nada?” como se lo preguntaron los primeros pensadores griegos;  para Emmanuel Levinas hay una pregunta aún más importante y urgente que no nos viene de la filosofía sino de la ética, y es una pregunta que se encuentra en la Biblia: “¿Dónde está tu hermano?”. Es la respuesta que demos a esta pregunta lo que no solamente justifica nuestra existencia, sino la que nos constituye como seres humanos.

Conclusion

Hemos presentado nuestra ponencia con el título: Ser seminarista hoy en República Centroafricana. El paso de la pregunta “¿Por qué hay Ser en vez de Nada?” a la pregunta “¿Dónde está tu hermano?” De Heidegger a Levinas.

Después de haber analizado las tres dimensiones implícitas en el título: Ser-seminarista (identidad), hoy (temporalidad) y Centroáfrica (espacialidad), hemos querido presentar dos posturas distintas con referencia al llamado al cual queremos responder como seminaristas. Una respuesta centrada en la mismidad del yo que presenta Martin Heidegger, y otra respuesta basada en la escucha de la alteridad del Otro, que presenta Emmanuel Levinas. En ambos casos hay dos instancias que nos llaman: el Ser en el caso de Heidegger y el Rostro en el caso de Levinas. Responder al Ser implica estar centrado en mi propia vida, en mi cotidianidad, en mis estados de animo, en mi angustia y en el miedo a mi propia muerte. Responder al Rostro implica estar atento a la vida del otro, a sus sufrimientos, a sus necesidades, es tener miedo a su muerte prematura.

En todo lo anterior podemos ver que también en el seminario se puede optar –aún sin decirlo–, por la Mismidad de Heidegger o por la Alteridad de Levinas. El sacerdote que ustedes serán mañana se construye desde el día de hoy. Es triste comprobar que hay sacerdotes que están más preocupados por satisfacer sus propias necesidades que por responder al llamado del otro, es decir que ni a heideggerianos llegan, ya que Heidegger hace una crítica a una vida inauténtica basada en la banalidad de poseer el ente. Una persona encerrada en ella misma y centrada en sus propios problemas se parece más al Dasein heideggeriano, que a Abraham, el padre de la fe, que escucha la voz del Señor que le pide salir de él mismo y de su propia tierra, para buscarlo en los nuevos horizontes de la fe.  «Déjà tu pais, a tu familia, a la casa de tu padre, y ve al pais que yo te mostraré. Haré de ti una grande nación.” (Gn. 12, 1-2).

No basta con ser seminarista, o incluso con ser sacerdote, para pensar que estamos respondiendo al llamado del Señor. La mejor manera de responder al llamado trascendente de Dios es responder al llamado mundano que viene de nuestros hermanos. Tan facil como el ¡buenos días! cuando encontramos a alguien, o ¿Señor en qué puedo ayudarlo? Si todos hemos nacido para ser responsables de todos, como lo sugiere Dostoievsky[16], el sacerdote lo debe ser aún más que los otros. Nos hacemos sacerdotes para lavar los pies de nuestros hermanos, en esto consiste la grandeza del ministerio al cual ustedes ahora se están preparando.

Muchas gracias por su atención.


[1] Conferencia inaugural presentada en el Seminario Nacional San Marcos, de República Centroafricana, el sábado 10 de Octubre de 2025.

[2] Cfr. Francisco Xavier SÁNCHEZ HERNÁNDEZ, “Abramos las ventanas de la Iglesia. Una reflexión 50 años después del Vaticano II, en Filosofía de la religión, reflexiones, Ed. Credo, España, p. 201-221

[3] Cfr. Francisco Xavier SÁNCHEZ HERNÁNDEZ, “Redes sociales y responsabilidad social”, en: Rogelio DEL PRADO FLORES, Ética y redes sociales (Coord.), Ed. Tirant humanidades, México, 2014

[4] Cfr. Jean-François, LYOTARD, La condición posmoderna, Ed. Cátedra, Madrid, 2004.

[5] Con respecto a la influencia de la postmodernidad en las relaciones humanas, centradas en el egoísmo y la utilización del otro puede verse el texto de Zygmunt Bauman, Amor líquido, FCE, México, 201

[6] El relativismo en religión tiene un representante en filosofía en Gianni Vattimo, Creer que se cree, Ed. Paidós, Barcelona, 1996. 

[7] La autora británica Erika Mitchell, logró gran éxito con su trilogía: 50 sombras de Gray, que fue llevada al cine y que promueve un erotismo sin límites.

[8] Gustavo Gutiérrez, Beber en su propio pozo, Ed. Sígueme, Salamanca, 1984.

[9] Recomiendo el libro que acaba de ser publicado por el P. Hervé Mêhinto, De la violence à la paix. Un parcours avec Hannah Arendt, L´Harmattan, Paris, 2025.

[10] Hannah Arendt, Eichmann en Jerusalén. Un estudio sobre la banalidad del mal, 1963,

[11] Cfr. Martin Heidegger, Fenomenología de la religión,

[12] Cfr. Jean-Luc Marion, Dieu sans Être.

[13] Cfr. Martin Heidegger, ¿Qué es la metafísica? (lección inaugural pronunciada en 1929 en la Universidad de Friburgo, donde Heidegger analiza la angustia ante la nada)

[14] Emmanuel Levinas, Théorie de l´intuition dans la phénoménologie de Husserl, p. 15

[15] Emmanuel Levinas, Éthique et Infini, Biblio essai, Paris, 1982, p. 79-80

[16] “Todos somos responsables de todos, pero yo más que los otros”, Fiedor Dostoievski, Los hermanos Karamazov,

Recuerdos de Notre-Dame:


“Señor te ofrezco mi canto desafinado”

Era el día de la transfiguración del Señor y al Padre F le tocaba presidir la misa de mediodía en la catedral Notre-Dame de Paris. Había una veintena de sacerdotes, de varias partes del mundo, pero era él quien debía presidir ese día la celebración en la Catedral de Paris.

Celebrar en la Catedral siempre lo ponía nervioso, sentía que se le iba a olvidar el francés y trataba de recordar todos los movimientos litúrgicos que él tenía que realizar. Además, como la mayoría de los otros sacerdotes estaban allí como turistas o peregrinos, él tenía que explicarles todos los movimientos que se tenían que realizar en la misa. Avanzar de dos en dos, detenerse, y antes de subir los primeras escalones hacer una genuflexión. Luego todos tenían que esperar mientras el P. F subía al micrófono, que está frente a la estatua de la Virgen, para rezar el Ángelus. Después los demás sacerdotes tenían que subir de dos en dos para besar el altar y por último él también, que era quien presidía la misa ese día.  

Por ser Fiesta de la Transfiguración del Señor, la misa sería acompañada por el organista y por parte del coro de la catedral. El organista fue a la sacristía para ponerse de acuerdo con el P. F acerca de los cantos. Los dos se conocían bien desde hace muchos años  (desde hace como veinticinco años cuando el Padre F trabajaba ya como capellán de la Catedral en sus años de sacerdote estudiante en Paris). El Padre le dijo al organista que él no cantaba bien y que prefería no entonar los cantos. Sin embargo hay varios momentos en la misa en que el sacerdote tiene que entonar las primeras notas de la oración y luego la coral continúa. El organista muy amable practicó con el padre, en la sacristía, los últimos diez minutos antes de la misa y le dijo que él tocaría las primeras notas en el órgano para indicarle el tono. 

La misa comenzó y todo iba bien hasta que llegó el momento de entonar las oraciones. El P. F cerró los ojos e hizo una oración algo inusual. Le ofreció a Dios esos momentos en que él cantaría feo y desentonado, como un acto de humildad y de amor por Dios. Normalmente le ofrecemos a Dios lo mejor de nosotros mismos, nuestros mejores logros, lo que sabemos mejor hacer. Pero ¿Por qué no ofrecerle también nuestra impotencia, nuestra inseguridad, y lo que no nos sale también como a los otros? Esta fue más o menos la oración que un minuto antes de comenzar a entonar las oraciones el P. F. le hizo al Señor: “Señor tú sabes bien que canto mal y que soy desafinado, además me toca dar las primeras notas para que el coro espectacular de Notre-Dame te cante de manera celestial. Sin embargo te ofrezco mi canto desafinado porque es lo mejor que te puedo dar y espero que a tus oídos resulte agradable. Tal vez algunas personas se rían discretamente de mí, no me interesa. Te canto a ti de la única manera que puedo hacerlo, como sólo yo puedo hacerlo, aunque otros lo hacen mucho mejor que yo, pero tan solo quiero cantar para ti. Amen”.

Después de haber dicho mentalmente esa breve oración, entonó los primeros inicios de oración, que se escucharon mal como estaba previsto. Sin embargo el P. F no pensó en la reacción de la gente, él había hecho su mejor esfuerzo y sin duda eso le había agradado al Señor. Inmediatamente después de haber iniciado las primeras notas, la coral de Notre Damecontinuaba el canto de una manera extraordinaria, como si un tropezón no les impidiera retomar el ritmo al que ellos están acostumbrados.  

Dios escucha nuestras oraciones, cuando cantamos bien o cuando cantamos mal, porque es con el corazón con el que se canta. 

Catedral de Notre-Dame de Paris 

Transfiguración del Señor, 6 de Agosto de 2025.

Exámenes finales en el Seminario San Marcos de República Centroafricana.


En estos días los aproximadamente 130 seminaristas que estudian en el Seminario San Marcos de Centroáfrica (100 internos y 30 externos que vienen de congregaciones religiosas), están presentando sus exámenes finales. Hay mucho trabajo tanto para los estudiantes como para los profesores. Nos notamos cansados y vaya que lo estamos. 

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Los que viven con mayor tensión estas últimas semanas son los que están terminando sea la Filosofía o sea la Teología. Ya que deben presentar una Tesis (de aproximadamente 40 paginas) sobre algún tema de su interés personal y son acompañados durante dos años por algún director de Tesis que ellos mismos eligen. El día asignado para cada uno de ellos, la mayoría llegan muy elegantes, algunos con traje o con ropas tradicionales. Deben de presentar y defender su Tesis ante un jurado compuesto por el presidente, el director de su Tesis y de un asesor. Yo por mi formación filosófica hago parte de varios jurados de filosofía y sólo estaré en uno de teología. 

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El día de su defensa se hace primero una oración y después cada uno de ellos saca un papelito al azar, con alguno de los 25 temas de la historia de la filosofía (o de teología) desde sus inicios hasta la época contemporánea. Lo prepara en silencio durante 10 minutos y luego lo expone a los miembros del jurado. Después se le interroga sobre ese tema y sobre otros dos temas que los miembros del jurado elijan. Posteriormente hace la defensa de su tesis. Varios de ellos, sobre todo los que no viven lejos, invitan a familiares y amigos para tan importante evento. Uno de ellos, de los Carmelitas Descalzos, invitó casi a media tribu porque ya no cabían en la sala. Cada examen dura aproximadamente dos horas o dos horas y media. Tiempo suficiente para el silencio, preguntas, y gran nerviosismo por parte de la asamblea. 

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Quiero afirmar con toda certeza que el Seminario Nacional San Marcos, es la institución de más alto nivel educativo en todo el país. Lo dicen los mismos profesores de la Universidad Nacional de RCA, que es la única universidad pública del país, ya que algunos de ellos imparten también una o dos materias en nuestro Seminario. La mayoría de los profesores hemos estudiado en Europa, sobre todo en Italia, pero también en Francia, Bélgica, España o Alemania. Se pone mucho esmero en la formación intelectual de los futuros sacerdotes. Desde la corrección de su francés, redacción y remarcas formales, hasta remarcas de fondo con respecto a la temática, argumentación, aparato crítico, etc. Y como la gran mayoría de los estudiantes han estudiado desde del Seminario Menor (algunos entraron entre los 12 y 15 años de edad), ya vienen bien preparados con respecto al nivel educativo que tienen los demás jóvenes de la población. 

El nivel educativo en Centroáfrica está entre los más bajos a nivel mundial, por lo tanto estudiar en nuestro Seminario es un privilegio que sólo algunos pueden tener. Sin embargo es tal el deseo de estudiar en nuestro seminario que los formadores debemos estar atentos para saber quiénes lo hacen realmente por tener vocación sacerdotal y quienes por aspirar a un futuro mejor en la vida. Varios de los que por alguna razón no continúan en el Seminario, posteriormente trabajan en la política, empresas o puestos importantes del país. 

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Algo que me ha llamado mucho la atención es de que la mayoría de las Tesis muestran una preocupación social por ayudar a cambiar la situación tan lamentable que se vive en República Centroáfrica. He aquí algunos títulos tomados al azar: “Como puede ayudar la política de Aristóteles para combatir la corrupción en RCA”; “La educación como factor de desarrollo y democracia en RCA”, “Causas, consecuencias y propuestas para reducir la delincuencia juvenil en Bangui”. Creo que mientras los estudiantes sigan teniendo hambre y sed de justicia para mejorar las condiciones de su propio país, que tanta falta hace (miseria extrema, violencia, corrupción, falta de educación y de servicios básicos, etc.) vamos por buen camino. Esto me recuerda la canción de “La negra”, Mercedes Sosa: “Me gustan los estudiantes porque son la levadura. El pan que saldrá del horno con toda su sabrosura. Para la boca del pobre que come con amargura. Caramba y zamba la cosa ¡Viva la literatura”.

Lo malo es cuando alguien envejece, aunque el pellejo siga siendo joven, porque muchos al envejecer pierden los ideales revolucionarios de la juventud. ¿Y qué es envejecer? Es dejar de soñar, instalarse, acomodarse y pensar sólo en uno mismo. La juventud lamentablemente no es eterna, y si no la cuidamos se pierde fácilmente, sobre todo a causa del dinero y del poder. ¿Cuántos lideres revolucionarios, de tantos países, cuando llegan al poder son los principales explotadores de su pueblo? Personalmente me sigo considerando joven, con algunas arrugas pero joven, con poco más de 60 años pero aún joven, y creo que eso es lo importante: tratar de morir siendo siempre jóvenes. 

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Aunque algunos no están de acuerdo con los métodos violentos del Che Guevara, es alguien que siempre me ha llamado la atención, por su radicalidad y congruencia revolucionaria. Yo no estoy por la solución de conflictos de manera violenta, sin embargo en ciertas circunstancias y cuando los lideres deciden acompañar a su pueblo (a quienes han abierto los ojos), ha de ser difícil elegir. Como lo han hecho algunos curas guerrilleros como Camilo Torres.

Leí hace años el libro del Che Guevara, “El diario del Che en Bolivia”, que narra sus últimos días en Bolivia antes de que lo tomaran preso y lo fusilaran. Aquí en África hace tiempo comencé a leer del mismo Ernesto Che Guevara: “Pasajes de la guerra revolucionaria: Congo” en que cuenta sus deseos de ayudar a la revolución en el Congo, África. Sin embargo, cómo él mismo lo dice, ese proyecto fracasó por la indisciplina de los guerrilleros congoleses que se mostraban más interesado por el alcohol y por las chicas que por un verdadero cambio social en su país. 

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Efectivamente no se puede inyectar el deseo de justicia a los seres humanos. Porque este deseo implica renuncias, esfuerzos, y un alto grado de amor por los seres humanos. He leído la vida de Che y me gusta su radicalidad y entrega, pero prefiero otros métodos y lideres que, han impulsado cambios sociales de manera no violenta como Mahatma Gandhi y Luther King, que me cautivaron desde los 16 años, luego están otros como Nelson Mandela (de quien visité hace años su hogar y la prisión en donde estuvo encarcelado en Sudáfrica). Mandela de quien encerraron su cuerpo en una cárcel por 27 años, pero su alma siempre se mantuvo libre. Cuando visité la prisión de máxima seguridad de “Robben Island” , donde estuvo preso, llevé de México algunas playeras grabadas para mis amigos con el rostro de Mandela y con una de sus frases: “El valor, no es ausencia de miedo sino triunfo sobre él”.

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Estoy contento de poder dar clases en el Seminario San Marcos, también he hecho mi solicitud para colaborar como profesor externo en la Universidad Nacional de RCA y es probable que el próximo año comience a colaborar con ellos. Siempre he considerado que la educación es la mejor manera de ayudar para el crecimiento integral de un ser humano, y cuando alguien crece, la humanidad crece con él. No todos los que estudian en nuestro seminario serán sacerdotes, también de aquí saldrán futuros lideres políticos, empresarios, etc. También es muy probable que no todos los sacerdotes que salgan de aquí serán “buenos sacerdotes”, como sucede en todos los seminarios del mundo. ¿Y quién es un buen sacerdote? Para mí es simplemente alguien que enamorado de Cristo trata de ayudar a sus hermanos con los dones que el Señor le ha dado. Es lamentable escuchar escándalos sexuales y el apego al poder y al dinero. De este seminario saldrá de TODO como en todos los seminarios del mundo, es más como en todos los centros educativos del mundo. La excelencia educativa no siempre garantiza la excelencia humana. Es necesario cuidar también el corazón fuente de nuestros deseos. 

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Termino esta reflexión recordando una pequeña historia de la Edad Media.

“En medio de una pequeña isla se encontraban trabajando dos albañiles. Un hombre se acercó a uno de ellos y le preguntó. – “¿Señor qué es lo que hace?” Y el hombre le respondió: – “Estoy pegando ladrillos”. Luego le preguntó lo mismo al otro y este le respondió: – “Estoy construyendo la Catedral de Nuestra Señora de Paris”.

Yo por ahora tan sólo doy clases, leo y corrijo trabajos en el Seminario, pero en el fondo sé que estoy ayudando a construir un futuro mejor para Centroáfrica, y esto es lo que calienta mi alma, sobre todo en momentos de aridez.  

Seminario San Marcos, RCA, 16 de Junio de 2025.

Reflexión sobre la próxima elección judicial y el fanatismo


Este próximo domingo 1º de Junio se van a llevar a cabo elecciones para elegir responsables del poder judicial en nuestro país. Desde ministros hasta jueces de distrito, en total más de 800 personas serán “elegidas por el pueblo”. Comparto mi punto de vista sobre tal acontecimiento al igual que sobre un fenómeno social que se está recrudeciendo en nuestro país y es el fanatismo.

1. Elecciones judiciales en México. 

Es innegable que en México se tenía que modificar, para mejorar, el sistema encargado de la impartición de justicia en nuestro país. En eso me parece que todos coincidimos. La justicia en México no es imparcial y se cometen muchos abusos. Sin embargo no todos los magistrados ni jueces son corruptos, hay personas de gran valor dentro del Sistema Jurídico Mexicano. Recuerdo que durante varios años fui consejero de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), donde todavía tuve el gusto de colaborar y tener amistad con quien fue Presidente y después Ministro en retiro, el Dr. Mariano Azuela Güitrón, alguien que promovió mucho la ética y la formación de los magistrados. Agradezco a la SCJN la publicación de mi libro La justicia a partir de Levinas en el 2012. Sin embargo ante muchos casos de abuso de poder y de corrupción era necesario realizar mejoras considerables.

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1). En las personas que imparten la justicia.

2). Pero también en la población en general, ya muy acostumbrada a “tranzas” y “moches” para solucionar y darle rapidez a sus demandas. 

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Estoy de acuerdo en que se busque mejorar el sistema judicial mexicano. Pero no estoy absolutamente de acuerdo en la manera tan burda y grotesca en que se está haciendo. Por lo tanto NO pienso votar el 1º de junio. En primer lugar porque estoy fuera del país (ja ja ja). Y segundo, y esto es lo importante: porque no quiero ser cómplice del deterioro de mi país. Si estuviera en México o bien no iría a votar, o bien iría y marcaria en cada una de las innumerables hojas FRAUDE. De cualquier manera votar o no votar es absolutamente lo mismo. Ya sabemos, desde hace meses, quien va a ganar, así sea una minoría de personas las que se presenten en las urnas, el partido en el poder: MORENA. 

Las razones por las que considero que ésta aparente reforma al poder judicial es un fraude son las siguientes:

  1. Vivimos en un país sumergido en una violencia tremenda que dificulta las condiciones mínimas para llevar a cabo elecciones políticas. En cada periodo electoral hay asesinatos porque los grupos delincuenciales tratan de colocar a sus candidatos en el poder. Esta vez no será la excepción, pero la delincuencia trabajará de manera más sutil para posicionar a sus candidatos. Me parece que se han sacado ya listas de candidatos involucrados con el narco o con sectas religiosas, y en principio se iban a eliminar, pero después no sé por qué razón, se han dejado, pero se han hechos públicos sus nombres. 
  • Vivimos en un país que cada vez se “acerca” más al modelo de una dictadura y esto es muy grave. Una dictadura es un gobierno autoritario que centra el poder en manos de un solo líder o partido único, que impide el pluralismo político y se apoya en la censura. Con esto no digo que ya sea una dictadura, pero lamentablemente hay indicios que apuntan a eso. 
  • El partido que está promoviendo una reforma total al poder judicial, MORENA, en los cerca de siete años que tiene en el poder, no ha dado pruebas de buscar realmente el bien de la población, sino lo que ha buscado es consolidarse en el poder. Yo voté por Andrés Manuel López Obrador porque al igual muchos, me gustaron algunas de sus propuestas, pero en muy poco tiempo me di cuenta de que se trataban más de palabras que de hechos.  
  • Realmente no entiendo esta mentalidad de derrumbar todo lo anterior para construir algo nuevo desde cero. Como si todo lo anterior no sirviera. Esta idea prepotente francamente “me depasse” (me supera), como dicen los franceses. Ya René Descartes, otro francés, había propuesto hacer una tabla rasa de los conocimientos, para buscar la Verdad. Hay que desconfiar de todo, incluso de Dios para tener una nueva base. Sin embargo en su 2ª Meditación Metafísica Descartes se da cuenta que no puede prescindir de Dios y lo acepta como “Idea del Infinito” y como garante de la Verdad. Bueno pero para no salirme del tema, no puedo entender la idea de destruir TODO lo anterior porque YO lo digo. Es así como un aeropuerto que ya llevaba más de la mitad construido se suspende (me llama mucho la atención que en una de sus mañaneras, el mismo presidente admitió que las tres personas que consultó le dijeron que era mejor continuar la obra, pero él no aceptó y preguntó a un grupito de sus seguidores que apoyaron su idea de construir algo nuevo). Finalmente es el pueblo el que paga. ¿Esta obra del “Tren Maya” era una prioridad para nuestro país? En una entrevista recuerdo que el presidente decía que no se iba a tirar un solo árbol (ja ja ja). Bueno pues en los dos casos, y teniendo a un país en plena violencia, se puso al ejército a construir dichas obras. Y por si fuera poco no sabemos hasta ahora cuanto han costado esos caprichos, porque son secretos de Estado que supuestamente tienen que ver con la seguridad nacional. 
  • Todos los partidos en México están involucrados con el Narco, en particular MORENA que está formado por miembros de todos los partidos (PRI-PAN-PRD) que al mismo tiempo critica (ja ja ja). Si realmente hubiera voluntad política de limpiar de podredumbre a los miembros del gobierno, ya se hubiera sentenciado y separado de sus cargos a tanto político señalado y con pruebas de estar coludido con la delincuencia. Y esto va desde gobernadores, presidentes municipales, senadores, diputados, etc. Allí está el gobernador de Sinaloa, la gobernadora de Guerrero, el de Tamaulipas, Cuauhtémoc Blanco, etc., etc. etc. 
  • Por último un gobierno que se pretende de izquierda y que repite que por el bien de todos primero los pobres, está repleto de ricos y de magnates que se van heredando los puestos en su propia familia. 

Ya le paro aquí para no seguir haciendo corajes. Paso ahora al fanatismo de los mexicanos. 

2. El fanatismo, un mal que destruye y que divide. 

Uno de los mejores indicios de que alguien es un buen gobernante es cuando la persona busca unir a la población. Sobre todo cuando se es el presidente de todo un país. Tenemos figuras emblemáticas de políticos que tomaron a sus países en pleno periodo de odio y de división y que lograron consolidar la unidad, figuras como el obispo anglicano Desmond Tutu, o el ministro bautista Martin Luther King, o el líder Mahatma Gandhi, o Nelson Mandela. Pero cuando un líder político se la pasa sembrando odio, discordia y división en la población, las cosas no pintan bien para nadie. Son lamentables las ya famosas frases despectivas que se acuñaron en el periodo de AMLO: «Fifí», «Chairo» y «Neoliberal», como insultos para agredir al otro. Esta idea de nuestros gobernantes de que el mundo se divide en dos: los buenos y los malos, los de izquierda y los de derecha, no ayuda mucho y da prueba de una muy pobre visión geopolítica del mundo. La izquierda y la derecha ya no sirven de mucho, ni siquiera para conducir en la CDMX, porque muchos no acostumbran poner sus direccionales. 

Lamentablemente hay mucho fanatismo en varios sectores de la población. ¿Y quién es un fanático? Alguien que ya no piensa, alguien que sigue sus impulsos pensando que él (ella) solo tiene razón y que hay que imponerse sobre los otros. No se busca el dialogo sino la confrontación para tratar de imponerse. El fanatismo está presente en muchos sectores, en la política, la religión, y hasta en las cosas lúdicas como el deporte. Me confieso públicamente que detesto a los fanáticos vengan de donde vengan. En la Iglesia católica también existen. Hay personas fanáticas católicas que no pueden aceptar modificaciones y cambios al interior de la Iglesia. Lamentablemente la política, tal como se vive en México, ha venido a dividir a muchas familias. Hay familias que ya no se hablan, amigos que no se pueden ni ver, a causa de sus preferencias políticas. Todo esto es lamentable. El sentido profundo tanto de la POLITICA (Buscar el Bien común) como de la RELIGIÓN (Re-ligar, unir a los hombres entre ellos mismo y con Dios) es buscar unir a los seres humanos, y cuando lo que fomentan es odio, significa que han fracasado.

Se imaginan una comida familiar en la que participen fanáticos políticos y/o religiosos. Les aseguro que será una batalla campal. Yo en lo particular cuando me encuentro con algún fanático (político o religioso) mejor trato de escapar y de buscar aire para respirar. Me siento mucho mejor con alguien que sea ateo, musulmán o judío; que sea de izquierda, centro, derecha, o apolítico, pero que sea respetuoso y abierto al diálogo, que con alguien que inmediatamente busca la confrontación. 

¿Y yo mismo FXSH soy respetuoso y abierto al diálogo? Me gustaría decir que sí pero nada está ganado, es un trabajo constante que cada uno debe realizar. El ser CATÓLICO o el pertenecer a MORENA no aseguran ipso facto ser buenas personas. “Tanto la religión (cualquiera que esta sea) como la política (el partido que este sea), no son sino medios que nos deben ayudar para ser mejores seres humanos. No es la boleta de bautismo ni la credencial de filiación a un partido lo que nos van a salvar, sino el bien o el mal que hayamos hecho a nuestros semejantes.”

Si me permiten un consejo de amigos, “no sean fanáticos por favor”, caen mal estas personas, molestan, dividen, destruyen. No hay nada como sentarse a platicar con alguien, tomar un café o una copa de vino, e irse con un buen sabor de boca. Irse con la impresión de que se estuvo con un gran ser humano. 

Bueno disculpen este mensaje tan largo y ahora sí muy politizado, trataré de hablar de otros temas en el futuro. Sé que entre mis familiares, amigos, conocidos y sacerdotes, hay simpatizantes de la 4T y espero no haberlos ofendido. Como dice Armando Manzanero: “Entre tú y yo no hay nada personal”. Yo no soy ni analista político, ni influencer, ni me pagan por escribir. Tan sólo soy un modesto misionero que cansado de discursos ha decidido cumplir un poquito los sueños que tenía de niño, de mejorar un poco el mundo. Lo más probable es que no lo logre, pero lo importante es que el mundo no cambie los sueños que tengo desde la infancia. 

Me gusta escribir, sobre muchos temas y eso es todo. Quienes gusten pueden criticar este texto (es para ayudar a reflexionar solamente); o alguna persona bloquearme de su lista de amigos (ja ja ja), sólo que estoy convencido de que ella sale perdiendo más que yo (ja ja ja). 

Creo que dejaré de seguir a los políticos de México (e incluso de otras partes del mundo) por una cuestión de higiene mental y de paz interior. Para reír un poco recuerdo que el político Fernández Noroña, dice que efectivamente las elecciones del próximo domingo son complejas pero que no hay que preocuparse, que es como hacer el amor. Al principio nadie sabe cómo pero que al final todo sale bien. No lo dijo un borracho en una cantina del pueblo, lo dijo el Presidente del Senado de México (ja ja ja). En todo caso ya están preparados los “acordeones” para quienes no sepan por quién votar. 

Tomaré un tiempo de receso de las redes sociales para desintoxicar mi cerebro. Aquí en el Seminario San Marcos en Bangui la próxima semana tenemos (bueno los seminaristas) los exámenes finales y a partir de Julio inician las grandes vacaciones (¡bravo!). He sido aceptado para realizar una actividad muy hermosa durante el verano y ya la comentaré más adelante. Escucharé opera para relajarme; prepararé mi próximo maratón para el 28 de Septiembre; seguiré escribiendo lo que será mi próximo libro con el título probable de “El sacerdote en la literatura”, llevo dos capítulos de probablemente 12 o 15 que conformarán la obra; y prepararé mis próximos cursos. 

Hoy día de la Ascensión del Señor es un llamado para ascender como seres humanos. Y la mejor manera de ascender en la vida es amando a nuestros hermanos. 

Bangui, Fiesta de la Ascensión, 29 de Mayo de 2025. 

Recuerdo de infancia # 127


A las madres que buscan un futuro mejor para sus hijos.

Mi amiga, a quien llamaré “Pamela” en esta historia, me ha enviado unas fotos y videos de la remodelación de unos cuartos que su papá le ha dado para vivir. Ella es madre soltera y tiene dos niñas. Una que es adolescente y la otra que tiene un año apenas en alegrar la vida de su madre y de su hermana. Pamela paga renta y se las arregla con dificultad para sacar a sus hijas adelante. Trabaja y vende lo que puede y lo que encuentra para tratar de salir adelante con sus hijas. 

Hace poco su papá le ha desocupado un pequeño espacio para que ella y sus hijas puedan vivir. Se trata de tres cuartitos que están en pésimas condiciones. Las paredes están agrietadas y con humedad, no hay piso, y lo que se podría llamar baño está inservible. Sin embargo cuando su papá se lo ofreció, Pamela no lo podía creer. Ya no pagará renta y ese dinero le servirá para pagar otras cosas que ella necesita para el bien de sus hijas. 

Sin embargo no quiso pasarse de inmediato. Su nueva casita en realidad es fea. Ella no quiere meter allí a sus hijas, la tendrá que transformar. Ellas merecen algo mejor. Por lo tanto, juntó el dinero que pudo, pidió prestado y se metió a la albañilería. Poco a poco he ido recibiendo fotos de los cambios que está haciendo a su nuevo hogar. Le está poniendo piso al suelo, pondrá yeso en los muros y pintará las paredes de azul, el baño tendrá modificaciones. ¡Bravo! Es algo extraordinario lo que estás haciendo amiga. 

Mientras algunas personas buscan decoradores y cambiar constantemente la decoración de sus casas, otras buscan hacer que sus hijos vivan con la mayor dignidad posible. 

Al recibir sus fotos, mi mente viajo muchos, muchísimo años atrás cuando yo era niño. ¿Cuántos años tendría? No lo sé exactamente, tal vez 5 o 6, no lo sé. Vivíamos en una vecindad y de pronto el dueño de la casa te ofreció un cuartito de madera. ¿Te acuerdas Micaela? Un cuarto de madera con techo de lámina que nos sirvió como cocina. Primero con una estufa de petróleo y luego ya fue de gas ¿te acuerdas? Bueno pero antes de pasarnos te pusiste a remodelar el cuartito que nos habías conseguido. Las paredes eran de tablas y dejaban pasar algo el viento, además había tantos agujeros en las “paredes” que no teníamos privacidad. Por lo tanto compraste pliegos de cartulina azul, no se me olvida. Y con resistol fuiste pegando y forrando esas paredes hasta formar un hermoso cielo azul al interior de ese cuarto. Durante varios años nuestra cocina fue un hermoso cielo azul que tú creaste por amor a nosotros. 

Ahora sé que hay cocinas extraordinarias, hermosas y llenas de tecnología, sin embargo ninguna se compara al pequeño paraíso que tú nos construiste y en el que fuimos tan felices. 

Ahora después de muchos años de distancia y que tú descansas ya con Dios, te quiero contar una pequeña travesura de infancia, de la que no sé si te llegaste a enterar. Aunque pienso que sí, porque eras muy inteligente e intuitiva. Sin embargo nunca me dijiste nada. Una vez hice un agujerito en una de las cartulinas azules, muy pequeño pero lo suficientemente grande para poder ver a la hermosa niña que vivía frente a nuestra casa. ¿La recuerdas? Sí, exactamente ella. Ella era tan bonita como yo tímido. Con eso me bastaba, con verla unos segundos cuando ella entraba o salía de su casa. Micaela discúlpame por haber echado a perder tu decoración, pero el agujerito era tan pequeño e imperceptible, que solo cabían en él mis sueños.  

Gracias amiga Pamela y gracias Micaela por buscar que sus hijos vivan con la mayor dignidad posible. Pintar o colocar cartulinas en un muro, para que no se vea tan feo el hogar, no es un gesto menor. Con esos pequeños detalles están dando una gran lección a sus hijos, saber vivir con dignidad. Ahora mi sueño no es tener una hermosa casa, de hecho no tengo ninguna; sino hacer que los niños puedan vivir con la mayor dignidad posible a pesar de su pobreza, que puedan decorar sus vidas con sueños de color azul. 

Bangui, República Centroafricana, 27 de Mayo de 2025

[Nota: El numero #127 es al azar. Tengo tantos recuerdo de infancia. Por otra parte es una pequeña alusión a los títulos numéricos que el genial Jackson Pollock daba a algunas de sus obras]

León XIV. Nuevo Papa de la Iglesia católica.


Recibo con mucha alegría la nominación del cardenal estadounidense Robert Francis Prevost Martínez de 69 años de edad. Hijo de migrantes europeos. Su padre de origen franco-italiano y su madre de ascendencia española. Ocupa el lugar 267 en la lista de papas que ha tenido la iglesia católica, y es el primer papa estadounidense (igualmente con nacionalidad peruana).  

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Remarco algunos elementos que me parecen importantes de su vida: a). Ser agustino; b). haber sido por muchos años misionero; y c). haber elegido el nombre de León XIV. 

a). Un Papa agustino. Cuando alguien ingresa a una congregación religiosa (jesuitas, franciscanos, dominicos, etc.) lo hace porque siente afinidad con la vida del fundador. San Agustín fue un santo que vivió hace muchos años, al inicio de lo que sería la edad media, murió en el año 430. Se caracterizó por su búsqueda de la Verdad que al principio él pensó que podría estar en la filosofía platónica, o en los movimientos (sectas) filosófico-religiosos de la época. Llevó una vida con algunos desenfrenos morales propios de la decadencia del imperio romano. Tuvo un hijo ilegítimo a quien llamó Adeodato (Dios me lo ha dado). Fue, lo que se conoce en nuestros días, un “padre soltero”. Su madre Mónica rezaba mucho por la conversión de su hijo pero Agustín no quería convertirse para quedar bien con su madre sino por convicción propia. Hasta que por fin, gracias al estudio de la filosofía, a la lectura de la Biblia y a las oraciones de su madre, se convirtió, fue bautizado y ordenado sacerdote y luego obispo. Agustín un hombre muy humano que buscó a Dios con toda la fuerza de su inteligencia y de su amor. Es representado con un corazón en la mano. Él mismo narra su conversión en su obra autobiográfica Las confesiones, que es un libro que recomiendo. Quienes gusten pueden ver la excelente película sobre su vida que se encuentra en YouTube: Agustín 

b). Un Papa misionero. El actual Papal León XIV ha trabajado la mayor parte de su vida en Perú como misionero. Allá fue profesor de teología (es Doctor en Derecho canónico), fue elegido obispo y obtuvo la nacionalidad peruana. Todo esto habla muy bien de él. Es decir que se ha interesado en compartir su fe con personas pobres y él mismo ha vivido modestamente como religioso misionero. Yo ahora me encuentro trabajando como misionero en Centroáfrica, y puedo dar testimonio que el hecho de ser misionero abre a una dimensión universal de la Iglesia. Normalmente un misionero es alguien que tiene el corazón abierto a las necesidades de otras personas y culturas. Es un hombre universal. 

c). Un Papa con el nombre de León XIV.  El último Papa León que tuvimos fue el Papa León XIII, que trabajó mucho la dimensión social de la Iglesia. La primera Encíclica que aborda la dimensión social como preocupación de la Iglesia es Rerum Novarum (1891), de León XIII. En plena revolución industrial se estaban ya cometiendo muchas injusticias contra los obreros y la Encíclica de 1891 aborda temas como salarios justos, dignidad del trabajador, etc. Fue una Encíclica muy innovadora y progresista para su tiempo. 

Principales desafíos para el Papa León XIV.

En los momentos actuales tenemos grandes desafíos tanto al interior como al exterior de la Iglesia.

Al interior de la Iglesia. Tenemos problemas muy fuertes en lo referente a abusos sexuales cometidos por algunos miembros de la Iglesia. El aburguesamiento de ciertos pastores es un pecado que nos avergüenza y ofende a los fieles. Considero que es muy importante valorar más el papel de la mujer al interior de la Iglesia. El celibato sacerdotal es un tema que debe ser tratado tarde o temprano en la Iglesia. Me parece que los males al interior de la Iglesia tienen que ver mucho con el “clericalismo” que tanto combatió el Papa Francisco. 

Al exterior de la Iglesia. La brecha entre ricos y pobres no deja de ensancharse. Hay países en guerra que se siguen destruyendo unos a otros. Las nuevas tecnología (Inteligencia Artificial) tienen que ser reguladas y valoradas éticamente. El calentamiento global y el desequilibrio ecológico avanzan considerablemente. Y sigue un largo etcétera de tareas pendientes en el mundo. 

El Papa Francisco hizo mucho durante sus doce años como líder de la Iglesia católica. El Papa León XIV es aún joven (69 años) y si Dios se lo concede, puede dilatar varios años al frente de la Iglesia. Pidamos a Dios que inspire mucho al actual Papa no para seguir los pasos del Papa Francisco o del Papa León XIII, sino los pasos del mismo Cristo, sumo y eterno Sacerdote. 

Bangui, República Centroafricana, 8 de Mayo del 2025